Mujeres de Fuego- Capítulo 1

Capítulo Relacionado a la historia de las mujeres que

 

#EL GOLPE DE ESTADO EMPEZÓ ANTES DEL 11 DE SEPTIEMBRE

DE 1973: LOS FAMILIARES

DE LOS MARINOS ANTI GOLPISTAS

 Entre 1970 y 1973 varios centenares de marinos intentan oponerse al golpe de Estado que ven prepararse. Sargentos, cabos y marineros, organizan grupos antigolpistas en las cuatro secciones de la Marina: la Escuadra, las escuelas de especialidades, la Unidad de Aviación Naval y los astilleros.

Establecen contactos con dirigentes políticos próximos al gobierno para informarlos de la conspiración en marcha y se organizan para enfrentarla. Son descubiertos por los servicios de inteligencia. (Magasich, 2008a, p.16).

En Chile, el Golpe y las violaciones a los derechos humanos, no empezaron el 11 de septiembre.

Hemos conocido a través de la información aparecida en estos años que “la noche del domingo 5 al lunes 6 de agosto se produce una ruptura mayor en la historia de Chile. En algunos recintos de la Armada deja de regir la legalidad republicana y se instaura el orden que preparan los golpistas”. Magasich explica que “las torturas van a aplicarse en cuarteles controlados por estos últimos, donde ha cesado de regir el Estado de Derecho, aunque aún actúan a escondidas de las autoridades del Estado y del propio Comandante en Jefe de la Armada” (2008b, p.118).

Las violaciones a los derechos humanos empezaron con la detención de marinos en la región de Valparaíso y en Talcahuano, en junio de 1973. Ellos en sus reparticiones desde hacía tiempovenían observando las acciones golpistas de la oficialidad. Específicamente la sucesión de detenciones efectuada por la Armada en contra de la marinería “se inició en la repartición Aeronaval de la Armada en El Belloto en junio de 1973. La segunda fue en la Escuela de Ingeniería el 28 de julio de 1973” como lo relata Mariano Ramírez en el libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas. Escuela de Ingeniería de la Armada de Chile 1973. Proceso 3941’ (Ramírez, 2010, p.73).

Ramírez continúa su narración planteando que a comienzos de agosto de 1973 “se inicia la detención y tortura de personal anti golpista en diferentes buques de la Escuadra, la última de las detenciones es el 11 de agosto de 1973 de otro grupo en la Escuela de Ingeniería” (Ramírez, 2010, p.73).

A estos marinos que se opusieron a los planes de la oficialidad, se les conoce como los Marinos Anti golpistas (MAG).

El presente capítulo recupera la historia a partir de relatos de chilenas y chilenos que vivieron esa situación, haciéndose una sustentación bibliográfica. Los testimonios son de madres, esposas, hermanas y novias de los marinos que fueron detenidos el año 1973, como también testimonios de ellos mismos. A partir de ese rescate de la memoria, este capítulo busca contribuir a la valoración de la lucha de esas mujeres cuya experiencia es poco conocida.

FAMILIARES SE ENTERAN DE LAS DETENCIONES DE LOS MARINOS ANTI GOLPISTAS.

Para percibir lo que sintieron, pensaron y vivenciaron las y los familiares de esos marinos anti golpistas, iniciaré con el relato extraído del cuestionario que desde Suecia respondió Patricia Tapia, esposa de José Maldonado Alvear, detenido en Talcahuano el 8 de agosto de 1973: “Nosotros vivíamos en La Calera con una pequeña de dos años y esperando a nuestro segundo hijo. Fue un tiempo muy duro para todas nosotras: la angustia e incertidumbre  de no saber qué había pasado con nuestro esposo, padre, hijo, hermano. Después de la detención de los marinos, nosotros tratamos por todos los medios posibles buscar información de ellos en la Intendencia”. (P. Tapia, entrevista 29 de marzo de 2017).

En tanto, Irene Hidalgo Correa, que en ese entonces era una joven mujer de veintidós años, casada con Bernardo Carvajal2, otro de los marinos detenidos, rememora: “Yo tenía a Rodrigo de cuatro meses y Ricardito de tres años y yo no tenía idea de política y esas cosas. Yo tenía veintidós años. Vivíamos en Placeres en una quebrada. Mi esposo llegaba los días 21 de cada mes y ese 21 de agosto del ‘73, él no llegó. A mi esposo lo detuvieron el 8 de agosto del ‘73. No llegó, entonces yo estaba preocupada porque no tenía leche para los niños.

“Ya era día veintidós, incluso me subí al cerro Placeres arriba para ver los barcos porque siempre que llegaban los barcos, a los casados los dejaban irse a sus casas y los solteros quedaban de guardia, y mi marido se iba con Pedro, un amigo que también era de la Armada y estaba en Talcahuano, en el crucero Prat [perteneciente a la Armada de Chile], eran muy amigos entonces se iban los dos juntos a Talcahuano cuando venía los días veintiuno a dejarme la ‘plata’ [dejarme el dinero] y después se iba. Y ese día 22 de agosto, yo veo al marino amigo de mi esposo y le dije: “Qué raro, ¿no ha sabido de Bernardo? que no ha llegado”, él me respondió: “Señora, no me hable, usted es una mujer comunista así es que no quiero verla, además ¡menos al lado mío porque me van a acusar de sabe qué cosa!”.

“¡Chuta! yo quedé sorprendida ¿de qué?, ¿de qué me estaba hablando? Y me fui para la casa ¡triste! con mis dos niños, y me acosté; vivía sola ahí, arrendábamos una casita, y esa noche yo no pude dormir, además mi esposo tenía a su mamá enferma en otro cerro, entonces yo me alentaba y me decía: “Debe ser que pasó a ver a la mamá”. Y yo había escuchado en la radio, la

2       Bernardo Carvajal Sepúlveda, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 8 de agosto de 1973.

prendí una mañana un día y decía que se tenían que reunir las señoras de los marinos detenidos para viajar a Talcahuano, y yo decía entre mí: “Pobres mujeres, chitas ¡no tienen ni leche esas mujeres!”, o sea, siempre pensando: “¡Y menos que no han llegado sus maridos!”.

“Y esa noche del 22 de agosto no dormí, me puse a tejer un chalequito para el chiquitito, mi hijo menor, Rodrigo; y me dieron las seis de la mañana. Pongo la radio y escucho: “Vamos a dar la lista de los marinos detenidos en Talcahuano” dijo la locutora3, ¡y sale él, mi esposo! ¡A mí se me vino el mundo encima! porque yo sabía que no iba a tener ayuda de nadie ¡menos de mi papá! Me puse a llorar. Y vi a una vecina, que ahora falleció, quería mucho a Ricardito y el marido era carabinero, le dije yo: “¿Sabe señora Hortensia? escuché el nombre de Bernardo en una lista de los marinos”, ella me contestó: “¡Ah, ándate de mi casa, ya, fuera, fuera!” ¡Pero yo no sabía qué pasaba! y él como era carabinero, dijo: “No, señora Irene, aléjese de nosotros, si usted es comunista”. Yo no tenía idea de lo que me acusaban. La detención de los marinos ya había sucedido mucho antes, pero yo no sabía porque yo vivía sola, entonces no tenía idea de nada.

“Me fui para la casa y después escuché en la radio Caupolicán, la radio donde trabajaba la señora Carmen Palma que era bien de la izquierda que dijo: “Las personas que tienen a sus familiares marinos detenidos en Talcahuano, se pueden acercar a la radio”. Entonces yo dije “Ya” porque en ese tiempo ya no había micro, andaban solamente camionetas amarillas y yo con los dos chiquititos. Dije: “Ya, por último, voy a ir a preguntar a la Intendencia que ¡qué pasa!”.

3 Carmen Palma Muñoz, en los primeros años de los 70’ fue nombrada directora de la Radio Caupolicán. Luego del Golpe Militar, Carmen Palma fue exiliada por razones políticas, radicándose primeramente en Suecia y luego en la URSS (Unión Soviética). Es en este último país donde Carmen destacó como una de las grandes voces del programa “Escucha Chile” de Radio Moscú, espacio que era escuchado en Chile a través de la señal A.M. (Qué Talca.com, [2024]. https://quetalca.com/ especial-grandes-maulinas-que-marcaron-epoca/).

Entonces partí a la Intendencia con mi carnet (resulta que todas las mujeres de marinos tienen un carnet como para la asistente social); llego allá, a la plaza Sotomayor, ahí.

“Yo cuando entré por la puerta chica, que es la última (más acá de calle Serrano) por dentro había un espacio como un patio, esto sería por el 23 de agosto. Me hicieron pasar muy amable, yo con el carnet y con mi chiquitito ‘guagüito’, y Ricardito aquí al ladito mío

¡y sola!, sola, ‘no tenía un peso’ [no tenía dinero], no hallaba qué hacer; bueno, le dije a la asistente social que estaba ahí: “Señora, sabe que yo necesito saber de mi marido porque no llegó el veintiuno y necesito saber, porque algo escuché en una radio que estaban en Talcahuano detenidos” y le dije así no más que eso ¡y ella se para! parece que ‘la habían pescado’ no sé de dónde y llegó como con cuatro o cinco oficiales de esos ‘llenos de galones’ [con alto rango], y así ¡bien parados! y me ‘miraron como bicho raro’ [como una extraña], “¿Qué es lo que querís?” así me dijeron”.

“Allí vi a harta gente, con las manitos en alto así en las paredes, en ese tiempo ya, antes del golpe, estaban hartos hombres así. Yo me dije: “¿Qué estará pasando?, ¿Cómo pueden castigarlos así?”, yo he sido muy inocentona, me criaron muy inocente mis padres en el sur, pero yo no tenía idea que ya habían detenidos allí, con sus manitos en la pared. “¿Sabe qué más?” me dijo uno de los marinos que vigilaban ¡así, soberbio, soberbio, uno de esos perros!, me dijo: “¡Mira, aquí está tu esposo, es el cabecilla!”, “¿Pero, cabecilla de qué?” le contesté yo, “¡¿Cómo no vas a saber?!”, “Yo no tengo idea” le dije, “¿De qué lo están acusando? a ese hombre tranquilo”. “¿Sabís que más?” me dijo un marino y me tomó de aquí, yo con el bebé chiquitito, me tomó como de un ala, así, “¡Mándate a cambiar y anda a trabajar por los ‘cabros’ [niños], porque a lo mejor él no llega!”,

¡pero yo todavía‘estaba colgada’[no entendía], no entendía ¡qué sé yo, de qué! y me echó, “¡Anda a trabajar porque a lo mejor tu marido no llega, es un cabecilla, está acusado de sublevación!” y decía una lista de acusaciones.

“Yo me fui llorando por la forma en que me trataron. Me fui para el barco, porque yo tenía un hermano que también estaba en la Armada (pero a ese no le pasó nada) estaba el crucero Prat y fui con la intención de verlo a él si estaba porque en esos años uno se podía meter por el molo para adentro (ahora está cerrado) y justo encontré de guardia a Pedro, el marino ese que se iba junto con mi marido en la noche para Talcahuano, estaba parado afuera haciendo guardia y me dice: “¡Váyase señora o la mato aquí mismo!”, ahí me dio miedo, me dio miedo por mis hijos, di la media vuelta y me fui para la casa y como yo había escuchado en la radio que había ayuda para las personas para viajar a Talcahuano, que iban a ayudar para el pasaje en las micros Flecha Verde, “Voy a pasar a la radio”, dije yo, “a lo mejor tengo alguna esperanza en poder ir”.

“Ahí en la radio cuando me vieron con los niños me atendió muy bien la señora Carmen Palma, la locutora que estaba a cargo, me dijo: “Pero señora, ¿por qué no vino antes? Si estos marinos están detenidos desde el 8 de agosto”, “Es que yo no sabía” y ahí yo le conté: que había ido a la Intendencia y al barco y de Pedro, el amiguito marino ese. Me dijo ella: “Mire, ¿quiere viajar a ver a su marido?, difícil que allá le den permiso para verlo, pero por lo menos está más cerca de él”, así es que me dio dos boletos para la micro Flecha Verde y me dieron unos billetes que no estaban de más; yo le dije: “Para comprar el alimento a los niños”. ¡Qué me ayudó esa mujer!, era una señora famosa en la radio, ayudaba a las personas.

“Esa misma tarde, fui a cerrar mi casa, todo bien cerradito y me fui con los niños a Concepción, allá dicen: “No hay para viajar a Lota porque están poniendo ‘miguelitos’ [arma de metal, fabricada con clavos] en el camino de Concepción a Lota”; menos mal que andaba trayendo unas monedas así es que me quedé en un hotel con los niños. Al día siguiente viajé a Lota, a la casa de mi papá. Yo fui a Talcahuano, a la entrada de la cuestión de la Armada, a preguntar por mi esposo Bernardo Carvajal. Un oficial que estaba ahí me dijo: “Mira, ‘el día tanto’ van a tener visita ellos en un galpón, así es que, si quiere, en un galpón van a estar ellos”, me dio alegría porque por lo menos lo iba a ver, pero igual andaba con ese miedo que podría ser un engaño. ¡Ya empezó uno a tener miedo por el maltrato que le daban a uno, sin tener nada que ver!

“Le dije a mi papá: “Quédate con los niños un rato, yo voy a Talcahuano. Si me pasa algo, me pasa a mí, no a los chicos”. Y llego allá y estaban en un galpón, también había algunas esposas de los otros marinos detenidos, pero yo no las conocía; ahí estaba Bernardo, así hinchado, todo morado, azul, tanto golpe en su cabeza, lo habían torturado y cuando me ve ¡me abraza! “Bernardo, no sabía de ti, ¿qué pasa?” y me dice: “¿Y los niños?”, “Los niños están con mi papá, ¿qué te pasó?”, “No podemos hablar nada, nos golpearon, nos metieron la cara en un balde con caca y con agua”, después ‘me contó para callado’ [que no oyera nadie más, en secreto] que una vez le pusieron una urna al lado y lo golpeaban, lo golpeaban y él quedaba inconsciente y un día cuando ya no daba más, le tiraron la metralleta ¡mira que son vivos!, entonces dijo que él fue a tomarla, después reaccionó y se retuvo, ¡con que él toma eso!, lo matan. Él me dijo: “Ándate con los niños a Valparaíso porque a lo mejor como en un mes más nos trasladan allá”. Me fui tranquila porque ya lo había visto, pero muy dolida por la forma que estaba Bernardo y todos los marinos” (I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

Otro relato de cómo supo de la detención de su esposo Ramón González4, es el de María Mercedes Muñoz Pérez: “A Ramón lo detuvieron el 9 de agosto de 1973” ¿Cómo se enteró que lo habían detenido? “El día antes, el día 8 de agosto, Ramón llegó del trabajo y me dice “Flaquita fíjate que está pasando algo extraño en el trabajo: detuvieron a dos compañeros”, yo le contesté “Oye, que extraño, ¿y por qué?”. Nosotros vivíamos en Talcahuano, en una parte donde pasaba el tren que traía a los trabajadores desde ASMAR [Astilleros y Maestranzas de la Armada] y él se bajaba cerquita de la casa. Pasó el tren, fueron pasando minutos ¡y él no llegaba! y me extrañó y se me viene altiro a la memoria lo que él me había dicho el día anterior (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Lo que Ramón le había comentado a su esposa tenía relación con ASMAR, su lugar de trabajo, donde el personal intercambiaba

4 Ramón González Larenas, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 9 de agosto de 1973.

opiniones políticas, las que empezaron “progresivamente a aumentar” tanto dentro del trabajo como en la casa que alguno prestaba. Sin embargo hubo factores que les jugaron en contra, como lo señala Danny Monsálvez en su libro ‘Agosto 1973. Proa al golpe en la Armada: El caso ASMAR Talcahuano’: “la deficiente coordinación entre ellos y el exiguo manejo de la seguridad, caracterizada por la inexperiencia de su juventud y por la pasión y las ansias de hacer algo en defensa de su gobierno”incidiendo éstos para que los servicios de inteligencia de la Armada los detectara y luego los detuviera a inicios de agosto del ‘73, sufriendo con ello “la más ignominiosa humillación que hasta ese entonces habían vivido” (Monsálvez Araneda, 2010, p.58).

María Mercedes continúa su relato: “A esa altura nuestra niña ya tenía un año ocho meses. La niña se puso a llorar porque ella ya sabía que a esa hora nosotras lo salíamos a esperar afuera al cerco de la casa, porque estaba justo la línea del tren ahí, y el papá no llegaba, así es que nos entramos y empecé a jugar con ella y en mi mente siempre pensando en el día anterior. Ya fue pasando la hora: las siete, siete y media; cuando ya era las siete y media pasaditas, yo le di la comida a la niña y llega un compañero de mi Gordo, toca la puerta y yo me extrañé a esa hora, y le digo “Buenas tardes”, porque yo lo conocía al compañero. Él me dice: “Señora Mercedes, ¿no ha llegado Gordito?”, y le contesto: “No, no ha llegado ¿por qué? ¿Qué pasó?, ¿por qué no llega?, ¿sabe algo usted?”, él me dice: “No, si se quedó trabajando, había unos trabajos que tenían que terminar así es que se quedó trabajando, a lo mejor llega más tardecito”.

“Así fue pasando la hora ¡y no llegó! Al otro día, como él me había dicho eso, yo me dirigí a su trabajo, a ASMAR. Me costó que me dejaran pasar, pero yo iba con la niña y ahí pasé. Para pasar la Puerta de los Leones [esa es la zona de entrada a la Base Naval de Talcahuano] no tuve problemas porque tenía el carnet de identificación y al entrar a ASMAR, ahí me atajaron unos marinos y un cosaco, y me dijeron: “¿Pa´ dónde va señora?”, “Vengo a hacer una consulta ¿a quién me puedo dirigir?”, “Nosotros estamos de guardia, le podemos responder”, “Resulta que mi esposo no llegó a casa”, y sale el cosaco bien desagradable en su respuesta y me dice: “¡Váyase pa´ la casa señora, a lo mejor su marido anda enredado en unas sábanas con una…!” y agregó que yo andaba perdiendo el tiempo buscándolo; le respondí: “Señor, perdóneme, pero si yo ando detrás buscándolo, es porque yo sé lo que tengo, no hace ahora no más que… llevamos tres años de matrimonio y en tres años es suficiente como para conocer a la persona”. El tipo se fue hacia un lado y yo me puse a llorar y me fui y de ahí no supe más de él. Nadie me dijo, ¡nada, nada!

“Al día siguiente yo me fui acercando a muchas partes, por mi propia iniciativa, me dirigí a hablar con el que me dijeron podía saber: el comandante Henríquez. Él me recibió y ahí me encuentro con la gran sorpresa que jamás me imaginé, que el que sabía todo y no me informó jamás nada, que el que era el escribiente del comandante Henríquez, era nada menos que el hermano de mi marido, que era el que llevaba todo, todo, todos los escritos, sabía todo, inclusive había negado que él era hermano, ¿te puedes imaginar cómo te sientes tú en ese momento? Y me dice así, descaradamente: “Hola ¿cómo está el Gordo?”. El comandante no me dijo nada. Y después fueron pasando días y nadie me decía nada, ¡nada, nada!, solamente deducciones porque ya fueron cayendo detenidos más compañeros de mi esposo, entonces, no quedaba otra alternativa de que él también estaba ahí incluido porque el amigo ese que fue a mi casa a decirme, él no se atrevió a decirme. Y había otro hermano de mi esposo, que era del Servicio de Inteligencia de la Armada, también sabía ¡y nada!; la familia de mi marido se portó lo más, lo más indeseables como personas, me cerraron las puertas, ¡jamás ni un gramo de azúcar! que me hubieran dicho “Para la nieta”, los padres de él o los hermanos haberme dicho alguna cosa… ¡nada, nada, nada!”.

¿Cuántos días pasaron hasta que María Mercedes tuvo la confirmación de lo que sucedía? Ella rememora esos días: “Yo tuve que entregar la casa que arrendábamos y unos vecinos de al lado me dieron autorización para que estuviera ahí, en la casa de ellos con mi pequeña. Como a eso de las once de la mañana, llegó allí un matrimonio amigo, a saludarme y a saber cómo estaba mi salud y ver cómo estaba la niña; entonces me dicen: “¿Qué has sabido de Gordito?”, “Nada, nada, nada en absoluto”, le respondí.

“El dueño de casa estaba ahí y se puso a conversar con este joven compañero de Gordo de la misma repartición y por mientras Viviana, su señora, a escondidas me dice: “A Gordito lo vimos”,

¡Oh, ahí se me vino todo… que alivio porque no sabía nada de él!, y ella me dice: “Lo vi cuando lo venían sacando de la furgoneta esposado, lo estaban entrando al gimnasio”. Los traían parece de la Quiriquina5 y los traían para el gimnasio que estaba ahí adentro de la base naval. Este matrimonio lo vio por casualidad porque andaban justo comprando el ‘Colisaca’ que se llamaba en ese tiempo que era como un supermercado que estaba al frente de ese recinto, entonces ellos estaban comprando ahí cuando vieron que a Gordito lo estaban sacando.

“Yo ahí me alegré por un momento porque ya sabía que estaba bien, y por la tarde yo me quedé callada porque el esposo de Viviana lo más que había dicho ‘que no dijera’. Entonces me dejo caer como que voy a comprar al supermercado y en eso veo a Ramón que está en el gimnasio al último arriba, lo pude ver como se andaba paseando, y yo salgo del supermercado, lo veo y me hago como que me estoy chupando el dedo y le hago una seña con la mano y él también me responde igual. Ahí no pude estar mucho rato, fue solo a la salida del supermercado no más, iba caminando yo disimulada le hice seña y ahí me fui llorando. A los días después me hace llegar la ropa de él: estaba toda llena de sangre donde lo habían torturado. Me hizo llegar esa ropa a través de su hermano”.

“Seguían sin darme información, para nada, y no volví a ir a preguntar ahí adentro de la Armada. Lo que hice después fue que

5 “En la isla Quiriquina se encuentra la Escuela de Grumetes” donde “se recibe la instrucción de aprendiz de marinero. Al ser arrestados los marineros constitucionalistas, un grupo de ellos fue recluido en este lugar” (Marineros Constitucionalistas de Chile, 2024. https://www.marineros-constitucionalistas- chile.com/isla-quiriquina/).

nos reunimos los familiares. Ya después se fue sabiendo que fueron tomando más compañeros de él. Dentro de ese grupo estaban los padres de los detenidos en este caso y con ellos nos fuimos poniendo en contacto”. Antes de estos hechos, los familiares de los marinos detenidos no se conocían. María Mercedes explica cómo lograron ponerse en contacto: “Como se conocían los nombres de los marinos detenidos, eran muy amigos varios de ellos, entonces los padres empezaron a hacer el contacto” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

En ese mismo período, en Valparaíso también estaban produciéndose detenciones, lo que fue conocido por la gente, pues el “día 6 de agosto, los diversos medios de comunicación informan de la detención del personal de la Escuadra en Valparaíso” (Monsálvez Araneda, 2010, p.109).

Rosalía Delgado Naranjo, esposa de uno de los marinos detenidos, relata: “A mi marido Teodosio Cifuentes Rebolledo6 lo tomaron detenido los primeros días de agosto de 1973 en Valparaíso. Para saber noticias de mi esposo fui primero a la Comandancia y allí me dijeron que como era día viernes, él se había ido de franco. Como no llegó en todo el fin de semana, fui a la Escuela Naval porque era su lugar de trabajo. En la Escuela Naval me dieron información: mi esposo estaba en el cuartel Silva Palma” (R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

Este lugar [situado en el cerro Playa Ancha de Valparaíso, al lado de la Academia de Guerra] aparecerá más adelante en otros testimonios debido a que era un cuartel de la Marina de Guerra que fue empleado como centro represivo desde antes de la dictadura en el que “se flageló a docenas de marinos que se negaban a participar en el golpe. Posteriormente funcionó durante tres años, hasta 1976, como centro de detención y de torturas, por donde pasaron centenares de personas” (Del Pozo Artigas, 2018, p.155).

6       Teodosio Cifuentes Rebolledo. Marino Anti golpista (MAG) detenido el 9 de agosto de 1973.

 

Rosalía sigue recordando: “Como yo conocía al comandante Osorio, me dijo que Teodosio estaba incomunicado, que podía escribirle una carta para que supiera que yo sabía de él y que le dejara un número de teléfono para avisarme cuando saliera de incomunicación. Le di el número de una vecina y es así que me avisaron” (R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

Flor Calisto Alarcón, casada con Mariano Ramírez7, otro de los detenidos, vivía en la población Wilson de Peñablanca y trabajaba en el hospital ubicado en la misma zona. Respecto a lo que ella hizo cuando supo que su esposo era uno de los marinos que habían tomado preso, señaló que: “Traté de ubicarlo donde estaba y en la Escuela de Ingeniería me dijeron que estaban en el cuartel Silva Palma, así es que me fui para allá” (F. Calisto Alarcón, entrevista 6 de febrero de 2017).

En ese momento, agosto de 1973, se produce un cambio en estas detenciones ocurridas en la Escuela de Ingeniería con relación a las que había habido en junio de 1973 en El Belloto, debido a que, según Magasich, “hay una pequeña escalada”: con la segunda ola de detenciones “comienzan los golpes (no aún las torturas) y los allanamientos. Por primera vez se criminalizan las ideas: poseer libros y periódicos que revelan ideas de izquierda puede ser considerado un delito y sus lectores comienzan a deshacerse de ellos” (2008b, p.117).

Flor detalla que en el Silva Palma la dejaron entrar porque le dijeron: “Como en son de burla: “Pase señora porque ¡aquí no ha pasado nada! Pase, a ver si puede conversar con su esposo. Pero aquí: todo tranquilo, no ha pasado nada” y ahí conversé con él, pero estaban detenidos así es que no me quedó otra que devolverme”. Ella explica que pudo hablar con Mariano porque: “Fue la casualidad que él iba saliendo de un interrogatorio y ahí en el pasillo en esas escalas que tiene el Silva Palma ahí nos encontramos y ahí conversamos, serían sus diez minutos, poquito. En ese momento

Mariano Ramírez Ramírez, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 10 de agosto de 1973.

 

¡tú no sabes qué decir y qué hacer! Esto fue como la última semana de agosto, me parece. Él llevaba bastantes días detenido”(F. Calisto Alarcón, entrevista 6 de febrero de 2017).

Regina Muñoz Vera vivía en Santiago. Se refiere a la forma en que ella fue informada sobre su esposo: “Mi marido, Juan Cárdenas8, fue detenido el 5 de agosto de 1973, en Valparaíso (…)

Cuando yo aún trabajaba en el Ministerio del Interior, el 6 de agosto de 1973 representantes del MIR me informaron que él había sido aprehendido” (R. Muñoz Vera, entrevista 14 y 18 de abril de 2017).

El marino Tomás Alonso Molinet9 cuenta cómo sus familiares supieron de su detención: “Había un suboficial que estaba a cargo en el Silva Palma, el nombre no lo recuerdo, en una de esas yo le pregunté si podía llamar por teléfono, entonces me dice que sí y me presta el teléfono. Yo llamé a mi novia, Margarita Navarro, ella en ese tiempo trabajaba en diario El Mercurio, y le digo que yo estoy en el Silva Palma, que puede ir un día a visitarme, eso sí que no le digo de qué se trata. Margarita ni siquiera sabía qué era el Silva Palma, estaba preguntando allá abajo a dónde era, hasta que ella llegó ahí. Y bueno, ahí yo le dije que estaba detenido. Margarita le ocultó eso a mi madre [Petronila Molinet Órdenes] porque en el fondo nosotros no habíamos cometido ningún delito, nosotros considerábamos que estaba correcto lo que estábamos haciendo. Mi mamá se enteró de mi situación porque se empezó a mover la cosa, empezó a saberse qué pasaba con nosotros y eso salió publicado, así muy chiquitito, en el diario El Clarín. Sin embargo, el diario El Mercurio, el diario El Sur de Concepción, seguramente otro diario también, publican a gran escala que: ‘Se ha detectado una infiltración de partidos de gobierno, del Partido Socialista, del MIR, en las Fuerzas Armadas’ y que nosotros éramos los infiltrados” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Juan Cárdenas Villablanca, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 5 de agosto de 1973.

Tomás Alonso Molinet, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 28 de julio de 1973.

 

A esa prensa le interesaba descalificar a los detenidos ante el resto de la marinería para así desmotivar en ésta cualquier idea contraria a los planes de la oficialidad. Al respecto Mariano Ramírez en su libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas…’, expone: “Desgraciadamente (…) la intención de hacer de nosotros un ejemplo para quienes tuvieran aún intenciones de rebelarse en contra de la oficialidad, surtió efecto, la prensa de derecha de la época fue fundamental en esta campaña para nuestro desprestigio” (2010, p.48).

Tomás Alonso continúa recordando acerca de cómo la señora Petronila Molinet supo de su detención: “Entonces sale mi nombre en el diario El Clarín y una tía de Concepción, hermana de mi mamá, lo lee y ella le manda una carta a mi mamá preguntándole qué pasa, explicándole a mi mamá que leyó de que yo estoy detenido. Ahí se entera mi mamá, entonces al enterarse, agarra a mi novia y le dice que le ‘cuente la firme’ [la verdad] y un día equis aparece mi mamá con mi novia allá en el Silva Palma. Mi mamá es una persona que nunca jamás se había metido en política, era dueña de casa y jamás le interesaba la política. Entonces debido a eso, después los otros familiares de otros compañeros se contactan con ella” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Juana Cerna Rivera narra sobre Miguel González González: “Mi esposo10 fue detenido en agosto de 1973. Dos días después de su detención recibí un llamado anónimo que me informaba que Miguel estaba detenido en el cuartel Silva Palma en Valparaíso. Varias mujeres fuimos juntas a ese cuartel, pero no pudimos ver a nuestros maridos”.

Y agrega que “los familiares de los marinos detenidos recibimos informaciones generales, sin detalles. Las esposas, madres y pololas fuimos informadas mediante llamados anónimos por personas que no se identificaban”.

 

10 Miguel González González, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 9 de agosto de 1973.

 

Juana plantea que “la Armada guardó silencio y no informó nada a las familias de los marinos anti golpistas” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

¿De quiénes eran esas voces anónimas que avisaron a familiares sobre las detenciones? Sobre ello, Roberto Fuentes Fuentes11, otro de los marinos anti golpistas detenidos, puntualiza en la entrevista: “Al principio no se sabía qué pasaba con nosotros, los primeros días, las primeras semanas, pero después se supo, porque no todos los que estábamos comprometidos, cayeron presos. Muchos pasaron sin que estuvieran en ninguna lista, yo estaba en una lista, desgraciadamente (…) muchos de ellos no estaban en la lista, pero que estaban comprometidos igual que nosotros y ellos se dedicaron a informar a los familiares y allí los familiares empezaron a tratar de saber dónde estábamos. Naturalmente que la marina decía que no, ‘que aquí’, ‘que esto’, ‘que lo otro’; hasta que después ya no les fue posible ocultarnos porque después los familiares empezaron a exigir y de otra forma, no hay que olvidarse que estaba la Unidad Popular en el poder, estábamos con Allende como presidente” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Mariano Ramírez Ramírez evoca que durante su permanencia en el cuartel Silva Palma llegó otro grupo de marinos, también detenidos como él: “Yo estaba incomunicado y de repente una noche, sería como el 14 de agosto de 1973, llegó un marino incomunicado también, a una celda más allá y estaba súper desesperado porque venía de Talcahuano o de otro centro de tortura y estaba pidiendo ayuda y decía su nombre. Y yo le dije que… (Porque yo no sabía si ese era un truco o era verdad): “Bueno, tú hablas con…” no sé quién, le di un nombre falso. “Sí”, me dijo él, “Compañero, nos torturaron”. Venía súper complicado el marino, era Cabo Segundo del buque de guerra Latorre, se llamaba Pedro Blaset12 (que era el que venía en esas condiciones).

11  Roberto Fuentes Fuentes, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

12 Pedro Blaset Castro, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

 

Pero tampoco se enteró que fui yo quien habló con él esa noche, porque estábamos incomunicados y hasta la fecha creo que nunca le he dicho que era yo” (M. Ramírez Ramírez, entrevista 6 de febrero de 2017).

Ibis Caballero Molina es una de las esposas que, al saber que los marinos estaban detenidos en el Silva Palma, fue a pararse a las afueras del cuartel. En su entrevista recuerda ese tiempo cuando a su esposo, Pedro Lagos13 lo detienen: “No dejaban ver a los marinos, a nuestros esposos, hermanos, no los dejaban ver; y por los abogados y por mi esposo Pedro que me mandó un mensaje en un lápiz que me tiró de una ventanilla del Silva Palma, no sé cómo de arriba, me tiró un mensaje y eso lo supieron los abogados y me dijeron que se los mostrara, se los mostré y con ese mensaje ellos pudieron buscar para que nosotros pudiéramos ver a nuestros parientes; claro, porque si Pedro no me hubiese mandado ese mensaje, yo no lo hubiese recibido, a lo mejor no los hubiésemos visto nunca.

“El Intendente cuando vio el mensaje de Pedro, él les dijo a los abogados que ¡no le dijeran a nadie!, porque los abogados decían que ellos cuando preguntaban por los marinos detenidos, les respondían que no estaban detenidos, les decían que esos marinos estaban en ejercicio y que por eso nosotras no los podíamos ver. Entonces, con el mensaje en el papelito que me mandó Pedro, el Intendente le dijo a los abogados: “No le digan a nadie, nada, nada; vamos a ir a primera hora de la mañana al cuartel Silva Palma” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Tal como les recalcó el Intendente así lo hicieron los abogados y pudieron establecer una visita para ver a los marinos detenidos. Con los años, en entrevista que le hizo Jorge Magasich (2019, p.582-583) a Pedro Lagos Carrasco, él relata el hecho en que, con la ayuda de su esposa Ibis, logra informar que han sido torturados: “(…) en el dormitorio que nosotros estábamos, donde dormíamos

13 Pedro Lagos Carrasco, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

 

en el cuartel Silva Palma, había unos vidrios esos dobles, así como vidrios de baño (…) Y yo con un clavito fui sacando, sacando, sacando, el cemento blanco, hasta que lo solté.

“Entonces, al sacarlo yo miraba para abajo y veía al infante de marina que se paseaba ahí en la entrada de la cárcel militar y escribí un mensaje en un papelito y lo metí adentro de un canuto de hilo vacío, el papelito. Abajo, en la puerta del cuartel Silva Palma estaban nuestros familiares y estaba mi señora.

“Entonces, el infante de marina cuando se fue al lado izquierdo, yo le pegué un silbido a mi señora -conocido, familiar- y ella miró y vio que la mano -le hacía así yo- entonces, estaba atenta ella. Cuando de repente le pegué un silbido y le hacía así yo, con el tubito de hilo con el mensaje adentro. Entonces, en esto mi señora se puso atenta y vio cuando yo tiré el papelito, el canuto de hilo vacío alargado. Entonces, mi señora lo vio donde cayó y empezó a acercarse poco a poco con otra señora de marino, hasta cuando llegó al lado ahí. Hizo como que botaba un pañuelo al suelo, y después se agachó, lo recogió y se sonó. E iba ya adentro el canuto de hilo con el mensaje. Algunas otras personas se dieron cuenta que mi señora había recogido algo ahí. Pero se hicieron ‘las lesas’

-y ‘los lesos’- [se hicieron las y los desentendidos].

“Entonces, mi señora volvió ahí donde estaba antes y de repente se fue con dos señoras más, para abajo. Más abajo lo leyeron y yo le puse en el mensaje que por favor le avisaran al Intendente, que le avisara al Intendente, que le avisara al presidente de la República, que ya dejen de torturarnos porque si no vamos a morir. Entonces, mi señora después bajó, aceleró el paso y se fue hasta la Primera Zona Naval a pie, porque ahí estaba la Intendencia y pidió hablar con el Intendente. Y menos mal que la aceptaron” (Lagos, como se citó en Magasich, 2019).

Posteriormente al mensaje que Pedro le lanzó, Ibis no recuerda en qué fecha las familiares pudieron hacer la visita al Silva Palma: “No, no me acuerdo de la fecha. Fue antes del golpe. Ahí pudimos verlos todas las personas que fueron, porque otras tenían miedo. Estaba machucado, la cara, lo que se le veía de la cara estaba con

 

unas protuberancias en los ojos, le habían golpeado mucho; pero en el cuerpo no se lo veía porque estaba con ropa” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Margarita Salazar Jeldres vivía en Santiago, tenía un embarazo avanzado en el período que su hermano Jaime Salazar14 es detenido. Ella toma conocimiento de lo que estaba sucediendo porque Jaime logró escribirle: “Yo supe porque él me mandó una carta certificada que escribió el 18 de agosto del ‘73, no sé con qué persona la mandó. Ahí me explicó que estaba detenido y que nos quería mucho, que seguramente que cuando nosotros recibiéramos esa carta no íbamos a saber, ni él iba a saber si estaba vivo o muerto. Esa carta llegó por correo a la casa de mis padres, mi hermano menor me fue a avisar a mi casa, yo estaba casada.

“Así es que fui a la casa de mis padres y ahí me entregaron la carta certificada. Jaime escribió esa carta, se la pasó a alguien y esa persona la mandó por correo. Cuando yo llego a la casa, la leí ‘para callado’ [a solas], me acuerdo que me encerré en el baño, me puse a llorar, a gritar, a patear. Ahí mi esposo y mi papá me preguntaban qué pasaba y ahí yo les conté lo que había leído y les pasé la carta a ellos para que la leyeran y yo les decía: “¡Mañana parto a buscarlo, yo salgo a buscarlo!” porque Jaime me decía que lo tenían en Valparaíso, pero no me decía en qué parte. Así es que yo al otro día iba a partir sola, como fuera y ahí mi esposo me dijo: “Yo te acompaño” y mi papá me dijo lo mismo, así es que los tres llegamos a Valparaíso, preguntando, allá nos mandaban de un lado a otro, le preguntábamos a la gente, la gente nos decía: “Uh, en ese barco, el Almirante Latorre, anoche hubo como un enfrentamiento”, en ese barco que estaba ahí. Fuimos al cuartel Silva Palma. Me acuerdo que fuimos ahí porque alguien nos dijo que al parecer ahí tenían a unos detenidos.

 

 

 

14  Jaime Salazar Jeldres, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

 

“Al principio negaron, dijeron que no, después donde me vieron a mí embarazada, me dijeron que sí, que ahí había unos detenidos, pero no nos podían dejar entrar, estaba prohibida la entrada y yo les dije que veníamos de Santiago buscando a mi hermano, que yo quería saber dónde estaba y todo, ahí lloriqueándole, hasta que al final me dejaron pasar a mí solamente, como vieron que estaba gorda me dejaron, y a mi papá y a mi esposo los dejaron abajo. Y yo tuve que subir una tremenda escalera. Esperé un rato y ahí pude ver a mi hermano” (M. Salazar Jeldres, entrevista 12 de febrero de 2019).

Margarita nunca ha olvidado el estado en que vio a su hermano Jaime en ese momento: “¡Ah, eso fue terrible! porque tenía la cara hinchada, con moretones, los ojos así con derrame, el oído me dijo que se lo habían reventado, venía cojeando, todo moreteado. Eso fue antes del golpe, tiene que haber sido a fines de agosto del ‘73”.

Y Jaime ¿Te dijo dónde le habían hecho eso? ¿Todo se lo hicieron en el Silva Palma? “No, no, me parece que lo tuvieron en otro lado también. No sé, no recuerdo bien si lo habían tenido por allá por Concepción”. Efectivamente Jaime, al ser detenido “es incomunicado y luego trasladado a Talcahuano donde es brutalmente torturado en el fuerte Borgoño” (Magasich Airola, 2019, p.673).

Y ese día que a ti te dejaron ver a Jaime ¿pudiste ver a los otros marinos que estaban detenidos? “No, no, a mi hermano no más lo vi, nos dejaron ahí un ratito que conversáramos, así es que él me dijo que yo tratara de divulgar todo eso, que tratara de decir que estaban detenidos, para que la gente supiera que ellos estaban detenidos allí. De ahí nos vinimos a Santiago y yo le conté a mi hermana Erika y ella se reunió con gente y esparció la noticia” (M. Salazar Jeldres, entrevista 12 de febrero de 2019).

Antes que Margarita recibiera la carta certificada de la que cuenta, hubo una etapa en que la familia nada sabía de Jaime. Sobre eso Erika Jeldres, su hermana mayor, recuerda: “Jaime nos había visitado, parece que unos meses antes. Y después fue un tremendo

 

choque cuando nos dijeron que no que estaba detenido, sino que estaba desaparecido en ese primer tiempo y ahí nos volvimos todos locos averiguando. Mi hermana Margarita (…) con el papá se fue a Valparaíso a hacer averiguaciones y en el Silva Palma la dejaron pasar por su embarazo (…). Después ya empecé a ir yo, cuando ya se sabía dónde estaba, cuando los encontraron (…) en la torre esa que estaba en Valparaíso; me acuerdo que teníamos que subir bien arriba porque los tenían arriba, arriba. Era el Silva Palma. Ahí ya, cuando los empezamos a ver, eso fue ¡horroroso!, todos los muchachos heridos, llenos de moretones, todos los niños torturados, a Jaime le habían roto una muñeca y también perdió un oído con los golpes, por los golpes que recibió; ellos sufrieron mucho, golpes, torturas, fue muy impresionante. Esto fue en agosto del ‘73, antes del golpe” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

En esa fecha en la Armada ya eran metódicas las violaciones a los derechos humanos por parte del sector golpista: se organizan “al menos dos equipos de torturadores: uno en Viña del Mar, en el fuerte Vergara, y otro en Talcahuano, en el fuerte Borgoño. Ambos aplicarán torturas planificadas, científicas” (Magasich Airola, 2008b, p.118).

EL TRATO RECIBIDO POR FAMILIARES Y POR LOS MARINOS DETENIDOS.

 Erika Jeldres expresa que cuando los familiares iban a ver a los marinos detenidos, recibían por parte de los que les custodiaban un trato muy rudo: “Revisaban a toda la gente, (…) tenían malos modales, daban empujones, que “¡Vaya para allá!”, “¡Que no, que para allá!” y cosas así medias bruscas, agresivas. Es lo que yo me acuerdo, porque en realidad muchas cosas que se van, se olvidan” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero 2019).

Rose Marie Cordero Cedraschi, hermana del marino anti golpista Patricio Cordero15, también trae a la memoria el trato que recibían las familiares cuando iban a consultar: “El trato que nos daban era como a un delincuente” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Reafirmando lo expresado más arriba acerca del trato que les estaban dando a las familiares de los marinos detenidos, Irene Hidalgo recuerda: “Éramos tratadas mal pues ¡mal, mal! Cuando llegaba al Silva Palma: había que presentar papeles, papelitos certificando que uno iba a ver a un familiar. ¡Y encima de uno, ahí!,

¡ahí uno no podía hablar nada!, ¡bien custodiados con metralletas!, entonces ¡teníamos miedo, si allá se provocó ese miedo de que te podían hasta matar! ¡Y uno con los niños!” (I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

A María Mercedes Muñoz Pérez al consultársele cómo la trataban los gendarmes de la cárcel de Concepción antes del golpe, señala que: “Algunos eran respetuosos y había unos que eran bien desagradables para tratarnos” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Sobre el tratamiento dado por el personal de la Armada a los detenidos, Roberto Fuentes Fuentes describe su detención: “Cuando yo llego al Silva Palma ahí veo que ya habían empezado a torturar gente. Me empiezan a golpear, ya todos con patadas, todos con culatazos y groserías naturalmente. Entonces yo entro por la puerta principal del Silva Palma, y ya éramos un grupo, como dieciocho o veinte y empezamos a subir, nos dejan en un espacio ancho donde nos sacan la ropa, teníamos que sacar todo lo que nos identificara y nos quitan las bolsas personales con todas las cosas que traíamos” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Relata Mariano Ramírez Ramírez que estando detenido en el cuartel Silva Palma, al salir del interrogatorio en que lo dejan en libre plática, por casualidad se encuentra con su esposa Flor que en ese instante venía recién entrando a la guardia:“Pude conversar con mi mujer y decirle que estaba detenido y que tenía que irse a la casa y borrar todo vestigio que hubiera, aunque yo sabía que no había nada”.

En la entrevista a Mariano, exclamé: ¡Fue una casualidad! A lo que él respondió: “Claro, mucha suerte, mucha casualidad. Ahí pude conversar con mi esposa. Ella sabía algo, pero no sabía nada en el fondo de lo que estábamos haciendo, pero ella entendió perfectamente, se fue para la casa” (M. Ramírez Ramírez, entrevista 6 de febrero de 2017).

A lo que se refiere Mariano al decir que su esposa “entendió perfectamente”, es debido a lo que alude Patricio Cordero Cedraschi: “El Servicio de Inteligencia Naval venía rastreando al personal de tendencias ‘Constitucionalistas’, es decir, al personal que se identificaba por el respeto y la defensa del Gobierno legítimamente constituido. Como se percibían en ese entonces posiciones de insubordinación por parte de los sectores golpistas, los marineros anti golpistas de mi nave y de otras unidades que se encontraban en Talcahuano, tratamos de advertir a las autoridades de Gobierno del peligro golpista, entretanto ya se estaban produciendo las primeras detenciones en el Puerto de Valparaíso” (P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Exactamente la primera detención ocurrió en la Base aeronaval de El Belloto, como detalla Magasich (2008a, p.16), “el 15 de junio de 1973; las siguientes a fines de julio y a partir del 5 de agosto se desata una verdadera razzia dentro de la Marina”.

Continúo indagando, esta vez con María Mercedes Muñoz Pérez acerca de la primera vez que pudo ver a su esposo:“Lo vi ¡mal! tenía su carita demacrada, estaba delgado, él había sido siempre de contextura gruesa, y ahí lo vi…” [El semblante de María Mercedes denota tristeza] (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Le comento que seguramente eso tiene que haber sido varios días después de la detención porque los captores esperabanque las huellas, sobre todo físicas de la cara, no se notaran. María Mercedes está de acuerdo.

EMPIEZAN LAS ACCIONES DE FAMILIARES PARA DEFENDER A MARINOS DETENIDOS.

 

A consecuencia de la detención de su esposo, Flor Calisto Alarcón se refiere a las diligencias que tuvo que empezar a realizar: “Teníamos que ver… porque en aquel entonces como todavía no era el golpe, no era el 11 de septiembre, no nos imaginábamos a dónde recurrir para que nos ayuden”.

Aportando más detalles, Flor prosigue: “Yo me había venido de Punta Arenas, así es que no conocía el sistema ni conocía cómo era la gente tampoco, entonces me costaba tomar contacto con las personas, por eso iba sola. Empecé a tomar contacto con las otras esposas del grupo, que eran ellos de la misma Escuela de Ingeniería, ahí fuimos conversando y contactándonos y ellas me decían: “Vamos para allá” y yo iba para allá, la única manera la que era más inteligente, que sabía eso. ¡Todas trabajábamos!, una trabajaba en la universidad arriba en Playa Ancha, yo en el hospital en Peñablanca, la otra trabajaba no sé dónde, era la hermana de uno de los marinos; había una que no trabajaba que vivía con el papá y su niñita, y de repente se unía a nosotras una señora, pero creo que no era del mismo grupo, que venía del sur parece, que cuántas veces la traje para la casa, ella tenía unos conocidos pero cuando llegábamos de Santiago ya tan oscuro, la señora como era ya mayor no sabía dónde era la dirección”.

Ante la pregunta sobre los tiempos en que hacía las gestiones para proteger y defender a Mariano, ella explica: “Según los turnos del trabajo, por ejemplo: si yo tenía turno de ocho a cuatro, tenía de cuatro en adelante libre, el problema (…) era cuando yo entraba a las doce del día y estaba hasta las ocho de la noche de turno, en la mañana que es cortita, no se alcanza a hacer nada. Así es que siempre combinando y los turnos salientes de noche, que tenía al otro día libre, entonces ahí trataba de hacer trámites” (F. Calisto Alarcón, entrevista 6 de febrero de 2017).

En la entrevista hecha a Claudio Espinoza Torrecilla16, hijo de Eliana Torrecilla Navea, cuenta que: “En Valparaíso las familiares iban a fiscalía, al Juzgado Naval que estaba en la Primera Zona Naval (de Valparaíso), para ver qué pasaba con nosotros y ¡nada! no daban información ninguna”.

También iban al Obispado: “A pelear, donde el cura ese ¡que era más fascista que no sé qué!, el Emilio Tagle; fueron a hablar con él, que hiciera algo, que se moviera, pero nunca hizo nada” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

Patricio Cordero Cedraschi menciona que, mientras tanto en Talcahuano, los familiares demostraron como primera actitud: “Presencia física ante la Puerta de los Leones, ingreso a la Base Naval, reclamando por nuestras vidas, ya que (en este tiempo) las listas de los marineros detenidos han sido hechas públicas en la prensa escrita y televisiva de la época”.

Le consulto a Patricio sobre la manera en que establecieron contacto las familiares (las esposas, madres, hermanas, etc.) para organizarse, situación a la que él pone de relieve expresando: “La solidaridad nace en la calle, en las entradas de los lugares de detención se producen los primeros contactos y acercamientos personales”. Asegura que desde el momento de la detención de los marinos: “Comienzan los familiares a contactarse entre ellos y empieza a conformarse este grupo de apoyo”(P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

En relación a lo anterior, en su libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas Escuela de Ingeniería de la Armada de Chile 1973. Proceso 3941’ Mariano Ramírez (2010, p.79) expresa: “Familiares de algunos compañeros fueron levantando la voz por sus hijos y hermanos, el estupor de la sociedad chilena frente a la tortura que se había realizado con los detenidos, fue lo que

16  Claudio Espinoza Torrecilla, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 7 de agosto de 1973.

permitió de alguna manera que las familias fueran escuchadas por integrantes del Parlamento. Como resultado de ello, se formó el primer Comité de Solidaridad con los marinos torturados (…)”. Rose Marie Cordero Cedraschi comunica cómo fue ese contacto y actuar conjunto de los familiares: “Nos reuníamos en casas, nos unimos con otros familiares para compartir y saber noticias de los detenidos” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Sobre las instancias conjuntas para poder defender a los familiares detenidos, el lunes 20 de agosto de 1973 “se constituye en Valparaíso un Comité de Defensa de los Marinos Procesados. Como primera actividad, sus dirigentes van a entrevistarse con el intendente Hernán Concha para que les informe del paradero de los marinos, hasta entonces desconocido” (Magasich, 2008b, p.214).

La formación de la organización es puesta de manifiesto por Ibis Caballero Molina al recordar: “Yo participé; estaban todas ahí, las mamás también, las hermanas. No me acuerdo qué nombre le pusimos. Antes del golpe nosotras nos juntábamos, nosotras hicimos muchas cosas, fuimos a hablar hasta con el cardenal Silva Henríquez, anduvimos… ¡no hallábamos qué hacer!” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Otra de las acciones emprendidas por las familiares es la que relata Monsálvez (2010, p.104) en su libro ‘Agosto 1973. Proa al Golpe en la Armada: El caso ASMAR-Talcahuano’: “La senadora María Elena Carrera, en compañía de las dirigentas del‘Comité de Defensa de los Derechos Humanos de los marinos procesados’, Rebeca Herrera, Maritza [Marta] Cerna; Regina Muñoz y la ex candidata a senadora del MAPU Carmen Gloria Aguayo, ofrecieron una conferencia de prensa en la cual expresaron su solidaridad con los marinos detenidos, al mismo tiempo denunciaron que las personas detenidas han sido vejadas en Talcahuano y Valparaíso por el solo delito de negarse a participar en acciones golpistas”.

Ibis Caballero Molina continúa recordando: “El día del golpe nosotras teníamos una entrevista con el presidente Allende, pero como vino el golpe no pudimos ir. Eso fue lo que pasó. Antes del golpe estuvimos muy organizadas, nos movimos harto”.

Ibis reseña acerca de las diligencias que desarrollaban en Valparaíso en esa época: “Hacíamos muchas gestiones, ¡sí! pasábamos todos los días, todos los días íbamos a hablar ahí a la Fiscalía naval. Y hablábamos con el Intendente, con todos”.

También rememora la primera vez que pudo ver a Pedro, su marido: “Fui con las familiares de otros marinos: con la Eliana Torrecilla, la mamá de Claudio Espinoza, fue también la señora Rebeca Herrera, la mamá de Luis Ayala. Fuimos varias”.

Ibis sigue expresándose acerca de las actividades que hacían las familiares antes del golpe en ese organismo de defensa de los marinos detenidos: “Nosotras nos reuníamos todos los días, se puede decir. Nos juntábamos para saber cómo iban los trámites, conversábamos con los abogados, íbamos con ellos a la Fiscalía todos los días. Nunca nos dejamos estar. Hicimos una marcha en Valparaíso, fue una marcha grande, apoyándolos a ellos, a los marinos que estaban presos, y nos tiraron de esas bombas lacrimógenas. También íbamos a unas reuniones que nos hacían los ediles, antes les llamaban así [a los concejales], y ahí decían lo que iba a pasar si es que había golpe de Estado, nos decían todas esas cosas, que por eso teníamos que luchar para que no hubiera golpe. Hicimos muchas cosas por ellos, pero nada resultó” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Erika Jeldres menciona cómo realizaban las acciones relativas a los trámites: “Parece que fue todo en conjunto. Eso sí que yo no podía viajar para ir a hacerlos porque estaba en Santiago con mis niños, entonces mi hermana Margarita hizo muchos trámites con el papá”.

Y para poder ir a ver a su hermano Jaime se reunía con otras familias de los marinos: “Ahí conocimos más familias de Valparaíso: estaba la‘Gata’que le decían, era la señora Eliana Torrecilla, la mamá de Claudio Espinoza, estaban los familiares de Víctor Martínez17 y también nos encontramos con una familia de Santiago, la familia de Ernesto Zúñiga18; entonces ahí ya nos unimos, ahí fuimos todos, la primera vez que los pudimos ver” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

Oscar Carvajal Gallardo, otro de los marinos anti golpistas19, asegura que las esposas, madres y las hermanas, constituyeron un grupo para defenderles y denunciar lo que les estaba sucediendo a ellos: “Sí, así fue, lo formaron principalmente madres y algunas esposas. Creo necesario destacar a la señora Eliana Torrecilla, madre de Claudio Espinoza, la señora Rebeca Herrera, madre de Luis Ayala, la señora Arabela Alvear, madre de José Maldonado, Ibis Caballero, la esposa de Pedro Lagos por nombrar algunas”.

Agrega que las familiares con el objeto de denunciar lo que estaba pasando con los marinos detenidos hicieron actividades tales como: “Contactos con autoridades, organizaciones sociales y políticas” (O. Carvajal Gallardo, entrevista 15 de mayo de 2017).

Un ejemplo de las actividades es la efectuada en las últimas semanas de agosto de 1973 en la municipalidad de Valparaíso“con la asistencia de familiares de 18 marinos” (Chile Hoy 64, como se citó en Magasich, 2008b).

Ante la consulta acerca de cómo se organizaron las familias al producirse la detención de ellos, los marinos, Luis Ayala Herrera20 dice: “En los días siguientes, nuestros familiares que fueron advertidos por diferentes medios, se movilizaron y fueron a la Fiscalía Naval y ahí se dieron cuenta que éramos varios los detenidos y (…) se organizaron para repartirse las diferentes tareas” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

17 Víctor Martínez Cangana, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 10 de agosto de 1973.

18 Ernesto Zúñiga Vergara, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

19  Oscar Carvajal Gallardo, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 10 de agosto de 1973.

20 Luis Ayala Herrera, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

En el libro ‘Los que dijeron “No”: Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973’, el autor Jorge Magasich expone: “A partir del 20 de agosto se organizan comités de familiares de los marinos y comités de defensa de los derechos humanos, en Concepción, Valparaíso y Santiago, animados esencialmente por mujeres como Rebeca Herrera, Marta Cerna y Regina Muñoz. Ellas difunden las denuncias, hablan en las manifestaciones, piden la intervención de autoridades, y solicitan a la Armada que se anulen las declaraciones arrancadas bajo tortura. Varias de ellas se querellan contra los torturadores. (…) Con una abnegación extraordinaria, madres y cónyuges, se organizan para sustentar las familias y humanizar -algo- la prisión de los detenidos” (Magasich, 2008, p.397).

Luis Ayala Herrera relata que una de las primeras ideas que surgió fue: “La de pedir ayuda a los diferentes partidos políticos, autoridades y gentes conocidas para denunciar nuestro arresto por todos los medios, se creó una asesoría jurídica con un grupo de abogados solidarios con nuestra causa” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

EL APOYO JURÍDICO PRESTADO A LOS MARINOS DETENIDOS.

Al consultársele a Tomás Alonso Molinet acerca de la asesoría jurídica, cuenta: “Nosotros los marinos primero nos contactamos con el abogado Emilio Contardo21; nos dijeron que era socialista, entonces le pedimos que informara al Partido Socialista de Valparaíso de que nosotros estábamos detenidos” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

La esposa del marino anti golpista Miguel González González, Juana Cerna Rivera recuerda: “Las familiares de los marinos, nos fuimos conociendo entre sí y se acordó informarnos de las

21 Emilio Contardo Hogtert: Abogado, en 1973, en Valparaíso, estaba a cargo del Departamento Jurídico de la Intendencia.

 

cosas relacionadas con el proceso judicial y comunicarnos con el abogado” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

Sobre este enlace con abogados, el marino anti golpista Sergio Fuentes Paredes en entrevista con el historiador Jorge Magasich, expresa: “en el fondo, ese trabajo quién más lo desarrolla son los familiares. Lo que contaba antes Isabel22, los familiares desarrollan todo ese trabajo a través de los abogados” (Magasich, 2019).

Con relación al equipo jurídico que se formó en esos días, Ibis Caballero Molina añade: “En Valparaíso nos ayudaron profesionales, abogados muy buenos. A Pedro le tocó la abogada señora Graciela Kischinevzky Oyarzún23, todos tenían diferentes abogados porque varios se dispusieron a ayudar a los marinos, por ejemplo, Olga Morris y Emilio Contardo. Ellos se movieron mucho, por ellos pudimos verlos también” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

La abogada Graciela Kischinevzky al ser entrevistada por Jorge Magasich (2008b, p.189), da cuenta que el “fin de semana del 18 al 19 de agosto se convoca, de urgencia, una reunión de abogados de izquierda en Valparaíso, a la que llegan unos 20 (…) [reunión] que se inicia con un informe de Emilio Contardo”.

Sobre el grupo de abogados de ese período Luis Ayala Herrera expone: “La ayuda llegó poco a poco a medida que la organización [se refiere al Comité creado por familiares de los marinos detenidos] daba a conocer nuestro caso y pienso que entre el 15 y 20 de agosto se formó el grupo de abogados” (L. Ayala Herrera, entrevista de febrero 2017).

22 Alude a Isabel Arévalo Pimiento.

23 Graciela Kischinevzky Oyarzún: Abogada. En 1973 ejerce “en el Servicio de Asistencia Judicial del Colegio de Abogados de Valparaíso”, después del golpe de Estado recibió amenazas y estuvo detenida en el cuartel Silva Palma; posteriormente se asila en la embajada de Bélgica” (Magasich Airola, 2017. https://www.marineros- constitucionalistas-chile.com/fallece-la-abogada-graciela-kischinevzky/).

 

Apuntando a los acontecimientos de esa época Olga Morris Barrios, quien en 1973 era abogada de la Delegación Zonal del Ministerio de la Vivienda en Valparaíso, en entrevista que Magasich le hace en el libro‘Testimonios de militares antigolpistas’ (2019, p.1215) afirma que “(…) los partidos de la Unidad Popular se inquietan y nominan a varios abogados para que se hagan responsables de eso. A Emilio Contardo por el Partido Socialista, la que habla que en aquel momento representa al Partido Comunista, y al abogado Enríquez, de Concepción, que lo designa el MIR. Por la gran cantidad de marinos que son detenidos en Talcahuano”.

Luis Ayala Herrera sigue contando que: “Esa fue la fecha en que llegaron los compañeros de Talcahuano, y que llegaron con machucones, cojeando, hinchados y con vendas por los malos tratos, torturas que habían sufrido” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

A su vez los profesionales conocieron las condiciones de los detenidos, como lo expresa la abogada Kischinevzky: “Eso era muy grave y todo eso en ese momento era una cosa que había que tomarla inmediatamente en la defensa, porque estos marinos fueron todos tomados prisioneros y torturados de una manera terrible” (Magasich, 2019, p.1207).

Por su parte, Oscar Carvajal Gallardo sobre el asunto jurídico recuerda: “Mi padre, entonces militante del Partido Comunista, se comunicó con Olga Morris abogada y también militante comunista. No sé si ella ya había tomado la determinación de participar como defensora o lo hizo después de que mi padre la contactara”.

Sobre la fecha en que su papá se comunicó con Olga Morris expone: “Yo fui detenido el 10 de agosto y trasladado el mismo día a Talcahuano. Cuando regresé unos diez días después, fui contactado por Olga Morris” (O. Carvajal Gallardo, entrevista 15 de mayo de 2017).

Otra abogada que formó parte del grupo que dio su apoyo a los marinos detenidos, fue Zorka Kovacich quien fue designada

 

por el marino Ernesto Zúñiga Vergara para que lo defendiera (Magasich, 2008b, p.190). Sobre Zorka, su colega Olga Morris contó que después del golpe: “fue detenida, estuvo presa en el Lebu, torturada” (Magasich, 2019, p.1215).

Quienes también integraron el equipo jurídico en Valparaíso fueron las abogadas Carmen Villanueva, que partió al exilio después del golpe de Estado y Eliana Ceriani Bórquez. Esta última se quedará en el país “donde será detenida en octubre-noviembre de 1973. Su marido, Carlos Gajardo, profesor de la Escuela de Arquitectura, es detenido y desaparece en septiembre de 1974” (Magasich, 2008b, p.289).

La abogada Olga Morris Barrios es especialmente recordada con relación a los hechos ocurridos antes del 11 de septiembre de 1973. Mariano Ramírez Ramírez se refiere a ella con gratitud al contar lo sucedido a los días de haber sido detenido: “(…) afortunadamente después tuvimos la posibilidad de que una abogada, la Olga Morris, fuera a visitar mi casa, esto no es porque yo me llamara Mariano Ramírez, sino que ella iba adonde un vecino mío que era marino, y era comunista. Entonces ahí ella supo, se enteró de las detenciones nuestras y se fue a la población Wilson y habló con mi mujer y la orientó para que botara todo lo que había que botar, entonces mi mujer le dijo: “Pero si esos tienen planos de la Escuela de Ingeniería, tienen papeles que están estudiando”.

La Olga Morris le respondió: “No, eso no lo van a entender, van a creer que ustedes están haciendo cualquier cosa o que van a hacer cualquier cosa”. Así es que eso ayudó a que la cosa se facilitara en el sentido de la seguridad. Eso fue lo del momento de la detención y de la visita a mi mujer y luego la ayuda que tuvimos de ella que después fue defensora, era interesante la mujer porque se veía súper complicada la cosa (…) Olga Morris hizo todo lo que pudo por ayudarnos” (M. Ramírez Ramírez, entrevista 6 de febrero de 2017).

Roberto Fuentes Fuentes nunca olvidó que estando presos en régimen de castigo en el cuartel Silva Palma llegó una abogada: “Una vez allí Olga Morris, que se puso a patear, a golpear ahí la puerta de fierro”; lo que él pudo escuchar bien, puesto que estaba

 

preso en un lugar cercano a esa puerta. Recuerda que era tarde y que siempre había un guardia afuera, sin embargo, esa vez éste se metió adentro y cerraron. Roberto agrega: “Desde donde estaba yo, sentía como ella golpeaba y gritaba “¡Yo sé que están ahí!, ¡abran la puerta!, ¡quiero hablar con ellos!, ¡exijo hablar con ellos!, ¡yo sé que ustedes están escuchándome, abran la puerta!” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 de febrero de 2017).

Para conocer más acerca de esta abogada, su hermano Eduardo Morris Barrios pone de manifiesto el papel de Olga en la defensa de los marinos detenidos antes del golpe de Estado civil militar: “Marinos Anti golpistas se dieron cuenta que al interior de la Armada había movimientos golpistas por parte de la oficialidad máxima de almirantes, contralmirantes, vicealmirantes, capitanes de navíos, que estaban complotando contra el gobierno del compañero Allende. Esos oficiales hicieron el trabajo de detectarlos, detenerlos y torturarlos, y eso trascendió a la opinión pública por los familiares de esos marinos y se organizó un grupo de abogados encabezado por Emilio Contardo. Emilio era muy amigo de Olga. Él y Olga empezaron a organizar la defensa de estos marinos” (E. Morris Barrios, entrevista 28 de febrero de 2017).

El marino anti golpista Oscar Carvajal Gallardo recuerda una acción judicial por parte de Olga Morris “presenta ante la Fiscalía Naval una denuncia por torturas o malos tratos. Esta acción sigue su curso después del golpe de Estado pero finalmente queda en el olvido” (Magasich, 2008b, p.236).

El historiador Jorge Magasich entrevistó a Olga Morris en el marco de su tesis doctoral “Ceux qui ont dit ‘Non’”, ULB. Allí él le preguntó sobre el accionar del grupo de abogados: “¿Qué estrategia jurídica se dan?” a lo que la abogada respondió: “(…) Bueno, lo primero es paralizar las torturas, denunciar aquello, recurrir a los tribunales para asumir su defensa y lograr la libertad de estos marinos” (Magasich, 2007).

El abogado Roberto Irribarra Guerrero revela el contexto en que la abogada Olga Morris conoció a los marinos: “Ella trabajaba en la Asociación de Ahorro y Préstamo Diego Portales. Ahí conoció la Cooperativa de marinos de la Población Wilson de Peñablanca, que había pedido préstamo a la Asociación. Entonces venían a la oficina los marinos”.

Eso sucedió antes de que a la abogada la despidieran, hecho que ocurrió “como el año ‘67. A Olga la despiden por ser una mujer que no se prestó para los ‘chanchullos’ [hechos indebidos] de la Asociación. Ellos abusaban de los cooperados de las Cooperativas. Los tipos no les resolvían los problemas…” (R. Irribarra Guerrero, entrevista 30 de marzo de 2017).

En otra parte de la entrevista, Roberto Irribarra Guerrero revive ese tiempo: “Después del 29 de julio de 1973, nosotros con la Olga de nuevo activamos la red en el sentido de qué había pasado con nuestros amigos24 y cuando ellos cayeron presos, de nuevo la Olga volvió a actuar”.

Tal como es planteado por el historiador Jorge Magasich: “La abogada se pone en contacto con Emilio Contardo, y finalmente los partidos de la Unidad Popular deciden organizar la defensa” (Magasich, 2008b, p.189).

Roberto Irribarra Guerrero prosigue aportando detalles: “La Olga fue la primera abogado que entró arriba al Cuartel Silva Palma. Después del 29 de julio25 pasaron veinte días desde que detuvieron al primer marino, pasaron veinte días en que los tuvieron escondidos, no los dejaban ver, los otros compañeros

24 Se refiere a los marinos de la Población Wilson que fueron detenidos por la Armada.

25 El regimiento blindado número II ataca el Palacio de La Moneda el 29 de junio de 1973 a las nueve de la mañana, provisto con seis tanques. (…) Durante el intento de golpe de estado mueren 22 personas. Entre ellos Leonardo Henrichsen (camarógrafo argentino) que fue disparado mientras grababa a uno de los militares sublevados. Una vez confirmada la derrota del golpe la democracia cristiana apoya al gobierno constitucional. Por su parte, el Partido Nacional se mantiene en silencio y el grupo Patria y libertad se confiesa como autores intelectuales del mismo al esconderse en la embajada de Ecuador (Parejo Rendón, 2017. https://www.revistalacomuna.com/cultura-y-memoria/1973-chile-el-golpe- imperialista/).

marinos nos avisaron, las compañeras de los marinos, funcionaron los aparatos de información de los partidos”.

Roberto menciona el momento en que la Armada deja ver a los marinos detenidos: “Veinte días después de que ellos habían sido detenidos porque los compañeros estaban súper torturados, esperaron que ellos se recuperaran… nos muestran algunos que les faltaban las uñas, eso fue así” (R. Irribarra Guerrero, entrevista 30 de marzo de 2017).

Con respecto a eso mismo, en el libro ‘Los que dijeron “No”, de Jorge Magasich (2008b, p.190), se lee lo siguiente: “El plazo máximo de cinco días para retener un detenido sin presentarlo ante el juez, no es respetado. En la mayoría de los casos, Emilio Contardo y Olga Morris verán a sus defendidos sólo unos quince días después de las detenciones. Consiguen hablar con Juan Cárdenas, quien tiene aún marcas evidentes de torturas. Se enteran de que algunos detenidos habían sido maniatados con alambres de púa, e incluso la abogada consigue guardar una muestra del alambre para utilizarla en el proceso, pero la misma desaparecerá durante el saqueo de su casa26 (…)”.

Roberto Irribarra pone énfasis en lo sucedido a Olga cuando llega el golpe de Estado: “Ella fue una abogada de terreno. Se va a la clandestinidad” (R. Irribarra Guerrero, entrevista 30 de marzo de 2017).

Olga Morris Barrios falleció el 29 junio del año 2015.

 LA ACCIÓN DE DENUNCIA Y DIFUSIÓN DE LA SITUACIÓN DE LOS MARINOS DETENIDOS.

Como los familiares de los marinos comenzaron a establecer contacto entre ellos y vieron la necesidad de actuar en conjunto, se pusieron de acuerdo para hacer gestiones grupalmente. Con relación a eso, Tomás Alonso Molinet asegura:

26 La casa de la abogada fue allanada durante el golpe civil-militar.

“Nuestras madres, novias, hermanas, hermanos, nuestros familiares se movieron por nosotros, hicieron lo que pudieron, conversaron con varios senadores, diputados, con mucha gente” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Los familiares decidieron extender la información acudiendo a todos los lugares donde podían exponer lo que estaba sucediendo. Mariano Ramírez (p.79) en su libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas…’, subraya lo siguiente: “Familiares de algunos compañeros fueron levantando la voz por sus hijos y hermanos, el estupor de la sociedad chilena frente a la tortura que se había realizado con los detenidos, fue lo que permitió de alguna manera que las familias fueran escuchadas por integrantes del Parlamento. Como resultado de ello, se formó el primer Comité de Solidaridad con los marinos torturados y en poco tiempo fueron muchas las organizaciones, personalidades, dirigentes sociales y políticos que abogaron por esclarecer la verdad en estos hechos e intentar nuestra libertad”.

Las familiares sabían que había que difundir tratando de abarcar al mayor número de personas, organizaciones, políticos, etc., por ello consideraron que hacerlo a través de la radio era una buena posibilidad, es así como acuden a radios de Valparaíso, entre ellas la Radio Porteña que fue uno de los medios más favorables a abrirles las puertas. Esta “radio da a menudo la palabra a los familiares de los marinos que denuncian los malos tratos” (Magasich, 2008b, p.221).

El domingo 19 de agosto de 1973 en el teatro Velarde de Valparaíso se llevó a cabo la primera manifestación pública de solidaridad, la que“es organizada por el MAPU. En el acto llamado ‘diálogo popular’ participan representantes de los comités de defensa constituidos después del Tanquetazo y el sector más radical de la izquierda (…). Toman la palabra dirigentes de los cordones industriales de Chorrillos, El Salto, Villa Alemana y Quillota, así como la madre de uno de los marinos detenidos” (Magasich, 2008b, p.217).

¿Quiénes formaron la organización para defender a los marinos detenidos? Luis Ayala Herrera afirma: “Podían ser parte de esta organización todos los familiares y amigos que lo deseaban”.

Además, explica: “En vista de la situación que estábamos pasando, los familiares junto con los abogados actuaron en el plano nacional como en el internacional: En el plano interno se acuerda pedir audiencia con las autoridades políticas, religiosas, gremiales. Audiencia con el Cardenal Silva Henríquez: que las recibe y les dice “¡Ay! Hijas mías, recen mucho, que lo que viene va a ser terrible”.

“Segunda audiencia: con el Secretario General de la CUT [Central Única de Trabajadores], don Lucho Figueroa, que estuvo muy sorprendido al ver a mi madre, ya que habían militado juntos en el PC [Partido Comunista] en los años cincuenta, y que les pregunta: “¿Qué les trae por aquí?”. Nuestros familiares, después de explicar la situación nuestra le pidieron si podía él a través de la CUT organizar un paro nacional para exigir nuestra liberación, a lo cual él respondió que no era posible “visto el estado actual del país…” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Jorge Magasich en su libro“Los que dijeron‘No’…”(2008b, p.226), expone que a esa reunión del lunes 3 de septiembre en Santiago asistieron “las dirigentas del Comité de Defensa de los Marineros Procesados: señora Rebeca Herrera, presidenta, acompañada por Ibis Caballero, Petronila Molinet, Regina Muñoz y otras. Estas piden la solidaridad de los trabajadores con los marinos (…)”.

Luis Ayala Herrera continúa describiendo las audiencias solicitadas por el Comité: “Tercera audiencia: la que habían pedido con el presidente Allende y que no habían recibido respuesta. En vista de todas estas negativas y con la moral en los talones, siguieron batallando, nuestras vidas dependían.

“En lo internacional o hacia el exterior, ya que de eso se trataba, se acordó hacer listas de todos los Marinos Anti-Golpistas detenidos en Valparaíso y en Talcahuano, listas con el máximo de detalles: nombre completo, grado, lugar de detención, unidad a la cual pertenecían, etc. La idea era mandar estas listas a todos los organismos de derechos humanos acreditados en el país y también al extranjero, embajadas, y también al Vaticano a ver si el Papa podía hacer algo por nosotros. Y esto con la idea de dejar una huella de nuestra existencia y como último grito de desesperación ya que vivíamos los últimos días de democracia en el país”.

Con relación a la periodicidad con la que se reunían las familiares para organizar las actividades en defensa y denuncia de lo que ellos estaban viviendo, Luis comenta: “Yo puedo decir que el calendario que tenían era muy cargado y por la urgencia del caso, ellas no paraban. ¡Estábamos contra el tiempo! Esto duró, yo creo, cuatro semanas” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Magasich se refiere además sobre otras actividades que tenían las familiares del Comité en los primeros días de septiembre de 1973: “Una reunión en la Casa del Maestro en Valparaíso; que el jueves próximo se proponen dar una conferencia de prensa en el Senado, y que el próximo lunes 10 tienen proyectada una concentración en la Plaza del Pueblo en Valparaíso, con adhesión del Frente Patriótico de Mujeres y la CUT”(Magasich, 2008b, p.227).

Acerca de cómo y cuándo supo de la existencia de la organización creada por sus familias, Luis Ayala señaló: “Yo lo supe inmediatamente después de mi salida de la incomunicación que duró catorce días. Fui detenido el 6 de agosto. En la primera visita de mi madre [Rebeca Herrera Urbina] al Silva Palma, me puso al corriente, me dijo que “ya estaban organizadas” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Se puede decir que el nacimiento de este comité de apoyo y defensa de los derechos humanos es la génesis de las organizaciones que se crean en el país después del 11 de septiembre de 1973. En el libro de Magasich (2008b, p.312) podemos leer: “Prefigurando el rol que desempeñarán las asociaciones de víctimas, el Comité de familiares de los marinos, compuesto casi exclusivamente por mujeres, golpea las puertas de las autoridades e instituciones, con una perseverancia inalterable. Sebastián Ibarra recuerda que, ‘eran todas mamás nuestras y éramos todos hijos de todas las mamás’. Había una cuestión muy bonita, muy rica’”.

En el caso de María Mercedes Muñoz, que el primer período de la detención de su esposo la vivió en Talcahuano, ella recuerda al abogado Pedro Enríquez “el primer abogado que asume la defensa de los marinos” (Magasich, 2008b, p.148) y manifiesta que el profesional: “Fue el que hizo la primera reunión que tuvimos y ahí nos hizo que los familiares nos agrupáramos y fuéramos a distintas industrias, al cordón industrial, que saliéramos a las calles a denunciar lo que estaba ocurriendo con los marinos detenidos porque ellos habían sido los primeros, pero después todos íbamos a ser los oprimidos (y que es lo que sucedió después). Entonces nos dieron tareas. Y antes de eso nos tomamos la radio Talcahuano entre los padres de Tomás Matus27, Víctor Reiman28, la que habla y había otro señor de Santiago, Jaramillo. Pero esa toma fue un arreglo que se hizo con el locutor Benito Rocha que iba a estar en ese momento, él nos ayudó, este señor era de izquierda, conocía al papá de Tomás Matus, entonces el locutor lo hizo para que saliera más a la publicidad, porque como esto estaba oculto y la Armada lo estaba controlando todo, entonces para que se supiera. Se pudo hacer eso, pero hubo que llevar, entregar el papel, hablamos y tuvimos que salir arrancando altiro y cada cual para distintos lados. Ese día de la toma de la radio yo andaba con mi padre, porque cuando sucedió esto y ya me di cuenta de todas las cosas, entonces le mandé un telegrama acá para Valparaíso (sí, yo soy de acá de Valparaíso) entonces él fue a Talcahuano. Mi papá era de izquierda, muy de izquierda, era del Partido Comunista y yo también, para tener un poquito de libertad, me inscribí también, me metí a ‘la Jota’ [Juventudes Comunistas de Chile (JJCC)]; entonces le mandé un telegrama lo más corto posible porque salía caro y yo no tenía los medios porque ¿qué pasó? cayeron detenidos y les quitaron todo, todo, ‘la plata’, todo, no les pagaron sueldo” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Acerca de otras actividades que hicieron, además de tomarse la radio, María Mercedes cuenta: “Fuimos a la calle, pero no

27  Tomás Matus Poblete, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 9 de agosto de 1973.

28  Víctor Reiman Campos, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 9 de agosto de 1973.

abiertamente porque estábamos amenazados, así es que no podíamos darnos a conocer. Cuando íbamos a las industrias, íbamos en la noche cuando los trabajadores ya estaban cerrando. Y por casualidad, en una de estas veces, nos anunciaron que los marinos estaban detenidos y todo, entonces nos dejaron entrar a verlos en una escuela que está dentro de la base naval”. En esos días, la Armada reconoció que tenía a los marinos detenidos.

Para dar a conocer más en cuanto a la acción de las familias, Roberto Fuentes Fuentes dice: “Estando detenido en el cuartel Silva Palma, después de un tiempo yo pasé a libre plática y ahí me fueron a ver mi madre, su nombre era María Luisa Fuentes Fuentes, mi hermana Mónica y mi hermano Pascual”. Con respecto a la organización de las familiares, él enfatiza: “Se levantó un movimiento de defensa de los marinos”.

¿Cada cuánto tiempo se reunía el grupo de las madres, las hermanas, familiares de los marinos para poder organizar las actividades de ayuda? A propósito de ello, Roberto rememora y añade:“Parece que era bien continuo. Especialmente mi madre que tenía cincuenta y tres años y era una de más de edad del grupo; la mayoría eran esposas, y algunas madres de presos participaban; en mi caso era mi madre la que participaba, ella se comprometió por entero, iba a todas las cosas y como tenía mucha energía y dada su entrega, ella siempre iba a las reuniones, participaba en todas las actividades. Había otra madre también, la señora Arabela Alvear que era de Quilpué, Limache, de esos lugares, era la mamá de José Maldonado Alvear29, la señora Arabela era como de la edad de mi madre y ella participaba algunas veces, por un período lo hizo muy intenso y después esta señora se enfermó” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Para denunciar la situación, los familiares efectuaron variadas actividades, por ejemplo, Regina Muñoz Vera señala que: “Con el respaldo de este grupo político [se refiere al MIR], se efectuó una campaña para dar a conocer las razones por las cuales se les había

29  José Maldonado Alvear, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 8 de agosto de 1973.

encarcelado (oponerse o evitar el golpe de Estado que todos sabían que se efectuaría) y las torturas que estaban sufriendo. En aquella campaña participé en mítines con trabajadores, entrevistas de radio, diarios y televisión” y agrega “fui con familiares de marinos a una entrevista con el Cardenal Raúl Silva Henríquez quien, no fue muy afable” (R. Muñoz Vera, entrevista 14 y 18 de abril de 2017).

Por su parte, Rosalía Delgado Naranjo, a la pregunta de si antes del golpe, las familiares de los marinos hicieron actividades conjuntas para defenderlos, dice que: “Hicieron trámites con los abogados, y que para denunciar su situación, hicieron una reunión en el Teatro Avenida30 en la Avenida Argentina” (R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

Con lo anterior Rosalía se está refiriendo al último acto solidario que se efectuó en Valparaíso el miércoles 5 de septiembre de 1973 y que fue “organizado por el MAPU de Valparaíso y por los familiares de los marinos detenidos. Ahí, tal vez por primera vez en la Historia de Chile, tomará la palabra un marino”(Magasich, 2008b, p.223), el cabo segundo Juan López Chamorro y dos madres de los detenidos.

Sobre esta gran actividad, el historiador Jorge Magasich relata en su libro que siendo las 19 horas de ese miércoles 5 de septiembre “el teatro Avenida está repleto; flamean banderas de los partidos mientras se grita ¡Marino, amigo, el pueblo está contigo! El acto es trasmitido en directo por tres radioemisoras locales. Leopoldo Luna estima los asistentes en 5.000, de los que 4.500 son mujeres y niños y recuerda que el protagonismo lo toman las mujeres y madres de los marinos detenidos. Toma la palabra Anabela Maldonado, madre de Hugo y José Maldonado, y la señora Rebeca Herrera, madre de Luis Ayala, y está presente Regina Muñoz, mujer del sargento Cárdenas” (Magasich, 2008b, p.224). Leopoldo Luna Soto, al 11 de septiembre de 1973 era secretario regional del Mapu.

Rosalía Delgado Naranjo recuerda que, en esa ocasión a la salida

30 Teatro Avenida de Valparaíso, ubicado en la Avenida Argentina, frente a la Casa Central de la Universidad Católica de Valparaíso.

del Teatro: “Nos reprimieron con gases lacrimógenos mientras las personas que habían asistido al acto corrían tratando de protegerse” (R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

Como está expresado anteriormente, con lo sucedido en este acto hay hechos que se dan por primera vez en la historia del país y durante el gobierno de la Unidad Popular. Jorge Magasich (2008a, p.16-17) plantea: “El término “primera vez” puede aplicarse a menudo  al caso de los marinos, que encarna el ocaso de la democracia y la emergencia de la dictadura. Por primera vez militantes de izquierda retiran de sus domicilios, con apresuramiento, toda documentación o libro revelador de sus ideas políticas; por primera vez comandos de la Marina interrumpen ilegalmente transmisiones radiales; por primera vez destacamentos de soldados (no de carabineros) cercan un teatro y detienen a los participantes de una manifestación de solidaridad con los marinos detenidos, con una violencia entonces desconocida”.

En relación a la participación de su mamá en el Comité de Familiares de Defensa de los Marinos, Tomás Alonso Molinet confiesa que: “Ella jamás había estado metida en ninguna cosa así, mi mamá no tenía idea, jamás había estado en una concentración, que cuando terminó el acto en el Teatro Avenida, salieron con pancartas, con letreros, por ahí empezaron a tirar gases lacrimógenos, entonces como reventaba todo eso, y como mi mamá todavía no sentía el efecto del gas, ella creía que eran fuegos artificiales, entonces le dice a la mamá de otro marino: “Oye, ¡nos están celebrando con fuegos artificiales!” Y la que era la señora de un compañero nuestro que estaba preso con nosotros, le dice: “¡No, si esos son gases lacrimógenos!” ¡Claro! si te digo que ella era una persona que nunca

¡nunca en su vida había andado metida en alguna cosa!”.

Se le consulta a Tomás si a causa de esa represión a la salida del Teatro Avenida su mamá quedó con temor y se vuelve inactiva, él aclara: “No, no, porque ella parece que estaba encargada de juntar dinero para comprar los materiales. No, no se atemorizó… bueno en ese tiempo era más jovencita también, yo tenía 23, ella tenía 43 años” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Las familiares de los marinos anti golpistas tenían claro que era muy importante actuar rápido para denunciar la situación por la que estaban pasando sus hijos, sus esposos, sus novios, todos detenidos por la Armada y sufriendo las torturas que se habían empezado a aplicar. Se dirigen a Santiago a entrevistarse con la diputada Fidelma Allende Miranda31.

En el libro de Magasich (2019, p.1174) la diputada relata la conversación que sostuvo con las esposas de los marinos en los primeros días de septiembre de 1973: “Yo recibí a las mujeres de los marinos en la sede de la CUT de esa época, que estaba ubicada en calle Cienfuegos. Ellas viajaron desde Valparaíso, deben haber sido 6 o 7 señoras. Eran muy claras en sus planteamientos y tuve la impresión que estaban dispuestas a luchar por dar a conocer su verdad y porque se hiciera justicia. Ellas deseaban ser recibidas por el Presidente y allí hacer entrega de un libro o cuaderno que contenía los nombres de los marinos y los tipos de vejámenes a que habían sido sometidos. En la conversación ellas me entregaron detalles de la situación en que se encontraban sus maridos, deseaban que el cuaderno y la conversación fuera transmitida al Presidente. La mayor preocupación en esos días era como poner fin a la pesadilla que estaban viviendo sus esposos, hacer conciencia que ellos eran constitucionalistas y que no habían cometido ningún delito. Al mismo tiempo me solicitaron que yo participara en una concentración que se estaba preparando en Valparaíso, de apoyo a los marinos y que debía realizarse, no recuerdo exactamente si el lunes 10 o el miércoles 12”.

Sobre las torturas a las que fueron sometidos, se refiere Roberto Fuentes Fuentes al hacer referencia de sus primeras horas de detención en el cuartel Silva Palma:“Y ahí yo vi pasar a compañeros que venían en muy mal estado. Yo soy testigo de tortura del sargento Juan Cárdenas y de Pedro Blaset; a Cárdenas lo llevaban como cuatro personas porque no podía caminar y a Pedro Blaset lo llevaban como tres personas porque él tenía una pierna no

31 Fidelma Allende Miranda, en representación del Partido Socialista, diputada por la Séptima Agrupación Departamental Santiago Primer Distrito, al año 1973.

más donde se apoyaba; a ellos los tomaron acá en Valparaíso” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Apuntando también a las vejaciones, Luis Ayala Herrera relata que: “Fuimos detenidos a partir del 6 de agosto, los primeros en Valparaíso y de inmediato comenzaron las torturas a medida que íbamos cayendo detenidos; nos trasladaron a lugares como el Fuerte Vergara [ubicado en Viña del Mar] y al cuartel Silva Palma [cárcel de la Marina] en Valparaíso” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Las familiares, a consecuencia de ello: “La primera tarea que se dieron de manera imperativa, fue la de denunciar por todos los medios posibles nuestra detención y la tortura a la cual éramos sometidos. Hay que tener en cuenta que estamos ya como a 20 de agosto del ‘73 y estamos en una carrera contra el tiempo” enfatiza Luis, y agrega: “Se puede imaginar la angustia de nuestros familiares, y nuestra también, de saber que ¡los oficiales que nosotros denunciamos como sediciosos y golpistas serían los que tomarían el poder en un futuro próximo! Además, que todo el contexto nacional nos indicaba que era el final del gobierno de Allende y que la liberación nuestra era nuestra única salvación”.

La prensa de la época informa sobre las acciones de denuncia que estaban haciendo las familiares. Se leían títulos como “Esposasdelos marinos denuncian torturas”, “Madres y esposas de flagelados piden justicia”, en el diario‘El Siglo’y en el‘Puro Chile’, respectivamente. En tanto que los “periódicos próximos a la corriente más de izquierda denuncian intensamente las torturas” (Magasich, 2008b, p.212) es el caso de ‘Chile Hoy’ de fecha 24 de agosto en que Regina Muñoz Vera “explica que los detenidos han sido flagelados hasta lo más íntimo y que intenta hacerse oír por las autoridades para que se haga justicia y no vuelvan a ocurrir estas situaciones. Cree que el Presidente está mal informado, que ‘no le llegan bien las cosas’” (Magasich, 2008b, p.213).

El historiador Jorge Magasich en el libro “Los que dijeron ‘No’” (2008b, p.221), expone que, dentro de las actividades de denuncia por parte de Regina Muñoz Vera, también estaba la asistencia a programas de radio. Estando en uno de ellos, en la Radio Porteña el 26 de agosto en la tarde, hay una acción represiva por parte de la Armada, la que allana el lugar. El oficial a cargo suspende la transmisión y detiene a los participantes, quienes, sólo después de ser interrogados, son dejados en libertad.

Reafirmando la necesidad de informar sobre lo vivenciado en aquel tiempo, Patricio Cordero Cedraschi testimonia lo siguiente: “Las primeras denuncias naturalmente fueron de las torturas, hechos inimaginables en nuestra República, pero nosotros percibíamos eso que podía venir. Por lo tanto, es lo que más repercute en la opinión pública y autoridades. Se da entonces inicio a un proceso de investigación dirigido por Orlando Letelier Ministro de Defensa32 y el Almirante Montero33 en contra de los torturadores. El tiempo corría en contra nuestra y a partir de nuestras entrevistas con los abogados en la Cárcel de Talcahuano después de quince días de incomunicación en los cuarteles de la Infantería de Marina, es que se hace público el fenómeno ‘Torturas’ en Chile” (P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Referente a las torturas, en el libro ‘Bautista Van Schouwen. Que la dignidad se haga costumbre’, de Marco Álvarez, Jaime Navarrete Vergara (2018, p.166) asegura que “los altos oficiales sometieron a un régimen de tortura a los soldados democráticos, desarticulando su movimiento de lealtad al gobierno constitucional. Este hito constituiría más tarde un caso dramático de violación a los derechos humanos previo al golpe pinochetista”.

Patricio Cordero Cedraschi apunta a que al grupo de las familiares y abogados denunciantes se agregaron después: “Algunos partidos políticos de la coalición de gobierno, sindicatos, estudiantes” y posteriormente “organizaciones eclesiásticas” (P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

32  Orlando Letelier del Solar. Ministro de Defensa al 11 de septiembre de 1973.

33 Raúl Montero Cornejo. Comandante en Jefe de la Armada desde 1970 al 11 de septiembre de 1973.

Con relación también a dar a conocer la situación, Roberto Fuentes Fuentes narra que su mamá y su hermana, cuando lo fueron a ver al cuartel Silva Palma, le contaron que ya se estaban organizando:“Pero no me dan detalles de qué era tal organización, sino que los familiares de los detenidos piden ayuda exterior para empezar a exigir que nos dejaran en libertad y que se explicara. La prensa de ese período también decía ‘Marino torturado, estamos a tu lado’ y un montón de otras cosas: hubo un acto en el Teatro Avenida, manifestaciones por las calles, esa vez tiraron bombas lacrimógenas, eso ya iba demostrando la agresividad ¡y lo que venía! y golpes, si ahí golpearon también” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Roberto además recuerda que su mamá y su hermana le dijeron que “los familiares de los detenidos, todos estamos juntándonos para poder, para que nos den… y nos están ayudando para los actos y la denuncia para que se aclare qué pasa”.

A su vez Tomás Alonso Molinet alude a la acción de denuncia de los familiares:“Empezaron ya a protestar, a pedir nuestra liberación, planteando que nosotros no estamos contra el gobierno, todo esto antes del 11 de septiembre del ‘73, e incluso se hizo por ahí un acto grande en el Teatro Avenida donde asistieron algunos que estuvieron presos con nosotros: hay un muchacho, el cabo segundo Juan López34, que fue allá y habló ahí muy emocionado”.

Y ante la pregunta ¿Cómo ese marino pudo asistir al acto? Tomás explica: “Porque salió en libertad, no le encontraron pruebas, creo que ni siquiera estaba metido, pero vio la situación, se dio cuenta que nosotros no estábamos contra el gobierno y seguramente él también tenía la misma opinión nuestra. Juan López Chamorro fue al acto y allí habló” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

En el libro‘Testimonios de militares antigolpistas’, Jorge Magasich (2019, p.587) dice que este cabo López Chamorro“interviene como

34 Juan López Chamorro, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 10 de agosto de 1973.

orador central en el último acto de solidaridad con los marinos que se realiza el 5 de septiembre en el teatro Avenida de Valparaíso”.

Tomás Alonso Molinet sigue contando: “Entonces de ahí se acordó pedirle a Allende, porque iba a venir a Valparaíso a un acto en el Parque Italia, se le iba a pedir que interviniera y nos dejara en libertad. Pero no vino Allende a ese acto en que todos le iban a pedir eso”. (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Luis Ayala Herrera también hace presente esa actividad: “Fue un mitin que se hizo en el Teatro Avenida de Valparaíso, convocado por los sindicatos de la región, Viña, Con-Cón, partidos políticos y mucha gente que vino a manifestar su solidaridad y exigir nuestra liberación” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Jorge Magasich (2019, p.1013) pregunta sobre la organización de este acto del día 5 de septiembre de 1973 al Secretario Regional del MAPU, Leopoldo Luna Soto, quien dice: “Las madres de los marinos particularmente la Arabela Maldonado y la madre del ‘ratón’ Ayala, porque las dos eran ‘calerinas’, de La Calera, parece que tenían entre ellas cierta amistad. Ellas de alguna manera transmiten este cuento. En algún momento lo había transmitido la señora de Cárdenas, habían planteado, yo me junté alguna vez con la mujer de Cárdenas, y también había dicho que bueno que sería bueno hacer algo público. Había habido cosas públicas, pero que había que buscar hacerlo por la vía de las mujeres: que las mujeres eran las que estaban hoy día pasándolas ‘como el forro’ [muy mal], porque se habían quedado sin maridos, sin comida, sin trabajo, sin nada”.

Luis Ayala Herrera prosigue su relato acerca de ese acto:“El Teatro estaba lleno, después de muchos saludos de apoyo vino el discurso central de parte de la presidenta de los Familiares de Marinos Anti- Golpistas [Rebeca Herrera Urbina], muy emotivo, produjo una gran ovación, terminando el acto con ‘la Internacional’35 y seguido de

35 “La Internacional” es históricamente el himno internacionalista del proletariado revolucionario. Su letra original fue escrita por el obrero electo de la Comuna de París Eugène Pottier, en junio de 1871. La música la compuso a su vez otro obrero,

un desfile por la Avenida Pedro Montt” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Y tal como más arriba lo recuerda Rosalía Delgado Naranjo, Luis señala que la “manifestación fue duramente reprimida por la policía con bombas lacrimógenas, guanacos y todo lo demás. Es lo último que me acuerdo de dicha organización”.

APOYO SURGIDO DESDE

DIVERSAS ORGANIZACIONES.

 Producto de la situación difundida por las familiares, en la región de Valparaíso se levanta una ola de apoyo que surge de diferentes ámbitos, por ejemplo hubo ayuda de gente vecina al cuartel Silva Palma, tal como se refirió la abogada Olga Morris Barrios en el libro de Jorge Magasich (2019, p.1216-1217):“(…) había en las cercanías una gran cantidad de gente que se preocupaba de saber, se veía desde las casas de la altura que hay en las cercanías, enfrente del fuerte Palma, ellos sabían los movimientos que se producían adentro, y a veces lograban obtener informaciones”.

También esa ola de apoyo es puesta de manifiesto por Rosalía Delgado Naranjo al recordar: “Al principio, antes del golpe, había comités de ayuda de los pobladores que se enteraron del caso de los marinos”. Agrega que la ayuda que recibieron los marinos presos fue “víveres directo a la cárcel” (R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

Tomás Alonso Molinet reafirma sobre la reacción de aliento: “(…) y empieza un movimiento en Valparaíso a favor de los marinos que estamos detenidos y que ‘agarró bastante vuelo’ [creció], o sea dentro de la Unidad Popular de acá en Valparaíso, y le solicitan a Allende que intervenga porque nosotros estábamos defendiendo

 

Pierre Degeuter” (Group Germinal, 2014. https://www.marxists.org/espanol/ pottier/1871/junio/inter.htm).

al gobierno y que los golpistas, futuros golpistas, eran los otros” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Refiriéndose a la fecha de esos hechos, la abogada Olga Morris Barrios en entrevista de Jorge Magasich (2019, p.1217) dice: “Eso tiene que haber sido en el mes de agosto. Vienen los grandes acontecimientos y, además, en Valparaíso, las movilizaciones de masas en apoyo para exigir la libertad de los marinos presos”.

Sobre otras muestras de respaldo, Tomás Alonso Molinet comenta:“Mi mamá me dice que ella, junto con un amigo que tenía camioneta, iba al mercado y que muchos de ahí sabían, porque antes también habían ido, entonces a ella le pasaban víveres que nos llevaban al Silva Palma, o sea, ella siempre fue allá y siempre con bastantes víveres y era que la gente del mercado sabía que nosotros estábamos a favor del gobierno de Allende” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

La organización de familiares creada para defender a los marinos detenidos recibió ayuda, Luis Ayala Herrera asegura: “Antes del golpe, el apoyo que recibió la organización fue sobre todo de los sindicatos, de la base de algunos partidos, de gente de los barrios de la ciudad ¡fue un apoyo completamente popular!” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Reafirmando ese recuerdo, Jorge Magasich (2008b, p.217) narra: “Durante las postrimerías de la democracia, se efectúan manifestaciones de solidaridad con los marinos en Valparaíso, Concepción y Santiago. Además, grupos de manifestantes llegan hasta las inmediaciones del cuartel Silva Palma, donde están detenidos, a gritar por su liberación”.

Con respecto a las manifestaciones solidarias, Rose Marie Cordero Cedraschi cuenta que: “Las organizaciones que apoyaban nos hacían sentir seguras y nos ayudaban a denunciar y crear atención sobre el caso de los marinos” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

 

Si la agrupación de familiares recibió apoyo de otras organizaciones contesta Roberto Fuentes Fuentes: “Yo recuerdo que antes del golpe, cuando me trasladan a la cárcel de Valparaíso, vienen organizaciones a visitarnos, a darnos apoyo y muchas veces el apoyo era también concreto: llegaban con medio saco de papas, veinte kilos de azúcar. Venían agrupaciones vecinales también, los pescadores mandaban una cantidad de gente con alimentos no perecibles que es lo que necesitábamos nosotros. Hubo harto apoyo en esos días… de todos los que reaccionaron frente a la situación. Ahora, los nombres de las organizaciones, yo no me acuerdo” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

En referencia a las actividades que se hicieron para denunciar lo que estaba pasando con los marinos, Patricio Cordero Cedraschi responde: “Hubo mítines y actos de solidaridad, pero creo que más bien fueron organizados por partidos políticos, sindicatos y organizaciones estudiantiles y nuestros familiares asistieron a ellos”, agregando que: “sentíamos que la solidaridad con nosotros iba en aumento, tanto por parte de los estudiantes y de los sindicatos que nos hacían llegar alimentos” (P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

LLEGA SEPTIEMBRE.

Tomás Alonso Molinet recuerda: “El primero de septiembre del año ‘73 a un grupo de los marinos que estábamos en el Silva Palma, los dan de baja de la Marina y los mandan a la cárcel pública de Valparaíso, en ese grupo está Claudio Espinoza, también Jaime Espinoza Salgado36 que escribió el libro ‘El deseo de vivir’, encontrándose que en la cárcel ya habían presos políticos. Estaba el ‘Viejo Leni’ [Don Hugo Leni]37, muy simpático, yo podría decir

36 Jaime Espinoza Salgado, Marino Anti golpista (MAG) detenido el 3 de julio de 1973.

37 Hugo Leni Urbina, militante socialista. Al año 1973 era el Administrador del Gasómetro de Barón ubicado en la Avenida Argentina. Según testimonios la fecha que fue uno de los primeros presos políticos junto con otros más. Entonces los recibieron en la cárcel y después los pasaron al teatro que había ahí porque consideraban que, como tenían instrucción militar, eran muy peligrosos” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

A principios de septiembre en la cárcel de Valparaíso podían recibir visitas, como dice Roberto Fuentes Fuentes: “Las madres, las esposas nos iban a ver y además llegó mucha gente, gente que yo no conocía y que iban a solidarizar conmigo, muchas veces tuvimos que dividirnos: un marino preso para atender a diez personas porque eran muchos los que iban ¡y sentimos que teníamos apoyo! y confiamos nosotros de que íbamos a tener un resultado positivo de eso, que nuestra denuncia iba a servir” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

En su relato Oscar Carvajal Gallardo también se refiere al apoyo recibido en los inicios de septiembre de 1973: “Yo fui trasladado a la cárcel pública, junto con otros compañeros, los primeros días de septiembre. Desde entonces y hasta el 10 de septiembre tuvimos visitas casi a diario y muestras de solidaridad por parte de los familiares, organizaciones sociales. En mi caso recibí visita de algunos médicos y también algunos políticos: Guastavino38, Cantero39, Barrientos40”.

de detención fue el 19 de julio o en agosto de 1973 “en un allanamiento a ENADI [ex Compañía de Gas de Valparaíso], al frente de la Universidad Católica, hecho por la infantería de marina. La razón del allanamiento es la Ley de control de armas [en Estado de Emergencia (la Jefatura de Plaza estaba en manos de la Armada)]. Al parecer encontraron un montón de ‘cachureos’ y se iban a llevar a un montón de trabajadores. Y el Viejo Leni dijo “Aquí al único que se pueden llevar preso es a mí que soy el… gerente [de este lugar]. Yo soy el único responsable aquí”” Información entregada por Margarita González Rivera, Hernán Pacheco Quiroz y Leopoldo Luna Soto.

38 Luis Guastavino Córdova. En representación del Partido Comunista, diputado por la provincia de Valparaíso al año 1973.

39 Manuel Cantero Prado. En representación del Partido Comunista, diputado por la provincia de Valparaíso, Isla de Pascua y Quillota al año 1973.

40 Armando Barrientos Miranda. En representación del Partido Socialista, diputado por la provincia de Valparaíso, Isla de Pascua y Quillota al año 1973.

Quienes también se hicieron presente con su solidaridad fueron las “organizaciones estudiantiles, entre otras la FECH [Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile]”, como lo expresa Oscar, agregando sobre el tipo de ayuda “por lo menos nosotros (los primeros que llegamos a la cárcel) recibimos ayuda material: camas, ropa de cama, alimentos, etc.” (O. Carvajal Gallardo, entrevista 15 de mayo de 2017).

CARTA A SALVADOR ALLENDE.

A pesar que la solidaridad con los marinos anti golpistas iba en aumento, estos seguían detenidos y continuaban siendo violados sus derechos humanos. Eso lleva a los marinos que estaban en el cuartel Silva Palma, a redactar una carta dirigida al presidente Allende y al pueblo de Chile.

Sobre dicho mensaje expone Magasich (2008b, p.198-199): “Cuando los marinos detenidos quedan en libre plática (…) resuelven emprender una última acción destinada a ‘evitar una gran masacre contra el pueblo’ que saben próxima. Redactan una carta dirigida al Presidente, su jefe máximo y consiguen enviarla clandestinamente al exterior. En ella insisten en que acudieron a los dirigentes para denunciar el golpe que se prepara; denuncian las torturas, nombrando a los torturadores que los forzaban a inculpar a los dirigentes, y desmienten las acusaciones de bombardeos. La misiva termina reivindicando los objetivos del movimiento: defender al Gobierno, la Constitución, la legalidad, el pueblo, y oponerse a los que van a atropellar la ley y terminar con la vida de miles de seres humanos”.

Mariano Ramírez Ramírez recuerda el origen de esa carta: “Antes del golpe, estando en el Silva Palma, a alguien por ahí se le ocurrió hacer la famosa carta que le íbamos a enviar al Presidente de la República (…) se hizo esa carta, se escribió y todos los que estábamos en ese momento en el cuartel, la firmamos, porque en ese momento también había mucha gente detenida en la Quiriquina, en Talcahuano y en Concepción, entonces ellos no pudieron firmar, entonces la firmamos solamente los que estábamos en el cuartel Silva Palma y ese es el número total de la lista de los marinos que estaban allí en ese momento, no había otros” (M. Ramírez Ramírez, entrevista 6 de febrero de 2017).

Mariano en su libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas…’ (2010, p.80) relata:“En ella denunciábamos claramente lo que nos ocurría”. Apuntando a aquello Juan Cárdenas Villablanca en entrevista de Magasich (2019, p.325) cuenta sobre esa ocasión: “(…) al parecer, los abogados lograron que nosotros estuviéramos en libre plática. O sea, que nos dejaran movernos dentro del Silva Palma. Ahí yo pude redactar la carta (…)”.

Tomás Alonso Molinet también evoca las circunstancias en que fue redactada la misiva:“Nosotros en agosto le escribimos una carta a Allende cuando estábamos en el Silva Palma. Esta carta está en internet. Una carta que se hizo…que uno la lee y claro, está escrita: la redacción mala, todo eso, porque hay que ver que se hizo en forma clandestina sin siquiera corregirla, que se escribió así muy rápido, entre dos compañeros la hicieron y que después nos iban llamando para firmar la carta” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Esta carta había que sacarla en forma urgente del cuartel Silva Palma. El sargento Juan Cárdenas Villablanca dice: “(…) y ahí, con los abogados, entró mi compañera. Yo ahí le entregué el documento” (Magasich, 2019, p.325). Es así como Regina Muñoz Vera es la persona que saca la carta desde el cuartel y la hace llegar al senador Carlos Altamirano, que era el Secretario General del Partido Socialista en esa fecha.

Ese mensaje de los marinos es dado a conocer el 5 de septiembre en Valparaíso en el acto del Teatro Avenida en que el cabo segundo Juan López Chamorro leerá extractos, y luego en Santiago, el domingo 9 de septiembre en el Estadio Chile, en que Carlos Altamirano la leerá íntegramente (Magasich, 2008b, p.200).

Mariano Ramírez Ramírez expresa: “Y ahí le echaron la culpa a los marinos, que nosotros éramos los responsables del golpe” (M. Ramírez Ramírez, entrevista 6 de febrero de 2017).

LOS SENTIMIENTOS DE LAS FAMILIARES SURGIDOS A PARTIR DE LA EXPERIENCIA.

En el período que hay entre la detención de los marinos anti golpistas hasta el día 11 de septiembre de 1973, sus familiares se vieron enfrentadas a una serie de situaciones nuevas, duras e impactantes, lo que incidió fuertemente en los sentimientos de esas mujeres.

Apuntando a esos sentimientos vivenciados en esa etapa, Mercedes Monsalves Verdugo cuenta: “Yo tenía diecinueve años, era de Talcahuano, provengo de una familia de marinos. Era en ese entonces la novia de Pedro Blaset, la que lo dejó de ver abruptamente por los acontecimientos. Me entero de su detención a través de su familia que quería saber qué pasaba” (Mercedes Monsalves Verdugo, entrevista 21 de junio de 2017).

También referente a lo vivido en esos meses, María Mercedes Muñoz Pérez describe:“Esa etapa fue muy dura, más aún cuando te encuentras que no tienes apoyo. Yo seguí viviendo en Talcahuano un año y medio después de la detención de ‘Gordito’. Después de estar en la casa de los vecinos, me fui a la casa de unos tíos de ‘Gordito’ [forma cariñosa de tratar a su esposo], fueron los que me ayudaron un poco, ellos a través de otra familiar me consiguieron trabajo en una fábrica de pescado, en la pesquera Iquique en Talcahuano. A la niña se la trajeron mis padres para Quilpué, para yo poder ir a ver a ‘Gordito’ y porque tampoco tenía los medios para darle alimentación a la niña, si me fue súper duro cuando estábamos recién, eran los primeros días y la niña me dice: “Un vevito, un vevito” y era un huevito, ella quería un huevito ¡y yo no tenía!, ¡no tenía nada! ¿De dónde? si me iba a pie desde Talcahuano a Concepción a verlo a él. Le dije un día: “Tienes que perdonarme, pero yo no tengo de dónde sacar para traerte algo” y me preguntó “¿Y cómo lo haces para venir para acá?”, “Me vengo a pie”, y ahí fue ponernos a llorar los dos. Me dijo: “No vengas”, le respondí: “Mientras pueda, voy a hacerlo”” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

MARTES 11 DE SEPTIEMBRE Y DÍAS POSTERIORES.

 Y, en ese escenario de tensión, de incertidumbre y de temor, llega el 11 de septiembre de 1973. Carlos Carstens Soto en su libro ‘El golpe llegó a golpearnos. ¿Radio Recreo qué hora es?’ (2016, p.79), expone que “el golpe, para ser exitoso, debía ser rápido y cruento desde el inicio; se mencionaba a Yacarta, es decir, la oficialidad golpista estaba dispuesta a matar a cien mil chilenos para controlar el país”.

Ese día martes ¿Qué sienten, ¿qué piensan las familiares de los marinos detenidos?, ¿cómo experimentan ese día ellas y ellos?

Irene Hidalgo Correa revive esa fecha: “Cuando yo estaba todavía en Lota donde mi papá (para poder ir a ver a Bernardo de nuevo) ahí fue el golpe de Estado, ese mismo día que yo iba a ir a Talcahuano a verlo a él, ahí fue el golpe, entonces mi papá llegó a la casa muy preocupado (él era minero del carbón) y me dijo: “Mira: ándate para Valparaíso porque ya seguramente han matado a Bernardo”, “¿Y de qué papá? si el otro día no más lo vi”, él me dijo: “Hubo un golpe de Estado”, “¿Y qué es lo que es eso?”, yo no sabía, yo tenía veintidós años y tenía otra mentalidad [se refiere a que ignoraba muchos temas]” (I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

Por su parte Luis Ayala Herrera narra: “A mi Vieja el golpe la pilló en casa de su hermana en Viña ya que al otro día temprano tenían algo previsto y como ella era de La Calera no le daba el tiempo de ir a la casa en la noche y volver temprano al otro día, eso nos muestra el cúmulo de cosas que tuvieron que hacer en pos de nuestra libertad antes que los militares tomaran el poder” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Ibis Caballero Molina describe lo vivido el 11 de septiembre: “El día del golpe yo fui a ver a Pedro y había otra niña no más, ella venía de Santiago a ver al hermano, las únicas dos, nadie más había ahí en el cuartel Silva Palma para ver a los marinos. Pedro me dijo: “¡Uy, para qué viniste! Trajeron tantas mujeres para acá ¡hasta viejitas!” y yo le respondí: “Tenía que saber de ti ¡para ver qué había pasado!”

Esto fue el mismo día del golpe”.

En nuestra conversación le comenté a Ibis que fue muy valiente al ir al Silva Palma ese mismo día y le consulté si subió a verlo en la mañana, ante eso ella explica: “A la hora que ellos tenían permiso, parece que teníamos permiso para que los viéramos después de la una, una cosa así; no era a cualquiera hora que una podía ir” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Juana Cerna Rivera se acuerda que hacía más de un mes que su compañero estaba detenido en el cuartel Silva Palma. No sabía qué podía sucederle. Solamente suponía que podían asesinarlo. A veces daba por hecho que lo iban a asesinar, por lo que ese día 11 de septiembre: “Mi reacción fue pensar que mi compañero estaba muerto o que iban a matarlo”(J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

El temor de Juana no era infundado. Igor Goicovic en el prólogo del libro ‘Valparaíso golpeado. Crónicas porteñas del Golpe de Estado’, de Tito y Tokichen Tricot (2013, p.14) plantea que “el golpe de estado se impuso a sangre y fuego. Miles de chilenos fueron asesinados, otros tantos hechos desaparecer, y cientos de miles fueron torturados, encarcelados o enviados al exilio”.

Ante la pregunta de cuál fue su reacción al enterarse que había un golpe de Estado, Rose Marie Cordero Cedraschi enfatiza: “Miedo, dolor, impotencia. Preocupación por mi hermano detenido” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

A Mariano Ramírez Ramírez inquiero si ellos, estando detenidos, notaron algo especial, algo raro esa madrugada, a lo que él responde: “Ese día cambia todo. Nos encerraron a todos, dos días”.

En su libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas…’ Mariano Ramírez (2010, p.84) relata aquel día: “Desde muy temprano del 11 de septiembre se fue desarrollando la macabra iniciativa de la Armada, Ejército, Aviación, Carabineros e investigaciones. La oficialidad había logrado su objetivo, el poder estaba en sus manos y después como es sabido, por largos diecisiete años. (…)

Para nosotros todo cambió a partir del fatídico día del Golpe Militar. (…) En la formación de la mañana, se nos informó que las Fuerzas Armadas eran el nuevo Gobierno de Chile. Desde ese momento éramos prisioneros de guerra y por lo tanto el trato sería muy diferente, estábamos en presencia de lo que habíamos intentado evitar, el Golpe Militar”.

¿Qué pensó esa mañana del 11 de septiembre Erika Jeldres al saber que había golpe de Estado?: “Yo pensé: “Aquí los van a fusilar a todos”. Ahí fue la desesperación de toda la familia, de todos los amigos de acá de Santiago, todos tratando de ver “¿Cómo lo hacemos, a dónde vamos?” porque hubo un momento ¡que se desaparecieron todos los muchachos! se los llevaron a campos de concentración, se desaparecieron y todos nosotros preguntando, allá empezamos a juntarnos con todos los familiares”.

Indago más sobre los primeros días después del 11 de septiembre, a lo cual Erika explica: “Mi hermana Margarita en los primeros tiempos, ella hizo todos los viajes porque iba con el papá. Después del golpe hubo mucho tiempo que los muchachos estuvieron perdidos, que no se encontraban. Ya después cuando los encontramos, ya estaban en la cárcel de Valparaíso” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

Después del martes 11, Irene Hidalgo Correa se volvió con sus hijos pequeños desde Talcahuano a Valparaíso. Ella repasa lo sucedido con los marinos detenidos: “Ligerito los trajeron a Valparaíso, llegaron en avión a El Belloto. Bernardo me contó que con metralleta encima y ellos no… [Silencio] ¿Cómo iban a hacer algo? si estaban… [Silencio] No tan solo a ellos los llevaron para allá, también llegaron personas de edad, personas ya viejitas que estaban presas, igual les decían: “¡Córrete pa´ llá viejo…!” ¡Ni un respeto de nada! De ahí Bernardo fue a dar al cuartel Silva Palma y ahí estuvieron, no recuerdo el tiempo, pero poco tiempo; yo con los niños subíamos a verlo. Cuando empecé a ir al cuartel Silva Palma, ahí todas éramos jóvenes, la mayor era la esposa de un sargento que ya era un poquito mayor como de cuarenta años, todas las demás éramos jóvenes como de veinte años, yo tenía veintidós años y todas teníamos niños chiquititos. Ahí empecé a conocer a las otras señoras” (I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

Juana Cerna Rivera, cuenta que: “Después del golpe de Estado no sabíamos nada de los marinos detenidos. No había información alguna. Eso era prácticamente, la negación a informarnos cualquier cosa a los familiares de los marinos detenidos” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

En relación a lo anterior puedo decir que en esos primeros días yo sí tuve conocimiento de uno de los marinos detenidos, específicamente de Ernesto Zúñiga Vergara. A Ernesto lo vi solo unos momentos y eso fue la noche del miércoles 12 de septiembre del año 1973. La Armada lo había estado torturando desde el 6 de agosto hasta que él reconoció haber asistido a una reunión con dirigentes de izquierda.

Tengo entendido que esa reunión fue a fines de julio de ese año y el objetivo que tenían los marinos anti golpistas, era solicitar a los dirigentes políticos que advirtieran y convencieran al presidente Allende respecto a lo que estaba sucediendo desde hacía tiempo al interior de la oficialidad de la Armada; concretamente la reunión era para que el presidente supiera y tomara medidas puesto que los altos oficiales de derecha estaban preparando un golpe de Estado.

Ese 12 de septiembre del ‘73 cerca de las dos de la tarde me había llegado un mensaje: dos compañeros dirigentes regionales del MAPU [Movimiento de Acción Popular Unitaria] me pedían alojamiento hasta el día siguiente. Ellos llegaron antes de las siete de la tarde al departamento donde vivíamos mi mamá y yo. A las nueve de la noche estábamos cenando, los cuatro sentados a la mesa del comedor. Afuera, en Lord Cochrane, por el sector donde yo vivía, un contingente de marinos y detectives, al mando de un oficial de la Armada, andaban trayendo a Ernesto, detenido, para que ubicara el lugar donde había sido aquella reunión.

Muchos años después supe que Ernesto primero anduvo conduciendo a sus represores a varios edificios muy parecidos a donde yo vivía, hasta que llegaron a nuestro departamento. Tocaron a la puerta. Abrí y me encontré con muchos hombres armados que me apuntaron con sus metralletas y un detective me dijo: “Esto es un allanamiento”. Abrí totalmente la puerta y entraron. A mi mamá y a mí nos apuntaron con las metralletas e inmediatamente escuché un sonido que me produjo mucho miedo. Con el tiempo alguien me dijo que ese ruido había sido porque ‘habían pasado la bala’ para dejar la metralleta lista para disparar.

Vi que tenían sus caras pintadas. En ese instante entraron empujando a Ernesto. Recuerdo que tenía puesto un overol, me pareció que era de color azul oscuro. Pude mirarlo: tenía su cara, cuello y sus pies con sangre. Nos miramos: aún conservo en mi mente algo así como una tristeza que nos unió. Tuve la sensación que sus ojos eran de color claro, los vi con sangre. Su mirada era como si me estuviera pidiendo perdón por haber reconocido el departamento.

A mi mamá y a mí nos tenían de espalda contra la pared. A Ernesto lo tenían frente nuestro. El oficial a cargo le gritaba preguntándole si este sí era el departamento donde había sido la reunión. Al principio él calló y el oficial le pegó. Ernesto respondió que sí. “¿Te acuerdas de esos adornos de la pared?”, “Sí” dijo Ernesto. “¿Te acuerdas de esos sillones?”, “Sí” contestó él. Y se lo llevaron fuera del departamento.

Mientras tanto, muchos marinos armados se habían repartido por el departamento: unos estaban en la cocina, algunos en los dormitorios, otros en el living, otros en el baño. Ahí me di cuenta que en los minutos anteriores yo había perdido de vista a los dos compañeros dirigentes del MAPU.

Hubo un momento en que a mi mamá la dejaron parada contra la pared del comedor, mientras a mí me llevaron al fondo del departamento. Allí pude ver que en uno de los dormitorios estaban interrogando con gritos y golpes a Hernán, uno de los dos compañeros que nos había pedido refugio por esa noche, a Leopoldo le estaban haciendo lo mismo en el baño.

El allanamiento empezó a las nueve de la noche. El oficial y los marinos golpistas se fueron cerca de las doce de la noche, dejando todo revuelto y en el suelo.

A Leopoldo Luna Soto y Hernán Pacheco Quiroz41, los dos compañeros que estaban en nuestra casa esa noche, se los llevaron detenidos. Ellos forman parte de uno de los procesos contra los marinos constitucionalistas, la Causa 3926. Mi mamá y yo también estamos en ese proceso42.

Este hecho del miércoles 12 de septiembre de 1973 es relatado por Jorge Escalante Hidalgo (2021, p.56) en el libro ‘El Muro y la Montaña. Historias de prisión, destierro y amor. El regreso a Chile en dictadura. Mis años de periodista’, quien refiriéndose a Hernán, allí dice: “A la mañana siguiente de nuestro encuentro en la casa de Santelices, él se refugió en casa de Alejandra, una compañera del partido que vivía no lejos de ahí. En ese lugar fue detenido y le encontraron la Walther [pistola fabricada por el alemán Carl Walther]. Fue un error. En esa casa se había realizado una reunión entre la cúpula de la red clandestina de la marinería que se oponía al golpe que se sabía venía, y Oscar Guillermo Garretón, secretario general del MAPU hasta el día del golpe. Y Ancla-2 [Servicio de Inteligencia de la Armada] lo sabía. La información la obtuvieron producto de las torturas a algunos de los marinos que integraban esa red clandestina” (Escalante, 2021, p.56).

En el primer semestre del año 1975 fui a la visita en la cárcel de Valparaíso. Ahí me reencontré con los compañeros Leopoldo y Hernán, pero como en esa fecha yo no tenía la información que los marinos anti golpistas también estaban presos en esa cárcel, no supe que allí estaba Ernesto, por tanto no lo vi. Después con los años pregunté por él y me contaron que al salir de prisión en abril de 1978 se había quedado en Chile, se había integrado a la resistencia y que había muerto ejecutado el 16 de enero de 1986.

41 Ambos dirigentes del Regional del MAPU Valparaíso al 11 de septiembre de 1973.

42 Parte de lo expuesto aquí, aparece en el libro Los que dijeron “No”. Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973. Volumen II, de Jorge Magasich Airola. LOM Ediciones, 2008.

Continúo con lo expresado por Juana Cerna Rivera:“En los días que siguieron al golpe de Estado los Marinos Anti golpistas fueron trasladados desde el cuartel Silva Palma a la cárcel de Valparaíso. Mi esposo pasó por un largo período de aislamiento dentro del penal y sin contacto con la familia. Después los familiares de los marinos acudimos a visitas permitidas por el régimen carcelario. Los marinos en la cárcel ya no estaban incomunicados bajo el control de la Armada. Por ese motivo, la incertidumbre desapareció y se transformó en la certeza de que estaban vivos y encerrados en un lugar concreto. Las visitas nuestras a los marinos permitían llevarles algunos alimentos de subsistencia” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

Rose Marie Cordero Cedraschi expone lo que sucedió con su hermano en los días siguientes al golpe: “Seguía su detención en la cárcel de Concepción y, pocos meses después, fue trasladado a la cárcel de Valparaíso. El traslado fue una experiencia chocante ya que la familia lo vio encadenado como delincuente” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Ibis Caballero Molina manifiesta que después del 11 de septiembre ya no pudo volver a ver a Pedro en el cuartel Silva Palma, “después se los llevaron… anduvieron por muchas partes” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Esto también es relatado por Irene Hidalgo Correa: “Después pasaron a la cárcel de Valparaíso, ahí estuvieron como seis meses no más. Ahí yo lo iba a ver. Estando en la cárcel a todos los marinos se los llevaron a Colliguay, donde estuvieron seis meses y llegaron

¡hirviendo de piojos!, sucios porque les daban un litro de agua para el día. Después Bernardo me dibujó toda esa parte: encercado; dice que en la noche hacía mucho frío y en el día hacía calor” (I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

Ibis e Irene se refieren a que sus familiares fueron trasladados a la cárcel pública de Valparaíso y estando allí, al poco tiempo fueron llevados al campo de concentración de Colliguay y después al campo de prisioneros de Puchuncaví. En ambos lugares las familiares no pudieron visitarlos, Ibis cuenta que: “Sólo se comunicaban por intermedio de la Cruz Roja. Nosotras les mandábamos una tarjetita y por el reverso ellos nos contestaban. Yo tengo una acá, de recuerdo, una tarjetita, que me la escondí

¡no sé cómo me la pude esconder! porque tenía que devolverla” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Posteriormente al 11 de septiembre las familiares consiguieron seguir trabajando unidas, Ibis aclara: “Seguimos, pero ya fue con más cuidado, era más difícil, muchas tenían miedo, no querían ir así es que nos juntábamos a veces de a dos, así para ir a la Fiscalía, para ver si podíamos buscar la libertad porque nosotras decíamos: “Si ellos no hicieron nada, ¿por qué los tienen presos?” Yo siempre iba a todas partes a hablar por Pedro. Ya después íbamos solas, después tenían miedo las demás” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

A propósito de un actuar en conjunto por parte de las familias para planear cómo defender a los marinos o ver qué hacer después de sucedido el golpe de Estado, Erika Jeldres da cuenta: “Los muchachos ya estaban en la cárcel; empezamos a ir de un lado a otro. Nos hacían reuniones a los familiares que estábamos acá en Santiago y en Valparaíso mi hermana iba a algunas reuniones” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

EL TRATO RECIBIDO POR LAS FAMILIARES DESPUÉS DEL 11 DE SEPTIEMBRE.

 Después del golpe de Estado civil militar, las mujeres familiares reciben un trato atentatorio a su dignidad. Como ejemplo de esta situación, expongo los siguientes testimonios: “Cuando los marinos estuvieron presos en Colliguay43, nosotras las esposas

43 Campo de prisioneros denominado indistintamente “Isla Riesco”, “Melinka” u “Operación X” (Diario Constitucional.cl, 2018. https://www.diarioconstitucional. cl/2018/12/21/ministro-jaime-arancibia-pinto-se-constituye-en-ex-campo-de- prisioneros-de-colliguay-en-causa-por-detencion-ilegal-secuestro-y-aplicacion-   de-tormentos/).

teníamos contacto con ellos por la Cruz Roja que quedaba en la calle Uruguay [al local acudían familiares de los y las presas políticas de la región de Valparaíso]. Ese fue un sufrimiento para todas las mujeres que no éramos amigas, pero ya sabíamos lo que estábamos pasando todas juntas.

“Y me acuerdo que la escala era tan angostita que nos sentábamos ocupando la mitad así con los niños y estos tipos los milicos llegaban de Colliguay a buscar las cosas que las señoras les mandábamos: jugo, pan, café ¡y ellos allá jamás recibieron nada! y cuando pasaban los milicos por el lado de uno en la escala: las botas grandes, había que proteger a los niños porque o si no les pisaban hasta las manos ¡y no les importaba! así con la metralleta, una tenía que hacerse así para acá, y pasaban así ¡eran unas bestias! no eran personas porque digo yo: “¿Cómo? si somos seres humanos

¡respeten!” por los niños. Yo a los niños les escondía las manitos para acá porque los medios zapatos que usan los milicos y pasaban así ¡prepotentes! hasta que llegábamos de a una al segundo piso y ahí habían señoras de la Cruz Roja y ahí estos milicos llegaban con unos papelitos, unas tarjetitas y después uno le mandaba otra tarjeta y los militares estaban encima viendo lo que uno le escribía. Yo nunca guardé esas tarjetas, de repente me arrepiento. Entonces ahí Bernardo me decía que nos echaba de menos, que los hijos… Estuvimos seis meses yendo ahí a la Cruz Roja y llegaron a la cárcel nuevamente” (I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

A propósito del trato hacia las familiares en los días de visita a la cárcel, ellas también eran maltratadas: “Los gendarmes se ‘mandaban las partes’ [eran abusivos], nos empujaban” tiene presente Rosalía (R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

Patricio Cordero Cedraschi dando cuenta de lo sucedido con las familiares en las visitas a la cárcel, dice: “No se permitía entrar a las mujeres al recinto con pantalones”(P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

La orden que imponía a las mujeres usar vestidos o faldas y dejar los pantalones comenzó desde el mismo día 11 de septiembre. En forma paralela, los hombres no podían usar el pelo largo. Hubo casos, sobre todo los primeros días, en que en las calles en presencia de otras personas, a las mujeres les cortaron los pantalones a la altura de las rodillas y a los hombres les cortaron el pelo.

Patrice McSherry en‘La dictadura y la música popular en Chile: los primeros años de plomo’, plantea que “La dictadura quiso cambiar la mentalidad de la gente mediante el terror. Los hombres con barba fueron obligados a rasurarse y a las mujeres se les obligó a vestir faldas en lugar de pantalones” (McSherry, J. P., 2019, p.152).

Esas prácticas de represión respondían a dejar en claro que el poder lo tenían los que habían dado el golpe y que éstos, además, eran machistas. Sin embargo, irónicamente, a los pocos días después del 11 de septiembre en entrevista para el semanario Qué pasa, Pinochet declaraba: “Deseo reiterarles que no somos unos ambiciosos del poder, sino un gobierno dedicado por entero a servir a la Patria. Tampoco somos inhumanos o crueles, pertenecemos a una sociedad formada en los principios cristianos occidentales”, como lo señala Juan Guzmán Tapia en su libro ‘En el borde del mundo. Memorias del juez que procesó a Pinochet’ (2005, p.87-88).

Ante la prohibición a las mujeres de entrar a la cárcel con pantalones, Patricio Cordero Cedraschi sigue contando: “Nació un negocio a las afueras y se comenzó con el alquiler de faldas” (P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Es así que el día de la visita las familiares antes de hacer la fila afuera de la cárcel, cruzaban a una casa del frente donde se había establecido esa actividad informal: el arriendo de faldas. Sin embargo, el arriendo no incluía usar un espacio dentro de la casa para poder cambiarse la ropa. Sobre aquello Luis Rojo Gaete44 relata: “Antes de entrar a la visita de la cárcel, unas a otras se tapaban para cambiarse los pantalones por vestidos” (L. Rojo Gaete, entrevista 15 de diciembre de 2018).

44 Luis Rojo Gaete. Marino Anti golpista (MAG) detenido el 14 de agosto de 1973.

Al término de la visita, las mujeres cruzaban a la casa a devolver las faldas.

Después de haber estado haciendo fila por mucho tiempo, las familiares entraban al recinto penal donde tenían que entregar su carnet de identidad y pasar a la revisión tanto personal como de las cosas que le llevaban a sus hijos, esposos, novios o hermanos que allí estaban presos. La revisión consistía en que una mujer gendarme pasaba sus manos palpándoles todo el cuerpo, levantando la ropa, ordenando a las familiares que se sacaran los zapatos.

“Hubo muchas mujeres que nos dieron su incondicional apoyo, mujeres que hacían fila para visitarnos cada semana, dispuestas a ser manoseadas y registradas por gendarmes de la cárcel, a pleno sol esperando horas el momento de encontrarse con sus familiares” enfatiza Luis Rojo Gaete.

Estando ya dentro de la cárcel, para revisar lo que las familiares llevaban, éstas debían desenvolver los paquetes para mostrar el contenido y muchas veces, por ejemplo, en los queques, con impotencia veían que los gendarmes enterraban utensilios como cuchillos o lápices de pasta, para según ellos, cerciorarse que adentro no iba algo prohibido. Hechos como esos son destacados por Nancy Guzmán Jasmen en su libro ‘El Fanta. Historia de una traición’ “(…) a los familiares se los rebajaba, manoseaba, y robaba con la excusa de ver si portaban documentos” (Guzmán, 2016, p.248).

Los años han pasado y el recuerdo de ir a la cárcel sigue muy presente en la memoria, como dice Juana Cerna Rivera:“Cada visita estaba presidida por la vejación de ser registrada por todos lados y sin ningún respeto” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

También esto es puesto de manifiesto por Erika Jeldres al recordar: “La visita a la cárcel, en ese tiempo era horrible, cuando íbamos era horroroso ¡ah, eso era terrible para entrar porque la revisaban hasta la vagina a uno!” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

Para las familiares de los marinos presos la experiencia de ir a ver a sus seres queridos fue trastocada por lo que implicó para ellas la ida a la cárcel, es así como Patricia Tapia expresa: “Nosotras las mujeres fuimos torturadas sicológicamente”(P. Tapia, entrevista 29 de marzo de 2017).

Bernardo Carvajal Sepúlveda opina sobre las familiares: “Ellas fueron las que se enfrentaron al peor maltrato que se conoce en la historia de Chile: las humillaban, las manoseaban, las trataban muy mal, pero ellas seguían ‘al pie del cañón’ [dispuestas] peleándola por nosotros” (B. Carvajal Sepúlveda, entrevista 19 de diciembre de 2018).

Hubo tratos muy duros hacia las familias como es el caso de Teresa. Al respecto en su libro ‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas…’ Mariano Ramírez (2010, p.96) relata: “Varias familias de los integrantes de nuestro proceso sufrieron este tipo de represión y amedrentamientos. Otro de ellos fue muy dramático, porque utilizaron helicópteros para detener una compañera que asustada decidió huir por los cerros de Valparaíso con cuatro pequeños hijos, afortunadamente logró escapar. Nos referimos a la Sra. Teresa, esposa del ex Cabo Primero Carlos Alvarado González (…)”45.

CONTACTOS Y APOYOS.

Otro aspecto del cual recojo información es sobre lo que ocurrió con los contactos que las familiares de los marinos anti golpistas habían logrado antes del golpe de Estado. La pregunta formulada es si una vez ocurrido el golpe ¿las esposas, las madres, las hermanas recibieron algún tipo de apoyo para, a su vez, ayudar a los detenidos? Tomás Alonso Molinet es categórico al responder: “En ese momento se desbarató todo”(T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

45 Carlos Alvarado González. Marino Anti golpista (MAG) detenido el 28 de julio de 1973.

Pasado un tiempo46, cuando los marinos son trasladados desde la cárcel de Valparaíso hacia el campo de prisioneros ubicado de la zona rural de Colliguay, en la comuna de Quilpué, se cancelan las visitas que sus familiares les hacían en el recinto penal (Ramírez, 2010, p 88).

Sobre este período, Isabel Arévalo Pimiento considera que: “Tuvimos contactos importantes con organismos, por ejemplo, la Cruz Roja Internacional [alude a la Cruz Roja de Valparaíso que funcionaba en calle Uruguay], donde le podíamos mandar algún alimento a nuestros marinos y también escribir una tarjeta abierta una vez a la semana cuando ellos fueron trasladados desde la cárcel a Isla Riesco47, no teníamos idea donde quedaba este lugar. Durante un tiempo fue la única comunicación que tuvimos con nuestros familiares” (I. Arévalos Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

A comienzos de octubre de 1973 en Santiago se creó el Comité de Cooperación por la Paz en Chile (COPACHI) “llamado también Comité Pro Paz, [que] se encargó de recibir a los chilenos (…) Fue presidido por el Obispo Fernando Ariztía de la Iglesia Católica, por el Obispo Helmut Frenz de la Iglesia Evangélica Luterana y por el Sacerdote jesuita Fernando Salas como secretario ejecutivo (…) dicho comité procuraría dar asistencia jurídica, económica, técnica y espiritual a todos los chilenos que como consecuencia de los últimos acontecimientos políticos se encontraran en grave necesidad económica o personal (…)” (Garcés [et.al.], 2005, p.24- 25). También se encargaron de dar inicio a este Comité Pro Paz “el Rabino judío, don Angel Kraiman, don José Elías de la Iglesia Ortodoxa, y también con Pastores de algunas Iglesias Evangélicas (…) y nació exactamente el día 4 de octubre de 1973” (Garcés [et. al.], 2005, p.25).

46 A fines de noviembre de 1973, presos políticos son sacados en camiones de la Infantería de Marina desde el recinto penal. Iban hacinados uno encima del otro, maniatados de pies y manos, y vendados.

47 Se refiere al Campo de prisioneros de Colliguay, en Quilpué, también denominado por la Armada como “Isla Riesco”, “Melinka” u “Operación X”.

Con relación a dicho Comité, Tomás Alonso Molinet recuerda: “Después se supo que había un Comité Pro Paz aquí en Valparaíso” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

A Ibis Caballero Molina le consulté si después del golpe, con Eliana Torrecilla Navea, la mamá de Claudio Espinoza, con Rebeca Herrera Urbina, la mamá de Luis Ayala, y con las otras señoras ¿pudieron recurrir en Valparaíso a algún organismo? Ibis contesta que fueron al Comité Pro Paz y que no se acuerda como supieron que podían dirigirse a este organismo: “No me recuerdo bien, pero parece que ellas, las funcionarias del Comité, se acercaron”. Sobre la atención brindada en el Comité Pro Paz, rememora: “Nos atendían las mujeres del Comité. Yo sé que a las personas que andaban bien pobres, a las que tenían hijos, las ayudaban más… por ejemplo yo no tenía hijos, entonces a mí me ayudaban con el pasaje” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Sobre lo mismo Luis Rojo Gaete evoca: “Después del golpe, los trámites los hacían en el Comité Pro Paz, incluso en la Cruz Roja Internacional, en mi caso, mi padre era uno de los que se movía en los trámites” (L. Rojo Gaete, entrevista 15 de diciembre de 2018).

En ese período de inseguridad y desorientación de los meses finales del año 1973 respecto a qué hacer para buscar y defender a los seres queridos ¿De qué manera las familiares supieron de la existencia de organismos de defensa de los perseguidos? Juana Cerna Rivera se acuerda que:

“Desde el Comité Pro Paz se acercaron a los familiares de los marinos detenidos y ayudaron a clarificar la situación de cada marino detenido. El Comité Pro Paz fue en la práctica, el organismo de defensa de los derechos humanos” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

En tanto, Isabel Arévalo Pimiento48 revive el tiempo posterior al

48 Isabel Arévalo Pimiento. En 1973, esposa de Guillermo Vergara Díaz detenido el 26 de septiembre de 1973 cuando se desempeñaba como funcionario en la Escuela de Ingeniería Naval.

11 de septiembre: “Nuestra labor consistía en esperar afuera del recinto carcelario para poder hablar con la comitiva formada por: la Cruz Roja Internacional, los Derechos Humanos; eran a estas personas que esperábamos afuera cuando a ellos se les permitía visitar el recinto penal, después de presionar con antecedentes que se entregaban a estos organismos.

“Nosotras esperábamos a la comitiva para expresarles nuestras quejas y la de nuestros familiares recluidos, pero esto no era permitido y lo único que pudimos hacer fue ponerles en las manos algunos panfletos escritos por nosotras con la información sobre las condiciones en que los presos se encontraban, claro que

¡eran horas de espera fuera del recinto penal! Como esposa en ese entonces participé con algunas madres y esposas de presos políticos en todas las actividades y visitas que fueron a la cárcel de Valparaíso. Esto fue después de algún tiempo, se podría decir al año o más de estar presos” (I. Arévalo Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

En relación a los organismos defensores de los derechos humanos Flor Calisto Alarcón en su relato sobre los lugares a donde recurrió con las otras señoras y la atención que se les daba, expresa: “Mira, te juro que no sé si eran asistentes sociales, eran mujeres; ellas nos hacían una ficha: cuántos eran en la familia, cuánto tiempo estaban detenidos, esas cosas… pero lo raro de todo esto es que después a ti se te hace como una película, como que tú te olvidas” (F. Calisto Alarcón, entrevista 6 de febrero de 2017).

Sobre el tipo de ayuda que recibían los marinos presos y sus familias, Tomás Alonso Molinet dice: “Llegaron cosas, por ejemplo del exterior llegaban al Comité Pro Paz, entonces llegaron unas ‘salidas de cancha’ [buzos deportivos] creo que venían de la Unión Soviética, lo cual se repartió ahí en Pro Paz a los que tenían problemas de situación económica; muchas veces en ese tiempo no habían Jardines Infantiles, había muy pocos, entonces estaban las mujeres en la casa con los niños pequeños, todos éramos jóvenes, matrimonios jóvenes, entonces las mujeres no tenían de dónde sacar lo que es un centavo, era una situación bastante difícil y tenían que estar ahí ‘a costilla de’ los familiares [dependiendo de los familiares]. A algunos marinos ¡los familiares les dieron vuelta la espalda!; entonces ahí se repartía víveres, que yo sé, y se repartían esas vestimentas, entonces había varios que andaban con esas salidas de cancha. Situaciones bastante difíciles vivieron muchos familiares, ¡muchos, muchos familiares, situaciones muy, muy difíciles! porque no había nada, entonces Pro Paz les repartía, me parece, alimentos no perecibles” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Después que el Comité Pro Paz cerró el 31 de diciembre de 1975, fue creado el FASIC [Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas. La oficina en Valparaíso fue abierta en mayo de 1976], organismo sobre el que recuerda Isabel Arévalo Pimiento:“La oficina que teníamos más a mano fue el FASIC, ubicado en Valparaíso donde la señora Delia Ateaga nos atendía (…) Allí teníamos ayuda psicológica, visitas al médico, pequeñas ayudas para movilizarnos, pasajes para los viajes a Santiago a hacer algunos trámites, por ejemplo” (I. Arévalo Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

Juana Cerna Rivera también tiene en cuenta el apoyo brindado por el FASIC: “La ayuda que recibimos fue asistencia jurídica en un período difícil. Yo personalmente estaba detenida en Santiago, estuve en Tres y Cuatro Álamos, lugares de detención para prisioneras políticas” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

Enlosorganismosqueatendíanalosfamiliaresdelosperseguidos, había un espacio no sólo para hacer los trámites, sino también para reunirse, conversar, intercambiar opiniones, datos y sostenerse emocionalmente, experiencia necesaria que fue tomando cada vez más importancia.

Rose Marie Cordero Cedraschi opina sobre la percepción de las familiares acerca de los organismos que auxiliaron:“Los organismos de derechos humanos dieron un apoyo moral y protección muy importante. Creaban un punto de encuentro para familiares en la misma situación. Hacían lo que se podía. El trabajo de los organismos de derechos humanos significó mucho. No solamente nos otorgaron toda la asistencia judicial, sino que el apoyo fue esencial para seguir adelante” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

La labor del FASIC fue crucial para las familiares, es así como Juana Cerna Rivera rememora: “Posteriormente ayudaron a gestionar los documentos necesarios para la salida de los detenidos fuera del país” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

Isabel Árevalo Pimiento se refiere además: “Al CIME [Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas], organización que de vez en cuando nos comunicaba con algún abogado y, en algunas ocasiones, nos daban alguna pequeña ayuda económica para poder movilizarnos” (I. Arévalo Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

A propósito de la asesoría jurídica con la que contaron antes del golpe de Estado, le pregunto a Ibis Caballero Molina si esos abogados y abogadas siguieron apoyándolas, a lo que responde: “No, ellos después no pudieron” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Esa situación fue así puesto que los profesionales que formaron parte de ese equipo, después del golpe, también fueron objeto de represión, algunos específicamente perseguidos, detenidos y torturados, y otros, teniendo que salir del país (Magasich, 2019, p.1215-1216).

Sobre lo ocurrido, Claudio Espinoza Torrecilla recuerda al abogado Emilio Contardo Hogtert: “Después del golpe, cuando a nosotros nos trasladaron a Colliguay al campo de concentración ¡él estaba allá! ahí lo conocimos. El abogado dijo: “Aquí estoy ¿cómo los voy a defender de aquí?” [Risas] Él estaba muy ‘concentrado’ [risas]” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

Ibis cuenta que el objetivo que tenían las familiares de los marinos anti golpistas: “Era tratar de que a ellos les dieran la libertad. Luchamos lo más que pudimos porque decían que no podíamos colocarles abogados. Yo anduve ¡puf, por cuánto abogado no anduve! Me dijeron que no podían hacer nada si no me daban permiso los jefes de ahí de la Armada, y en la Armada me decían que ellos ‘nada que ver’, que podía poner los abogados que quisiera, que ellos no tenían nada que ver, y los abogados me decían: “No, porque si nosotros los defendemos, también a nosotros nos llevan presos; tenemos que tener permiso”. Esto pasó después del golpe de Estado” (I. Caballero Molina, entrevista 10 de febrero de 2017).

Con relación a lo mismo Roberto Fuentes Fuentes tiene la convicción que después del golpe ellos no tuvieron abogados, exponiendo lo siguiente: “No. Hubo algunos abogados, pero que yo sepa, en Valparaíso no hubo. Casi todo lo que yo me recuerdo es la acción de las familiares, de mi madre, ella me contaba que se iba a juntar con la mamá de Claudio Espinoza, la señora Eliana Torrecilla, y con la esposa de tal compañero: “Vamos a ir mañana y nos vamos a juntar con el señor tanto, que nos prometió que…”, y así, todo” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

En tanto, la experiencia de Rosalía Delgado Naranjo fue otra. Ella relata: “Cuando yo podía, iba donde Lidia Hogtert abogada de Valparaíso. La conocimos por vía de su sobrino el abogado Emilio Contardo Hogtert, él le dio los datos a Teodosio49 para que yo me comunicara con la abogada. Guardo buenos recuerdos de la abogada Lidia Hogtert ya que nunca me presionó por los pagos, solo me dijo “si es que podía, o si no, que no me preocupara”. La abogada era la que tramitaba todo lo del caso de mi esposo delante de la fiscalía. Era una persona muy atenta y humana. En esa época ya tenía sus años, pero aun así iba a la cárcel”(R. Delgado Naranjo, entrevista 30 de mayo de 2017).

En plena dictadura la valentía de la abogada Lidia Hogtert fue sobresaliente. En un artículo publicado en la revista Punto Final

49 Es probable que Emilio Contardo le haya hablado a Teodosio Cifuentes Rebolledo sobre la abogada Lidia Hogtert, cuando ambos, estando presos, se encontraron en el Campo de Concentración de Colliguay.

del año 2008, se lee: “En 1975, cuando la mayoría de los abogados de Izquierda estaban exiliados, la abogada Lidia Hogtert -ya fallecida- hizo una valiente defensa de los marineros presos, con dos argumentos: el proceso debía ser declarado nulo pues las confesiones fueron arrancadas mediante tortura, y además, el deber de todo militar es defender al gobierno legítimamente constituido” (Sepúlveda, 2008).

Asimismo, Jorge Magasich destaca que la abogada hizo una defensa excepcional planteando “la cuestión de fondo. Las ‘confesiones’ -dice- carecen de valor porque fueron arrancadas bajo torturas y estos marinos acusados no hicieron más que cumplir con su deber, ya que ‘el deber de todo militar es defender al gobierno legítimo’. La abogada reivindica la supremacía de la Ley sobre las órdenes de los superiores” (2008b, p.301).

Lidia Hogtert además de ser la abogada de Teodosio Cifuentes, también lo fue de Juan Cárdenas Villablanca. Sin embargo “su defensa –brillante- es prácticamente desconocida, ya que en 1975 pasa inadvertida” (Magasich, 2008b, p.327).

Sin duda Lidia Hogtert fue una mujer de fuego cuya acción durante ese período de la historia de nuestra región, debe ser conocida y valorada.

ACCIÓN CONJUNTA DE

LAS FAMILIARES DE LOS MARINOS DESDE EL GOLPE EN ADELANTE.

 Pasado el tiempo después del golpe, las familiares lograron volver a actuar unidas. Isabel Arévalo Pimiento destaca: “Nosotras las esposas, las madres, nos organizábamos espontáneamente en las visitas a la cárcel y en las largas horas de espera en este recinto cuando era día de visita”. A esa organización “podríamos llamarla Agrupación de Familiares de Marinos Anti Golpistas”.

Isabel continúa recordando: “Después del golpe nos encontramos con la mayoría de los marinos anti golpistas presos en la cárcel de Valparaíso. Nos encontrábamos en las horas de visita, nos informábamos entre nosotras las esposas y las madres y compartíamos mucho. Allí nos organizamos algunas madres y esposas para, de alguna manera, saber en qué situación legalmente estaban, de qué los acusaban, etc.”. Los objetivos que tenían eran poder hacer algo: “Recurrir a alguna instancia como abogados, alguna autoridad, para así poder ayudarlos a recuperar su libertad” (I. Arévalo Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

En lo dicho por Isabel se puede observar la importancia del auxilio conjunto de las mujeres familiares de los marinos presos, situación que es destacada por Magasich (2008b, p.312) “Después del Golpe, cuando las organizaciones de izquierda pueden hacer poco, el apoyo de madres y mujeres permite a los marinos mantener la esperanza de recobrar la libertad y la dignidad”.

Claudio Espinoza Torrecilla rememora el momento en que su mamá comienza a formar parte de esa organización, explicando que: “Cuando nosotros pasamos a la cárcel, ahí se empiezan a organizar las mamás de los marinos. Va la mamá de Roberto Fuentes, la señora María Luisa Fuentes, la mamá de Lucho Ayala, la señora Rebeca Herrera, la mamá de Sergio Fuentes la señora Ismenia Paredes que viajaba desde Concepción para acá; entonces ahí empiezan a reunirse, a juntarse y a pelear por nosotros” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

Sergio Fuentes Paredes50 en entrevista con Jorge Magasich (2019, p.464) destaca la importante acción conjunta que efectuaron las familiares Rebeca Herrera, Eliana Torrecilla, Arabela Alvear, María Muñoz e Isabel Arévalo, ellas “eran las personas que encabezaban todo este tipo de trabajo que se hacía”.

Claudio Espinoza Torrecilla recuerda que su mamá estaba participando junto a otras familiares, Eliana Torrecilla Navea le

50 Sergio Fuentes Paredes. Marino Anti golpista (MAG) detenido el 9 de agosto de 1973.

contaba: “Sí, estoy aquí” me decía: “estoy haciendo esto y esto”. “Ya mami, usted verá ¡pero no se meta muy a fondo, no quiero que venga a llegar aquí al lado mío”, le decía yo [risas], “porque basta con uno preso, no dos”, ¡pero ella…!” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

Isabel Arévalo Pimiento reseña que se organizaban: “Para hacer trámites para agilizar este proceso que estuvo guardado por mucho tiempo y sin tener alguna respuesta. Como es de suponer, nuestros medios económicos eran precarios, no podíamos avanzar mucho en esto”. (I. Arévalos Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017), refiriéndose al accionar en tareas relativas a la defensa y apoyo a sus esposos e hijos, lo que también destaca Magasich (2008b, p.312) diciendo: “Los familiares mantienen los contactos con abogados, aunque un abogado puede hacer muy poco. Tratan también con fiscalías militares, jueces navales o instituciones como el Cime, y buscan ayuda en organismos solidarios, como el FASIC y la Vicaría de la Solidaridad. Un gran logro será evitar que dispersen a los prisioneros en diferentes cárceles de provincias”.

Otra situación de acción conjunta que se da en ese tiempo, la cuenta Erika Jeldres: “Algunos de los muchachos marinos anti golpistas tenían a sus esposas presas en la cárcel de mujeres, así es que yo iba a verlos a ellos y después iba a ver a las muchachas a la cárcel de mujeres en Santiago. Había varias chiquillas, señoras, pero no recuerdo los nombres. Los marinos en la cárcel de Valparaíso hacían cosas de arte y cosas así y yo se las llevaba a las muchachas, a las esposas presas en Santiago. Una vez me tuvieron todo un día casi, revisando lo que yo llevaba de pinturas y todo eso, lo daban vuelta, por un lado, lo daban vuelta por el otro [alude a la revisión minuciosa de los gendarmes a las artesanías hechas por los marinos presos] y a mí no me dejaban salir de ahí porque yo les había llevado esas cosas” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

LOS SENTIMIENTOS SURGIDOS A PARTIR DEL 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973.

 Con relación a los sentimientos que surgieron en las familiares habiéndose concretado el golpe de Estado, Tomás Alonso Molinet menciona lo que sucedió: “Cuando fue el golpe, había de todo (o sea me refiero a la gente civil), había temor, por un lado, y por el otro estaban contentos.

Margarita Navarro, mi esposa, en ese tiempo mi novia, ella ni siquiera en su casa había dicho que yo estaba detenido, porque en su casa había de los dos bandos, entonces uno de sus hermanos estaba súper contento y el otro no estaba nada súper contento y tampoco sabía si ¡capaz que lo fueran ir a buscar a él!, por eso era una situación bastante difícil. Entonces ella, a nadie en su casa le contaba. No sé si le habrá contado a su mamá, no recuerdo. Después supieron todos que yo estaba detenido, pero eso fue un tiempo después. Margarita, como trabajaba en El Mercurio, tenía salvoconducto porque en la noche tenían que irse a sus casas, entonces contrataron camionetas para repartir a la gente que trabajaba en el diario y llevarlas a sus casas. Margarita fue al Silva Palma, porque ella también pensó: “Los mataron a todos”. Ella fue y al llegar al cuartel vio que estaban los guardias arriba, mi novia quería saber qué pasaba con nosotros y les dice mi nombre: “Tomás Alonso, José Jara…” y los nombres que ella se acordaba, entonces antes de responderle el guardia miró para todos lados y le afirmó que: “Esté tranquila, están bien, mientras estén aquí por el momento nada les va a pasar” y agregó que por favor se fuera “no es bueno que esté aquí”. Así ya Margarita se fue más tranquila y también le dijo a mi mamá porque ella también ¡no sabía qué diablos! Y bueno mi novia, después claro, ahí se va enterando de noticias pues su trabajo en el diario consistía en corregir y ordenar las páginas; lógicamente los periodistas no podían publicar todo, ahí ya empezó un control estricto de las noticias; entonces lo conversó después, al tiempo después, porque los compañeros de trabajo le preguntaron por mí, entonces ella decía: “Está bien”. Los únicos que sabían mi situación eran dos: el chico de fotograbado y el que era jefe de ella. Después vino el tiroteo del 14 de septiembre y también mi novia fue a averiguar al Silva Palma y le dijeron: “No, aquí está todo en orden”. Mi mamá también iba al Silva Palma pero le daban la misma información: “estaba todo en orden pero no había visitas”. Después de un tiempo aceptaron las visitas” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

A María Mercedes Muñoz Pérez le consulté acerca de sus sentimientos durante el período en que su esposo estuvo preso: “Es una experiencia que yo no se la quisiera dar a nadie ¡a nadie! es demasiado duro, demasiado duro, más aun teniendo hijos pequeños, donde no puedes explicarles, no les puedes decir nada, no hayas cómo explicar, cómo decirle a la pequeña por lo que tú estás pasando, por lo que estamos pasando ambas, porque después de tener su casita donde ella jugaba con su papá y después ella encontrarse que no estaba su papá, como dije anteriormente que ella esperaba el tren y ella: “¡El papá, el papá!” y el tren no trajo a su papá; para ella fue demasiado… fue una cosa que ¡no había cómo decirle para que entendiera!”.

María Mercedes añade que con las otras familiares de los marinos anti golpistas: “Podríamos haber sido más unidas pero lamentablemente no se podía por los trabajos que desempeñábamos, por los niños, y que no disponíamos realmente de tiempo como para poder haber trabajado más por nosotras y nuestros esposos, eso hubiera sido bonito, para haber tenido una experiencia para poder subsistir, para hacer más fácil la estadía, pero era por la circunstancia de subsistencia porque algunas llegaban apuraditas, a última hora, a veces yo llegaba a última hora, corriendo y él me decía que lo único que él quería era poco menos que se abriera la puerta ¡y yo entrara!, él decía: “Trate de venirse temprano”, “¡Sí, sí! pero estoy trabajando” le respondía yo. Felizmente en cierto aspecto tuve un poquito de suerte cuando entré a trabajar ahí al Mínimo [se refiere al PEM: Plan de Empleo Mínimo, creado por el gobierno en el año 1974] porque en el sector donde me tocó trabajar, porque yo estuve primero trabajando en el sector de costura ahí donde está el Parque Italia, ahí hay una parte de la municipalidad de Valparaíso, entonces ahí se llevaron a toda la gente que sabía coser, tejer, todas esas cosas. Me trasladaron al otro lugar porque había mucha gente y como yo había sido de las últimas que había entrado, entonces a todas las últimas las mandaron para allá para el Barón, nos cambiaron para allá. El trabajo que hacíamos allá en Barón era pesado, teníamos que arrastrar nosotras mismas, teníamos que llevar las palas, la carretilla, todos los implementos para barrer y después que salió esa fotografía que fue tan impactante51, entonces ahí nos instalaron nuevamente a trabajar adentro del recinto en el Parque Italia, haciendo, en el fondo lo mismo” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Y así, cansada María Mercedes después se tenía que ir a la fila de la cárcel: “Claro, pero antes pasaba a comprar la verdura, pasaba a comprar todo para llevarle, porque se cocinaban los chiquillos. Subía muy cargada, esa subida por calle Cumming ¡me mataba! y había que hacerla caminando ¡no había otra alternativa! A veces, cuando mi hermana podía me iba a ayudar: bajaba ella a la niña y traía la ropa de mi esposo, entonces yo pasaba a comprar todas las cosas y de ahí me iba para la cárcel, así es que me aliviaba eso de ir a la casa y después salir corriendo, bajar con la niña y los bolsos con las compras y después caminar todo Cumming hasta la cárcel” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Juana Cerna Rivera se refiere a lo que ella sentía en esa circunstancia: “La prensa estaba en manos de los golpistas y no se publicaba nada que pareciera injusticia. Este fue un período que proporcionó apenas alguna luz sobre la situación de los marinos anti golpistas y no iba más allá que constatar que ellos estaban detenidos en el lugar donde estaban los delincuentes. Con las otras familiares nos veíamos una vez a la semana, a la entrada o a la salida de la cárcel. No nos reuníamos, teníamos claro que podíamos estar bajo vigilancia y en sí, eso hubiera sido un riesgo innecesario” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

51 Alude a una foto tomada por turistas que recorrían el cerro Barón; esa imagen fue difundida en Europa.

 

A su vez Claudio Espinoza Torrecilla plantea que después del golpe su mamá no tuvo miedo de seguir luchando: “Ella era bastante valiente, nunca se arrepintió” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

Isabel Arévalo Pimiento por su parte, opina respecto a lo que sentían las mujeres, las madres, esposas, de los marinos anti golpistas frente a todo lo que enfrentaron: “Nuestro estado anímico y la cantidad de problemas que tuvimos, hace que yo tenga muchas lagunas y nombres de personas que ‘quedan en el tintero’ [no los recuerda]. En mi caso sentía injusticia, impotencia, por cómo se pisoteaban nuestros derechos, etc. Felizmente fui una persona fuerte para seguir adelante sin quedarme callada o esconder todo esto. Tuve muchas preocupaciones, trabajar y sobrevivir las situaciones, todo por mis hijas pequeñas. Yo siempre he dicho que se habla mucho de los que estuvieron presos, pero muy poco de las que estuvimos fuera con todo lo que significó para nosotras esta situación nueva y penosa, donde tuvimos que afrontar innumerables situaciones muy difíciles” (I. Arévalo Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

Las familiares sentían inseguridad en cuanto a la estabilidad física del cautiverio debido a que muchas veces los marinos presos eran cambiados de lugar. Sobre ello Flor Calisto Alarcón exclama: “¡Uy, mira! de repente estaban en la cárcel pública y se nos desaparecían justo antes de navidad y ahí se los llevaban a Colliguay, de Colliguay a Puchuncaví. Entonces de repente tenías que andar al… si alguien sabía algo para saber dónde estaban porque era igual que estar jugando a las escondidas”.

Con esas medidas de traslados a las que eran sometidos los marinos anti golpistas, ellas sentían enojo y miedo. Flor agrega que ella sentía rabia: “Porque yo no sabía lo que era política, toda mi familia fue carabinero, marino, entonces yo me encontré en una encrucijada que no sabía qué decir. Cuando me preguntaban algo, yo no sabía qué responder porque si tú no sabes política y te dicen: “Oye si tu marido por qué está preso, por qué no lo sacó Allende si resulta que ellos lo estaban defendiendo a él”, entonces “Tienen razón” decía yo” (F. Calisto Alarcón, entrevista 6 de febrero de 2017).

Erika Jeldres manifiesta: “Para mí, a veces acordarme de todo lo que pasó, es un poco duro, fue muy difícil” (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019). Le cuento que su hermano Jaime expresó: “Mi hermana mayor fue mi incondicional apoyo en los cinco años que estuve en prisión, ella participó después del golpe en tareas sobre nuestra defensa y apoyo, mantuvo relaciones con familiares y visitó embajadas para solicitar visas para nosotros” (J. Salazar Jeldres, entrevista 12 diciembre de 2018).

Ante lo dicho por su hermano Jaime Salazar, Erika revela: “Sí, yo siempre estaba haciendo cosas, pero en realidad ahora no me recuerdo todo lo que hacía. Se va todo de repente, no me acuerdo,

¡tanta cosa que pasamos que se me viene todo encima y no me acuerdo! Fue muy triste todo lo que pasó”.

Acerca de esa tristeza también expone Mariano Ramírez Ramírez en su libro (2010, p.97): “muchos familiares de los presos corrían de embajada en embajada para conseguir o tener una posibilidad cierta de visa, era una situación triste y compleja”.

A pesar de lo difícil que fue la experiencia, Sebastián Ibarra Vallejos52 en entrevista con Magasich (2019, p.537) rescata el espíritu solidario que unía a quienes estaban vivenciándola, recordando la relación afectiva de las madres con los marinos: “Yo creo que hoy día tiene más valor que lo que se le daba en aquella época. El hecho que, por ejemplo, la mamá de un compañero llegaba… en la práctica las mamás eran todas mamás nuestras y éramos todos hijos de todas las mamás. Había una cuestión muy bonita, muy rica”.

Claudio Espinoza Torrecilla aporta con relación a la solidaridad que surgió dentro del grupo de las familiares, por ejemplo, cuando había mamás de los marinos que venían a Valparaíso desde otras

52 Sebastián Ibarra Vallejos. Marino Anti golpista (MAG) detenido el 6 de agosto de 1973.

ciudades y se tenían que quedar en esta región:“Mi mamá a veces se llevaba a una mamá para la casa y ahí seguían compartiendo. Otras familiares de las que también eran de aquí, se llevaban a otras para sus casas y compartían, así hasta que se iban”.

Además, añade que Eliana Torrecilla hacía gestiones por los otros marinos que estaban presos: “Por todos, porque después llegaron los marinos de Concepción, llegaron aquí también. Entonces había muchas mamás que no podían venir, no podían viajar tan seguidamente, pero viajaban de vez en cuando, entonces mi mamá y la señora Rebeca Herrera Urbina, la mamá de Luis Ayala, les daban todos los antecedentes. Mi mamá siempre fue así. Nosotros en la primera partida de la cárcel, el 21 de septiembre del ‘76, salimos veinte marinos en libertad. Ahí varios se fueron para fuera [se refiere a que varios se fueron al exilio], partieron altiro y a los otros los trasladaron a Santiago a la penitenciaría y ahí mi mamá empezó a ir a Santiago, a Santiago, a Santiago. Yo salí en libertad, pero mi mamá igual siguió y siguió hasta que no quedó ninguno preso. Cuando todos los marinos presos ya se fueron para el extranjero, los cabros juntaron dinero y se llevaron a mi mamá para allá, estuvo casi un mes. Fue un regalo que le hicieron los marinos que se exiliaron” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

LA PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES DESDE LA PERCEPCIÓN

DE LOS MARINOS ANTI GOLPISTAS.

Para conocer la opinión referente a la valoración que le otorgan al papel desempeñado por las familiares, reuní lo expresado por marinos que estuvieron presos, tanto en la recopilación bibliográfica como en los testimonios que recogí para este libro.

A continuación, expongo las respuestas de algunos de los marinos anti golpistas: Sobre la participación de las familiares,

Mariano Ramírez Ramírez plantea en el libro de Magasich: “Eso se demuestra un poco también con las declaraciones de algunas mujeres después de la detención nuestra, la mujer de Cárdenas y otras que siempre estuvieron allí, pendientes y denunciando lo injusto que era que nosotros estuviéramos detenidos y presos. Eso, yo pienso que es una cuestión importante por lo menos para mí, es importante esa parte” (2019, p.169).

Sobre cuál era la motivación de su mamá para pertenecer al grupo de mujeres y luchar por sus familiares presos, Claudio Espinoza Torrecilla cuenta: “¡El hijo, si yo soy el hijo del amor, soy el primero! Ella daría la vida por mí, ella luchó harto, se metió, como la señora Rebeca Herrera Urbina, la mamá del Luis Ayala que también era así, eran como leonas por uno, entonces mi mamá siempre estuvo ahí. Estaba la mamá de Robertito Fuentes, la señora María Luisa Fuentes pero era anciana la señora, caminaba poquito entonces después ella decía: “Ya, hasta aquí no más las acompaño”. Estaba la mamá de Sergio Fuentes la señora Ismenia Paredes, ella también. Cuando ella venía desde Concepción se iba para la casa de sus familiares de Quilpué” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

A su vez Luis Ayala Herrera dice: “Para mí es evidente, que el hecho de participar en la organización, significó un gran esfuerzo de parte de mi madre. Ella, del momento que asumió la presidencia de la organización, dejó todo de lado porque estaba muy clara que no se podía perder un minuto, sabiendo que el tiempo nos estaba contado. ¡El resto de mi familia la veía muy poco! ya que para ganar tiempo se quedaba en casa de su hermana. Un sacrificio que solo una madre puede hacer cuando su hijo está en peligro de muerte” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Con relación a la motivación que tuvo su mamá para participar en la defensa de los marinos, Roberto Fuentes Fuentes responde: “Yo creo que el instinto materno, el instinto familiar, el hecho de luchar por un ser querido que estaba en desgracia. El estar participando para mi madre era una razón fuerte: estaba luchando por mí”.

Roberto continúa el relato sobre María Luisa Fuentes, su madre, explicando que anteriormente a su detención ella nunca había participado en alguna actividad política. Desde su mirada piensa que para su mamá el hecho de haber participado en la agrupación de familiares fue significativo: “Mi percepción es que era una misión: “Salvar a mi hijo” primero que nada, era su primer objetivo y estaba comprometida de una forma increíble. Además, había una comunidad, una especie de colaboración, de sentimientos, de ayuda en el grupo de familiares; se llamaban, se mantenían, se ubicaban, se contenían todo el tiempo y yo creo que ese sentido de participar en una comunidad, en una acción tan dramática y tan importante, como es el luchar por la vida del hijo, coincidía mucho con el sentimiento de los otros y era muy fuerte y muy unidas y fuerte. Había esta cosa desesperada de salvar, de salvar, de que todo vuelva a la normalidad y yo creo también que comprendieron que unidas eran fuertes y ellas siempre pidieron ayuda a todos los que querían ayudar: ellas se reunían con obispos, se reunían con abogados, se reunían con los Derechos Humanos, también yo sabía que había iglesias, asociaciones ecuménicas que apoyaban la acción de las familiares” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Para los marinos que fueron detenidos y que estuvieron presos por tanto tiempo, la participación de sus familiares reviste mucha importancia. Esa valoración con relación al rol desempeñado por ellas, también es señalada por Mariano Ramírez Ramírez (2010, p.79) en su libro‘Memoria Colectiva de los Marinos Anti Golpistas…’:“Esas madres y hermanas fueron capaces, además, de avizorar y llamar a que la Armada no debía participar en una aventura golpista, que aquello significaba perder el honor de la Institución”.

Así mismo, apuntando a la relevancia de las mujeres, Sergio Fuentes Paredes, también la expone en el libro de Magasich al decir: “… hay un trabajo bastante importante de algunas compañeras, sobre todo lo que yo conozco en Valparaíso. Son la madre de Hugo Maldonado y José Maldonado, José Maldonado era marino, Hugo era el civil. La mamá de Claudio Espinoza, que hoy en día está bajo tierra, la madre de Luis Ayala, la señora Rebeca y la compañera Isabel, que eran las que, en el fondo, con la señora de Ramón González (…) que eran las que iban constantemente a la fiscalía a ver sobre nuestra situación, a entrevistarse con los curas en Valparaíso, a Santiago a hacer todas las diligencias que podían hacer. Estuvieron trabajando bastante, bastante, fue un apoyo bastante grande que nos dieron (…) Fue un trabajo que no se vio, una labor que no se vio, pero que nosotros sabíamos que ellas estaban ahí, fue un trabajo constante” (2019, p.464).

Oscar Carvajal Gallardo considera que: “El que los familiares nos apoyaran en forma tan decidida y que además lograran despertar solidaridad con nosotros, fue muy significativo para fortalecernos y poder sobrellevar todo este difícil período”. A su juicio el trabajo de las mujeres de este grupo de defensa“fue de suma importancia. Quizás sin este trabajo no se hubiera llegado a difundir el caso” (O. Carvajal Gallardo, entrevista 15 de mayo de 2017).

Ante la pregunta ¿De qué manera influyó en su vida la acción del grupo de mujeres? Patricio Cordero Cedraschi destacó: “La mujer demostró una fortaleza indestructible, un coraje civil digno de perpetuar en la memoria. La importancia más grande para mí, fue el no sentirse solo, sentir que había un ser querido pensando en ti y que quizás a lo mejor estaba en condiciones más adversas que uno mismo, porque Chile estaba ya preso. Lo más grande de estas mujeres, es que lo que hicieron, lo hicieron por amor a sus seres queridos” (P. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Sin embargo, Luis Rojo Gaete pone de relieve el que: “Lamentablemente aquellas grandes mujeres que participaron y organizaron toda la solidaridad, están fallecidas” (L. Rojo Gaete, entrevista 15 de diciembre de 2018).

Bernardo Carvajal Sepúlveda enfatiza: “Ellas fueron el puntal de todos nosotros” (B. Carvajal Sepúlveda, entrevista 19 de diciembre de 2018).

Eso es ratificado por Sebastián Ibarra Vallejos en el libro de Magasich: “Una relación que yo tengo siempre en la memoria es esa: las compañeras que se movían por consultar, por joder, todos los días estaban jodiendo donde Villegas (…) Pero todos los días jodían, jodían a los viejos (…) Siempre estaban haciendo algo. En particular hay dos personas que yo tengo en la memoria que es la mamá del gato Espinoza, doña Eliana Torres Silla [sic] y la mamá de Ayala (…) Entre las que se movían harto estaba la Ibis Caballero, la señora de Pedro Lagos, que también tuvo problemas después. También estaba la Regina, la mujer de Cárdenas. Se movían por todos lados. Siempre estaban; en cada visita estaban ahí” (Magasich, 2019, p.537). Sebastián Ibarra probablemente se refiere al fiscal designado en la causa 3926, el abogado de la Armada Víctor Villegas. Sobre los problemas de Ibis Caballero a los que alude Sebastián Ibarra es que ella fue detenida y llevada como presa política a Tres Alamos en Santiago.

Claudio Espinoza Torrecilla apunta a la relación entre las mamás de los marinos presos: “Era buena, buena, se llevaban súper bien. Se juntaban normalmente abajo en la plazoleta de calle Cumming y de ahí subían a la cárcel y después ahí se repartía una cada una. Después de la visita se esperaban y salían y bajaban todas juntas y se iban a la oficina del FASIC o pasaban a tomarse un café o algo así porque las visitas eran en la tarde”(C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

Luis Ayala Herrera expresó: “La influencia que tuvo este organismo en mi vida fue de un apoyo que no me lo imaginé. Fue algo rápido y eficaz y de iniciativa propia de ellas al ver nuestra realidad. Para mí fue de gran ayuda para atravesar ese período difícil de mi vida, saber que no estábamos solos. Y que lo hicieron con una entrega total” refiriéndose a la importancia que tuvo el trabajo de las mujeres de este organismo de solidaridad a los marinos presos. Luis asegura que: “Está claro que sin ellas, este organismo no hubiera tenido la relevancia que tuvo. Y dudo que este organismo hubiese existido sin ellas ¡así de simple! Tuvieron la capacidad de sensibilizar y movilizar muchos medios y gente con los escasos recursos que manejaban ¡fue puro corazón!” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

A propósito de las acciones efectuadas por las familiares, Roberto Fuentes Fuentes subraya lo siguiente: “En un momento después del golpe, yo comprendí que el Estado de derecho había dejado de existir: no había tribunales, no había posibilidades de que abogados defendieran causas, no habían tiempos, ¡nada! y que lo que pudiera ocurrir con nosotros, dependía de otros factores, que no eran jurídicos o constitucionales porque eso dejó de existir. Y yo recuerdo (esta visión es mi opinión personal) que las familiares nuestras mantenían el ánimo a través de conectarse a diferentes personas del gobierno militar en ese tiempo para denunciar, para preguntar qué pasaba con nosotros, pedir que los procesos se cerraran y que nos liberaran. Era muy costoso físicamente, emocionalmente, participar en ese tiempo, defender a personas que estaban presas porque no había cómo penetrar la estructura militar, los militares además que eran atrevidos y además que eran peligrosos, amenazaban, las familiares nuestras fueron amenazadas varias veces: “¡Que terminaran con esa cosa, que les podía pasar algo!”. Entonces mi madre siempre me decía: “Vamos a reunirnos con una persona de allá que tiene que ver con el ministerio y que…”, y yo le decía: “Mamá… está bien, hágalo, hágalo, porque usted lo necesita, pero esas cosas… va por otro lado el trato nuestro… pero háganlo porque así están siempre presentes”. Las familiares lo tenían más claro que yo: que tenían que estar presentes. O sea, aquí no pueden llegar y se les ocurre y agarran un grupo de eliminación, nos sacan de la cárcel, nos eliminan ¡y nadie sabe nada! Había un grupo grande de gente que estaba detrás, apoyándonos. Yo no sé si algunas familiares llegaban a otra casa, porque yo tenía una tía en Santiago donde ellas llegaban algunas veces a dormir y al otro día iban a los ministerios porque estaban allá en Santiago, y allá iban a encontrar a tal o cual personero. Las familiares se movían mucho. Ellas tenían claro que tenían que hacer ruido, hacer presencia, mantenernos vivos en cuanto a exigencia: “No están olvidados, los marinos están ahí presos pero no están olvidados”. Los tres años las familiares se pasaron en eso, durante todo ese período nuestras familiares siempre estuvieron atentas” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Ante la pregunta ¿Cuál es la importancia que tuvo el trabajo de las mujeres en esta organización? Roberto aporta: “Yo creo que tiene dos dimensiones, varias dimensiones quizás, pero dos que yo puedo vislumbrar: en el plano familiar hubo afianzamiento de las relaciones, un fortalecimiento de las relaciones entre la persona que fue defendida y los que defendieron, es decir, entre mi madre y yo, mi hermana, mi hermano, el reconocimiento a su labor, de que nunca dejaron de verme. En ese plano se afianzó un vínculo porque en forma concreta vi que en el momento que yo necesitaba ayuda, me ayudaron. Y en el otro plano, yo creo que muchas personas que participaron, vieron las potencialidades que tenían ellas para actuar, se redescubrieron: que no era solamente la función de criar hijos y cuidar la casa y ser esposas sino que también podían actuar en la sociedad porque ahí lo hicieron ellas, encontraban ministros o sub-ministros, al secretario tanto, al funcionario tanto, a un jefe de una organización tanto; siempre estaban en reuniones con diferentes personas, ellas iban a todos los lugares donde quisieran recibirlas, donde pensaban que iban a recibir una ayuda. Entonces en ese plano yo creo que expandió el ángulo de visibilidad social y de compromiso y comprendieron su potencialidad también” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

Tomás Alonso Molinet hace presente la manera que influyó en su vida el hecho de que las mujeres relacionadas con los marinos, es decir, las mamás, hermanas, novias, etc., hubiesen tomado la decisión de ejercer la acción de denuncia y de apoyo hacia ellos: “Al saber todos los pormenores, yo considero que fue de una valentía enorme. Es difícil hacer, sabiendo al principio, o sea los primeros meses del golpe, a pesar que fue todo el tiempo, pero los primeros meses la situación estaba totalmente incierta, nadie sabía nada, los secuestros andaban a la orden del día, después siguieron igual, pero los primeros días fueron así cosa de… podría decirlo correctamente cada animal, a pesar que el animal tiene su víctima para comerlo, pero no de maldad, el ser humano es muy malo, se corrían tantas atrocidades que pasaban, que nosotros las escuchábamos, y ellas, estas mujeres, se expusieron a todo eso, entonces por eso… por eso sí, sí, ellas influyeron en mi vida”.

Tomás añade la importancia que tuvo el accionar de estas mujeres: “Hacia nosotros: que no nos dejaron solos a nuestra suerte, estuvieron siempre preocupadas. Algunas fueron más fuertes que otras, no todo el mundo tiene el mismo valor, por lo tanto, las que se retiraron, yo diría que hay que perdonarlas, pero otras siguieron adelante, o sea, la mujer es muy valerosa. Cuando la mujer quiere defender algo, lo defiende. La madre defiende a sus hijos, yo creo que mucho más que el hombre. La acción de las familiares de los marinos, en realidad merece, yo diría que un monumento; se debería tener un monumento para estas mujeres que estuvieron siempre con nosotros, nos daban ánimo. Muchas veces había momentos de desesperación y ellas nos subían el ánimo, a pesar que a veces ellas estaban en mucha peor situación en sufrimiento. Acá muchas pasaron hambre, no tenían sustento, tenían incertidumbre porque cuántas veces, por ejemplo, Carlos Alvarado53 me acuerdo, que a la mujer la andaban siguiendo hasta con helicóptero, tenían varios hijos pequeños, todos arrancando por los cerros, le allanaron la casa, todo eso” (T. Alonso Molinet, entrevista 20 de marzo de 2017).

Luis Ayala Herrera comunica que quiere destacar lo siguiente: “Si bien es cierto, todo se cayó al suelo en la mañana del martes 11 de septiembre, el trabajo hecho por este organismo o grupo [de familiares mujeres] no fue en vano, ya que, al dar a conocer nuestro caso a la opinión pública, sirvió para advertir a la ciudadanía que el golpe de Estado venía concretamente y nosotros éramos la prueba. ¡Fue un grito de alarma! En presagio de la tragedia más grande que ha vivido nuestro país. Estoy completamente seguro, que gracias al trabajo realizado por este grupo es que aún estamos con vida y es lo que pensamos todos los del grupo de Marinos Anti-golpista, porque sabemos que el Alto Mando de la Marina se hizo la pregunta después del 11 de septiembre: “Y ahora ¿qué hacemos con estos…?” Ahí pesó la existencia de las famosas listas

53  Carlos Alvarado González. Marino Anti golpista (MAG) detenido el 28 de julio de 1973.

del grupo de marinos [alude a que antes del 11 de septiembre de 1973, se hizo difusión de los nombres de los marinos detenidos por la oficialidad] que habían sido enviadas al extranjero” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Sin embargo lo expresado anteriormente, Mariano Ramírez Ramírez declara en el libro de Magasich (2019, p.168) que ha faltado reconocimiento del papel que estas mujeres tuvieron en todo lo vivenciado durante esos años “(…) tanta compañera que, a tanta familia nuestra que nunca tampoco aparece por ninguna parte, porque nosotros somos los protagonistas de la cosa, pero tú sabes que detrás del protagonismo de cada uno de nosotros hubo alguien que se quedó con los niños, hubo alguien que se quedó con la mamá, hubo alguien que se quedó con las hermanas, hubo alguien que apoyó esta cosa, de alguna manera. Eso se prueba también con la constancia que tuvieron durante tantos años en las cárceles, moviéndose, corriendo por tratar de salvar (…)”.

APRENDIZAJES OBTENIDOS POR LAS MUJERES QUE PARTICIPARON EN LA DEFENSA DE LOS MARINOS ANTI GOLPISTAS.

Así como el accionar de las madres, de hermanas, esposas y novias fue muy importante en las dos etapas vividas, es decir, antes del golpe y durante la dictadura, la experiencia vivenciada trajo consigo aprendizajes que son reconocidos por ellas mismas como también por aquellos a quienes apoyaron y defendieron. A continuación, hay testimonios que evidencian esos aprendizajes.

Expresa Rose Marie Cordero Cedraschi: “Un aprendizaje es el nunca callar y que las injusticias siempre deben ser denunciadas, eso es lo que permitió despertar una solidaridad internacional” (R. M. Cordero Cedraschi, entrevista 10 de junio de 2017).

Irene Hidalgo Correa recuerda las situaciones difíciles que pasó. Respecto a todo lo vivido responde a la pregunta de si obtuvo aprendizajes: “Sí, que mucha gente ignora lo que yo sé, hay mucha gente que no sabe, yo aprendí harto. Aprendí que mucha gente es mala. Yo maduré joven, joven porque yo no debería haber vivido esa vida todavía tan, tan mala; con más experiencia, más mujer, pero la viví jovencita y aprendí del sufrimiento, aprendí harto y que se puede salir adelante, porque salí adelante con Bernardo, con los hijos, pero siempre asustada, asustada que pasara algo en la calle. Fue terrible esa época, fue doloroso, mataron a tanta gente, no tenían piedad de nadie ¡y niegan más encima ahora!, ¡niegan!, tanta gente desaparecida, tantas cosas”(I. Hidalgo Correa, entrevista 7 de enero de 2019).

A Luis Ayala Herrera le pregunté: Desde tu mirada ¿Cuáles crees que son los aprendizajes más relevantes que obtuvieron las mujeres que integraban este grupo que les apoyó?: “Yo diría que el aprendizaje más importante para ellas fue: de ver que cuando hay una entrega total “No hay obstáculo que no sea infranqueable”. No debemos olvidar que todas eran madres, hermanas, esposas y todas dueñas de casas, ninguna tenía una formación que les permitiera ir a pelearse con los oficiales o jueces de la Fiscalía Naval que nos tenían presos” (L. Ayala Herrera, entrevista febrero de 2017).

Margarita Salazar Jeldres acerca de aprendizajes que hubiera obtenido durante el tiempo en que su hermano estuvo preso, dice: “Yo creo que lo principal de todo esto es la familia, que esté unida, que la familia sea unida, porque aquí a nosotros la familia nos dio la espalda, sobre todo una tía que teníamos que era muy querida de nosotros, era hermana de mi papá, pero ella era esposa de carabinero, así es que se alejaron de nosotros, dijeron que no podían tener contacto con un comunista y a mí como que me admitían en su casa, pero les dije: “Yo soy hermana de un comunista así es que no vengo más”. Yo encuentro que la unión de la familia y bueno, cuando uno tiene un ideal ¡también tiene que luchar por sus ideales!”.

Margarita comenta que en la casa: “Ni siquiera sabíamos los ideales de Jaime en ese tiempo. Después supimos y entendimos por qué ellos estaban presos: ¡ellos estaban defendiendo la Constitución del país, como tienen que hacerlo las Fuerzas Armadas! Ellos fueron héroes, ellos contra todos ¡y después los ponían como que por poco ellos eran los traidores! ¡No! ¡Se sufrió mucho en ese tiempo, fue muy terrible todo!” (M. Salazar Jeldres, entrevista 12 de febrero de 2019).

Sobre lo mismo indagué con María Mercedes Muñoz Pérez:

¿Pudiste obtener aprendizajes de esa época?: “¡Sí, por supuesto! Madura más uno, valora cosas de tu compañero, porque fue una lucha de ellos muy grande por la que los detuvieron, por lo que ellos pasaron. Aparte de que yo en esa fecha tenía veinticuatro, veinticinco años, yo primera vez que salía del lado de mis padres, protegida por ellos, y después salir de ahí y tener que enfrentar todo eso, ¡me hizo madurar!, más aún con un bebé” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Consulté a Claudio Espinoza Torrecilla ¿Cómo habrá repercutido en la vida de tu mamá el hecho de haber pasado por toda esta situación y de haber luchado por ustedes, los marinos anti golpistas? Su respuesta fue: “Mi mamá se fortaleció harto como persona, aprendió mucho” (C. Espinoza Torrecilla, entrevista 10 de febrero de 2017).

El participar en el grupo para defenderles ¿Significó para la mamá de Roberto Fuentes Fuentes un desarrollo como persona, como mujer?: “Yo creo que el desarrollo de mi madre va más allá, ella por mí actúa instintivamente y por amor a su hijo, casi con desesperación, pero en el otro aspecto, digamos de visión de sociedad, yo noto que mi madre se desarrolla porque ya los límites, la frontera de mi madre ya no es la casa sino que ya ella emite apreciaciones sobre el desarrollo político del país, de lo que estaba haciendo el gobierno, empieza a expresarse porque mi hermano mayor es de izquierda, también estuvo preso en la cárcel de Valparaíso”.

Roberto se refiere a la pregunta acerca de los aprendizajes obtenidos por las mujeres que les apoyaron: “Yo sé que mi madre estaba orgullosa del trabajo realizado, para ella fue su labor, fue su trabajo, junto a las otras personas que contribuyeron a la liberación y a la vida misma nuestra; eso en cuanto a su acción directa. Yo veo que el aprendizaje de mi madre se fortaleció en el nivel personal, familiar y también mi madre ya empezó a tener una visión de sociedad, ya ella pudo emitir juicios políticos, deseos, muchos eran más deseos como el que los que detuvieron a los marinos anti golpistas se secaran en la cárcel, que los castigaran. Ella tenía una esperanza en la Concertación: que iba a hacer justicia y que iban a castigar, y que a nosotros nos iban a reparar porque nosotros denunciamos el golpe de Estado” (R. Fuentes Fuentes, entrevista 14 febrero de 2017).

MUJERES RECORDADAS.

Las mujeres familiares que antes y después del 11 de septiembre dieron la lucha en el caso de los marinos anti golpistas, son recordadas por sus compañeras de acción. Enseguida, aquí, aparecen mencionadas dentro de los testimonios.

Sin duda hay muchas otras mujeres que también participaron, no obstante, el tiempo transcurrido desde esos años hasta ahora, ha incidido en que sus nombres en el presente no estén nítidamente entretejidos en la memoria.

A Juana Cerda Rivera le pregunté si recuerda nombres de las familiares que estaban en la misma situación que ella, por ejemplo, de algunas mamás, de esposas, de hermanas, de novias: “Me acuerdo de Flor Calisto, la esposa de Mariano Ramírez. No recuerdo nombres, pero sí recuerdo a la esposa de José Jara, la de Pedro Lagos, la polola de Pedro Blaset, la hermana de Martínez, la madre de Espinoza, etc.” (J. Cerna Rivera, entrevista diciembre de 2020 y enero de 2021).

Isabel Arévalo Pimiento testimonió: “Las personas que recuerdo en estos momentos: Madres como Eliana Torrecilla (Q.E.P.D.) madre de Claudio Espinoza, Arabela Alvear (Q.E.P.D.) madre de José y Hugo Maldonado; Rebeca Herrera (Q.E.P.D.) madre de Luis Ayala. Esposas como en mi caso: Isabel Arévalo esposa de Guillermo Vergara, Patricia Tapia esposa de José Maldonado, María Muñoz esposa de Ramón González, Ibis Caballero esposa de Pedro Lagos, Rosalía Delgado esposa de Teodosio Cifuentes, Luzmira Jara esposa de José Jara, etc.” (I. Arévalo Pimiento, entrevista 1 y 4 de marzo de 2017).

Evocando las visitas a la cárcel de Valparaíso, María Mercedes Muñoz Pérez contó: “Yo a veces llegaba minutitos antes a la fila en la cárcel, o nos poníamos de acuerdo con la Isabel Arévalo, que en esos momentos tuve más contacto con ella, también con la que tuve un poco de conversación fue con la Patricia Tapia que era la esposa de José Maldonado y la otra niña también, pero no recuerdo el nombre, que es la esposa del Hugo Maldonado. Con la Paty lo que conversábamos era de los niños que empezaban a correr ahí, corrían en la cárcel. Yo era muy, soy todavía, muy amiga de Regina Muñoz, la esposa de Juan Cárdenas, cuando llegué a Suecia llegué a la casa de ella. Regina tuvo muchas reuniones con el abogado Pedro Enríquez, tuvo mucho contacto con los abogados, entonces tuvo muchas reuniones y en la reunión que fui yo con mi padre, estaba ella ahí”.

María Mercedes también recuerda lo relativo a las gestiones que había que hacer: “La que yo sabía que ayudaba mucho, era la señora Eliana Torrecilla, ella era la que sabía, participaba mucho, iba al Pro Paz y al FASIC, entonces era la que siempre traía información y nos daba a conocer lo que hacían los abogados del FASIC, nos daba a conocer los acontecimientos que se llevaban a cabo”. María Mercedes continúa: “Una vez la señora Ilma Soto, la mamá de Leopoldo Luna, nos llevó y entregó un dinero que venía del extranjero, creo que venía dirigida a los familiares de los marinos. A ella yo la conocía de ahí en la visita en la cárcel” (M. M. Muñoz Pérez, entrevista 4 de febrero de 2019).

Patricia Tapia nunca olvidó que: “Éramos un grupo que nos ayudamos mutuamente, entre ellas la madre de mi esposo Arabela Alvear, Isabel Arévalo, Ibis Caballero, Rebeca Herrera, Eliana Torrecilla, Rosalía Delgado y muchas más” (P. Tapia, entrevista 29 de marzo de 2017).

Margarita Salazar Jeldres, con relación a los trámites que había que hacer, nombró a su hermana Erika Jeldres: “En todo momento estuvo ella. Cuando nos veíamos, Erika me contaba cómo le iba en los trámites, que había ido a tal lado y de ahí la habían mandado a otro lado. Estuvo mucho también en Santiago, participando por los detenidos desaparecidos, me acuerdo que anduvo ella en todas esas partes, anduvo apoyando”.

Margarita sigue recordando: “Mi hermana Erika tenía un montón de amistades que conoció porque ella es muy amistosa. En una oportunidad fuimos a la casa de la señora Eliana Torrecilla, en Recreo. Debemos haber ido a conversar con la señora Eliana porque era muy amiga de los chiquillos, los marinos presos, los ayudó mucho. A la señora Marta Vergara Marín, la mamá de Ernesto Zúñiga, la vine a conocer en la cárcel, también con su esposo. Ella también salía con la Erika, las dos salían a difundir la situación de los marinos” (M. Salazar Jeldres, entrevista 12 de febrero de 2019).

Otras mujeres, familiares y amistades se acuerdan de la señora Marta Vergara Marín, mamá de Ernesto Zúñiga Vergara. Al consultársele a su hija Ana María Zúñiga Vergara54, dijo sobre ella: “Mi mamá, actualmente de 90 años, con mi papá visitaban a mi hermano Ernesto, semanalmente en la cárcel de Valparaíso. En la familia recordamos que ella hacía trámites para apoyar a Ernesto, y participaba y eso lo hacía a escondidas de sus otros hijos” (A. M. Zúñiga Vergara, entrevista 31 de enero de 2019).

“La señora Martita, era muy activa con el esposo, ella siempre iba a las visitas” contó Erika Jeldres (E. Jeldres, entrevista 11 de febrero de 2019).

Margarita Salazar Jeldres agregó:“Lo que me acuerdo de la señora Marta Vergara, es que era una persona como súper amorosa, así como calmadita, tranquilita, pero era bien activa también” (M. Salazar Jeldres, entrevista 12 de febrero de 2019).

54 Ana María Zúñiga Vergara. Hermana de Ernesto Zúñiga Vergara, Marino Anti golpista detenido.

Margaret Power, amiga de Marinos Anti golpistas testimonió: “La madre de Ernesto era tal como se parece: muy dulce, muy preocupada por su querido hijo, o sea una madre chilena típica de esta época. Era amigable con todos, no sé si era muy política, en el sentido que no creo que había sido una activista o militante. No me parece muy probable, pero nunca se sabe. ¿Su ánimo? No me recuerdo mucho, me parece que no tan alto, como las otras madres, preocupadas por lo que había y estaba pasando a sus hijos, haciendo todo lo posible para hacer su vida en la cárcel mejor” (M. Power, entrevista 2 de marzo de 2019).

AL TERMINAR ESTE CAPÍTULO, ALGUNAS PALABRAS.

 Quise iniciar el reconocimiento a las mujeres que desarrollaron la acción anti dictatorial en la región de Valparaíso, sacando a la luz la experiencia de las madres, hermanas, esposas y novias, de los Marinos Anti Golpistas.

Ellas fueron las primeras mujeres, antes del 11 de septiembre de 1973, que vivenciaron todo lo que vendría después de esa fecha. Magasich expone “Durante los 36 días transcurridos entre la detención de los marinos de la flota y el golpe de Estado, los mandos de la Armada, mayoritariamente golpistas, comienzan a imponer el régimen que preparan. Los marinos detenidos serán los primeros en ser aislados ilegalmente y brutalmente torturados en recintos de la Marina que escapan al estado de derecho”(2008a, p.16).

Para esas mujeres, en ese momento con la detención de sus familiares, comenzó un período de búsqueda, de resolver situaciones, de planear y decidir acciones. Fue un tiempo en que se les hizo necesaria la participación para denunciar lo que estaba ocurriendo y que, por eso mismo, vieron que era pertinente crear una organización para el hacer conjunto. Magasich recuerda que: “Durante los últimos días del gobierno de Allende nacen los primeros comités de defensa de los derechos humanos y también por primera vez reúnen antecedentes para enviarlos a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Y los primeros nombres de torturadores son denunciados públicamente” (2008a, p.17).

Posteriormente, al concretarse el golpe de Estado civil militar, continuó el tiempo de batallar en el que estas mujeres acumularon experiencias y aprendizajes lo que incidió, en muchas de ellas, en una transformación en su forma de pensar, y en otras, un afianzamiento de sus ideas; y en todas, la convicción de guerrear para lograr revertir o mejorar la situación de sus familiares detenidos.

Sin embargo, de todo lo que implicó su lucha, poco se sabe. Espero, con este capítulo, haber contribuido para que se conozca a estas valiosas mujeres.

 

Mujeres de Fuego

 

MUJERES REBELDES, RESISTENTES Y LUCHADORAS

ANTIDICTATORIALES DE LA V REGIÓN

Lanzamiento del libro “Mujeres de Fuego” en Ex Cárcel de Valparaíso

El sábado 15 de marzo, en el Parque Cultural Ex Cárcel de Valparaíso, se realizó el lanzamiento del libro ”Mujeres de Fuego”, de la autora Alejandra Olea Moya, un trabajo de investigación y recopilación de testimonios de gran envergadura, que permite conocer el papel fundamental desempeñado por las mujeres que resistieron, se rebelaron y lucharon en contra de la dictadura civil militar. A través de los testimonios de estas luchadoras es posible también conocer la existencia y el funcionamiento de diversas instituciones, agrupaciones, colectivos y organizaciones populares que se formaron para desarrollar este camino de lucha.

Se trata de un extenso libro en dos volúmenes, de 906 y 758 páginas respectivamente, que, a mi entender y por su envergadura, no es un texto de difusión masiva, sino más bien un libro de consulta, estudio, de referencia, que debiese estar presente en todas las bibliotecas de las distintas instituciones educacionales y espacios de memoria presentes en nuestro país.

Desde el neblinoso manto patriarcal de la historia oficial, en este importante y fundamental libro realizado por la compañera Alejandra Olea Moya, surgen resplandecientes las voces rebeldes de 186 mujeres de la región de Valparaíso que entregan sus testimonios de lucha que, con dignidad y coraje, desarrollaron en contra de la dictadura en la V Región. Voces que permanecieron en el anonimato, pero que ahora, en este libro denominado “Mujeres de Fuego”, se materializan con sus identidades y rostros para contar, en primera persona, sus experiencias de vida como nluchadoras populares. La militancia partidaria, si bien es importantísima en muchos casos, pasa a un segundo plano en la transversalidad de la “militancia antidictatorial” y la sororidad que las hermana.

Estas “mujeres de fuego”, asimismo, vienen a iluminar con sus llamas rebeldes el rostro de milesde otras mujeres que permanecen en el anonimato, pero que, al igual que ellas, llevaron adelante una lucha decidida por la vida y los derechos humanos.

Si intento definir en una sola frase la actividad del lanzamiento del libro, diría que se trató de un acto tremendamente emotivo. El rostro de las más de trecientas personas que repletaron el auditórium del Parque Cultural Ex Cárcel de Valparaíso reflejaba y trasmitía esa energía de emociones en este espacio, aun antes de que se iniciara formalmente el acto, ya que sobre el telón de fondo se proyectaban rotativamente las imágenes con los rostros y los nombres de las protagonistas del libro, imágenes evocadoras que fueron las detonantes de estas emociones.

Marina, encargada de la conducción de este evento, al dar por iniciado el acto, expresó:

“La casa queda abierta para que, entre el aire puro, la dulzura y la palabra, abierta para que losvisitantes sepan de ti, mujer, de tu porfía y de tu valiente entereza. De ti, de ustedes y de todas, compañeras, madres, hijas, hermanas, abuelas, que salieron pioneras a enfrentar el terror de las dictaduras para encontrar a sus seres queridos. Este es un homenaje para ustedes, para ellas ypara todas aquellas que seguirán presentes, batallando allí donde la injusticia, el terrorismo de estado y el poder intenten detener brutalmente las luchas por una sociedad más justa e igualitaria para todas. Mujer, si decides volar a una estrella, déjanos tu significado, déjanos tu historia, déjanos el camino de tu lucha.

En la portada del libro se presenta parte de esta lucha. Pueden ver la arpillera “Mujeres de Fuego de Valparaíso en la Resistencia Contra de Dictadura”, elaborada por María Alicia Salinas Farfán, homenajeando, de este modo, a las primeras mujeres que salieron a denunciar lo que ocurría en nuestro país y a buscar a los detenidos desaparecidos en la región de Valparaíso. Una forma en la que dieron a conocer lo que ocurría con sus familiares, fue a través de trozos degénero, lanas y agujas (…)”

Por su parte, Walkiria Jorquera, Coordinadora de Patrimonio, Memoria y Derechos Humanos del Parque Cultural Ex Cárcel de Valparaíso, dio la bienvenida a todas y todos los asistentes, manifestando que para ella era“un tremendo honor poder recibir a tantas mujeres que dieron forma al libro de Alejandra. En este mes, del Día de la Mujer Trabajadora, todas las mujeres son protagonistas acá en el sitio de memoria. Como Parque Cultural y Sitio de Memoria queremos darle un abrazo cariñoso y un reconocimiento a Alejandra, que nos ha hecho protagonistas de la historia de la V Región, por lo tanto, también, de la historia del país”, haciéndole entrega a Alejandra de un ramo de flores.

 

La emoción permanecía y se acrecentaba a medida que se iba desarrollando el acto, Alejandra Olea Moya, autora del libro, al hacer uso de la palabra expresó:

“Estoy muy emocionada. Quiero dar las gracias a todas las mujeres que me dieron testimonio para realizar este libro, a estas valientes, comprometidas, respetadas mujeres de esta región. También quiero darles las gracias a todas y todos aquellos y aquellas que con sus testimonios me dieron su voz, para hablarme acerca de las mujeres que, cuando estaba haciendo las entrevistas, ellas ya habían fallecido, o para darme testimonio de aquellas mujeres, que, estando vivas, ya sus cabezas no estaban funcionando. Por ejemplo, en el caso de Rina Moya Alegría, que es mi mamá (…).

Cuando ya me puse a redactar me encontraba que había mucha información, datos, sobre todo de esta región, que no conocía, no tenía. Leí muchos libros para sustentar lo que estaba diciendo, pero había algunos datos que no hallaba de dónde sacarlos. Ustedes, como saben, soy súper buena para recurrir a las redes, entonces, me dije, esta vez la redes, las voy a ocupar a mi favor. A todo el mundo, incluso no siendo de la región, les pedía datos. Hubo un grupo de personas que constantemente me estuvieron respondiendo. Había gente que no tenía las respuestas que necesitaba, sin embargo, hacían su propia red de contactos para lograr solucionar lo que yo les solicitaba. Doy las gracias a ese gran grupo de personas. La solidaridad es muy importante. El Che Guevara nos dijo que cuando uno quiere o pretende ser revolucionario, lo primero que tiene que tomar en cuenta es la solidaridad y creo que es una gran enseñanza.

Me parece que no tengo nada más que decir, porque todo lo van a leer en el libro, un libro que es muy pesado, entre los dos volúmenes pesa 2 kilos trescientos, así es que les sugiero que cuando lo vayan a leer se instalen en una silla, en una mesa y puedan leer el libro apoyado encima de la mesa (…) Quiero decirles que Marina, la conductora de este acto, es mi colega, mi amiga, mi compañera. Para mí, Marina es la mujer importante en mi corazón. Ella es argentina, pero está hace muchos años acá en Chile, aportando toda su sabiduría. Es importante decir que la quiero mucho. Tmbién decirles, a todas estas mujeres que están acá, que las amo.”

Luego de la emocionada intervención de Alejandra, el arte, a través de la música y las cancionesinterpretadas por el trío “Resistiendo” fue aportando, a su vez, de manera intercalada durante el desarrollo de la actividad, nuevas emociones. Este grupo musical interpretó las canciones “El Palomo”, “Como la Cigarra” y “Yo te nombro libertad” y al presentarlas, Marina, la conductora, relató que “la agrupación musical está Integrada por Lucy Arancibia Fabres, Valeria Arancibia Jeria y Claudio Pérez García. Tanto Lucy como Valeria son mujeres homenajeadas en este libro.

Queremos contarle que este grupo inició sus presentaciones en el año 78, participando desde entonces en distintos sitios y espacios de resistencia, estuvo en ollas comunes, en comedores escolares, en defensa de los detenidos desaparecidos, en cuanto sitio de pelea y reclamo les requería su presentación”.

El libro fue comentado por la escritora, periodista y editora Vivian Lavín Almazán, quien, antes de referirse específicamente al texto y reflexionar sobre este, visiblemente emocionada, manifestó lo siguiente:

“Agradezco a Alejandra la posibilidad de estar acá, el vivir este momento. Hay momentos en la vida que uno siente que está viviendo algo único, algo histórico. Los miraba, escuchaba y, claro, oí lo que les está pasando a ustedes al ver los rostros de sus amigas, de sus familiares, que son las mujeres que lucharon en un territorio, que eso es lo interesante, no son las mujeres o la mujer como un genérico.

El trabajo que hizo Alejandra es un trabajo titánico, impresionante. La verdad es que cuando me contó que ella quería hacer este libro, pensé que no lo iba a lograr, por lo difícil, porque es una ciudadana en un sistema, en un país donde el Estado no quiere recordar, donde la nación tampoco quiere recordar y, por eso, al verlos a ustedes, lo que más he sentido es como el deseo de abrirme y empaparme de la energía que hay acá. En un primer momento como que me dio nostalgia, un poco de melancolía, porque inmediatamente uno al verlos, yo los imagino hace cuarenta, cincuenta o sesenta años atrás y ustedes, la mayoría de acá, eran jóvenes chicas, adolescentes que estaban, en un minuto de la historia, que fue tan, tan importante para nuestro país y para el mundo. Ustedes saben perfectamente como Chile sigue siendo y lo que sucedió en esa maravillosa revolución con sabor a empanadas y a vino tinto, de la cual yo no tengo memoria, yo tenía cinco años cuando se produjo el golpe civil militar, tengo alguna memoria pequeña de haber visto pasar los aviones frente a la ventana, pero eso no es lo que ustedes vivieron. La mayoría de ustedes estaban conscientes, eran ciudadanas, estaban participando de eso. Y lo que se produjo a partir de entonces y lo que se produce en mi generación, y es algo que, a mí, es la frustración que tenemos todos, por cierto, me da tristeza, pero yo entiendo que para ustedes es su vida. En mi caso, a mí me da tristeza, pero en el caso de ustedes fue todo, ustedes lo dieron todo y eso les significó pagar un costo altísimo (…)

Volviendo a lo que nos avoca en el día de hoy, creo que el esfuerzo que ha hecho Alejandra Olea Moya es que el que ella está acá y está sostenida, como se dice, en la historia, sobre los hombros de gigantes. Ustedes son los gigantes, ustedes son las gigantes y ella se sostiene sobre ustedes para alzar una voz, para hacer un trabajo impactante, ya lo he dicho, donde es una ciudadana que toma un rol, que es tomar una posta, pero lo toma como una responsabilidad que impacta, desde todo punto de vista, el tiempo que le dedicó, lo que le significó a ella misma escuchar esto. Yo hice un pequeño libro con tres testimonios, tres y aquí son muchísimos testimonios.

Quería compartirles, a propósito de este libro, un poco para contextualizar y entender desde un punto de vista del momento histórico que estamos viviendo ahora acá, al homenajear, al conmemorar, el trabajo, el sacrificio de estas mujeres, acá, de la región de Valparaíso, quería compartirles una cita de la filósofa española María Zambrano, quien llegó a Chile justamente por Valparaíso, estuvo un año acá, ella es una de las más grandes filósofas de la lengua castellana y que tiene la marca del exilio, vivió cincuenta años de exilio y, por eso, su trabajo está marcado por una vivencia personal, pero también por la reflexión en torno a los temas políticos. En este caso, hay un libro también, de una porteña, lo que me alegra mucho y se los recomiendo demasiado, ella es Pamela Soto García, una filósofa de acá de Valparaíso, brillante, y que ha publicado este libro en España, pero está a la venta en Chile, por supuesto. Este libro sobre María Zambrano habla de los tiempos de la democracia, y quería compartirles esto, básicamente: “a propósito de lo que significan las entrevistas, a propósito de lo que significa la memoria y es porque María Zambrano dice que la memoria no es una función pasiva del entendimiento o un cúmulo de recuerdos, sino el sostén del movimiento, del pensamiento. Desde el tiempo colectivo, la memoria constituye una condición histórica y político social que pone en consonancia la vida, el tiempo, desde su relación con los otros. La memoria de los muertos, aun los no conocidos, de los antepasados, es tan real como la presencia de los vivos. Zambrano, siguiendo estas discusiones, aborda la temporalidad como una afección individual y colectiva, siendo, esa loca memoria, aquello que los une y permite transitar entre una y otra. La memoria hace patente la persistencia de la existencia, a través del sentir material de la realidad, del pensamiento de los otros y de sí misma. La memoria, como facultad del procesamiento de la duración y expresión del tiempo colectivo rompe con las formas más tradicionales de abordar la función del entendimiento, acercándose a una lectura material del mundo, que hace egresar al pensamiento la experiencia de la realidad”. Me queda poco, pero esta parte sí me interesa que la escuchen bien, porque es la que a mí me marca y cito una y otra vez, porque creo que la filosofía es la que nos da respuestas, nos permite entender, esas respuestas que pueden ser, es decir, preguntas muy básicas, pero respuestas que también tienen que ser esenciales para sostenernos. Dice Pamela Soto que la filósofa “utiliza, para dar cuenta del carácter experiencial y material del tiempo y de la memoria, desde su dimensión colectiva”, esto les va a sonar conocido, “lo proporcionan las marchas que agrupan a los individuos por demandas políticas y sociales, que marcan el tiempo común. Cada generación tiene su marcha, su ritmo que arrastra y  uno va donde sea, porque el caso es marchar juntos, marchar con, hasta la muerte”. Hasta ahí la cita de María Zambrano. Sigue Pamela Soto “esta aseveración considera la memoria como el tiempo de la relación con los otros, esa relación material y estrecha que se da en medio de un tumulto, que posiciona un cuerpo cercano a otro y a otro cuerpo, y permite que la memoria delos individuos sea parte de un colectivo, incluso antes de reunirse con ellos, por esta razón, es necesario considerar que la memoria es arte y sabiduría, es tiempo. Es arte porque es una experiencia organizada y sabiduría porque es conocimiento de experiencia”. Alejandra, quiero felicitarte, quiero agradecerte, porque este libro es arte y sabiduría para todos nosotros.”

Continuando con el acto, Marina, expresó que “las mujeres que defendieron la vida, desde las barricadas de la historia son combatientes de la verdad y en sus corazones anida la maestría de la justicia y agregaría también, a partir de las palabras que escuchamos, son corazones llenos de arte y sabiduría. Escuchando las palabras de Vivian, me parece importante rescatar este evento que ella siente como algo único e histórico y esta distinción del territorio. No estamos solas, a pesar de los dolores, de lo terrible vivido estuvieron juntas, acompañadas y siguiendo ese camino junto a otros brazos y a otras compañeras y compañeros. Quiero destacar en los libros de Alejandra el respeto en la transcripción de cada una de las entrevistas, en mantener cada punto y coma, como un acto de respeto hacia la persona que estaba siendo entrevistada o del testimonio que se estaba recogiendo y que no fuera sintetizado como en una investigación común, donde uno, tal vez, sintetiza las ideas principales y las deja. Aquí hay un cariño, un amor y un cuidado por cada una de las personas que aparecen.”

Otro momento de mucha emotividad fue cuando, luego de que el “Trío Resistiendo” interpretara la canción “Yo te nombro Libertad”, amigos de Alejandra le hicieron llegar un ramo de flores en reconocimiento por todo su trabajo.

Alejandra tomó el micrófono y dijo: “Rosas rojas, claveles rojos, tantas veces que fuimos a los cementerios a llevar claveles rojos para despedir a tantas personas amigas queridas, hombres y mujeres. En este momento me acuerdo de la Ali, de la Alicia Ríos Crocco, compañera tan querida. Yo formé parte del CODEM, que se coordinaba en el CODEPU V Región y nosotros teníamos reuniones en las tardes, cuando ya todo el mundo de la oficina del Codepu se había retirado y quedábamos nosotras en reunión y en una ocasión, tiene que haber sido como las nueve y media de la noche, íbamos saliendo y al abrir la puerta vimos que al frente había una cuca, un carro de carabineros. Cerramos la puerta y volvimos hacia adentro, éramos seis o siete y nos dijimos qué hacemos. Todas íbamos con nuestros bolsos llenos de boletines, llanos de panfletos, que a cada una nos iba a tocar repartir y tirar durante la semana, y la hermana de la Ali dijo, llamemos a la Ali. La llamamos por teléfono, le contamos lo que nos estaba pasando y ella nos dijo quédense ahí, voy inmediatamente para allá. Tomó el auto de la familia y no se demoró nada en llegar desde Agua Santa, donde vivía su familia, hasta la oficina en Retamo, acá en Valparaíso. Llegó, tocó la bocina, bajamos y salimos rápidamente, nos subimos al auto con nuestros bolsos, nuestras mochilas, con la cuca al frente, y partió la Ali con nosotras. En Avenida Argentina, en Barón, dejó a algunas compañeras que eran de Valparaíso y siguió con nosotras que éramos del interior. Por qué les cuento esto, tiene que haber sido un par de semanas después cuando la Ali

fue asesinada, ejecutada, cuando iba en una bicicleta, donde explotó una bomba colocada bajo el sillín de la bicicleta. Esa era nuestra querida compañera Alicia Ríos Crocco”.

Vivian, Alejandra y Marina

Así fue concluyendo esta hermosa, potente y emotiva actividad al interior del auditórium del Parque Cultural Ex Cárcel de Valparaíso, para realizar enseguida la entrega gratuita de ambos volúmenes que conforman el libro “Mujeres de Fuego” a cada una de las protagonistas del mismo y a otras y otros colaboradores en las afueras del auditórium, y, como parte final de este acto cultural, compartir fraternalmente un pequeño cóctel y un vino de honor.

Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 16 de marzo 2025

Corte Suprema condena a ex oficiales y miembros de la Armada por crimen de obrero textil de Tomé en 1973

Corte Suprema condena a ex oficiales y miembros de la Armada por crimen de obrero textil de Tomé en 1973

La Corte Suprema rechazó el recurso de casación interpuesto en contra de la sentencia que condenó a ex oficiales y miembros de la Armada por su responsabilidad en el delito consumado de homicidio del obrero textil Ricardo Antonio Barra Martínez, perpetrado el 28 de septiembre de 1973 al interior del Fuerte Borgoño en la Base Naval de Talcahuano.Por Darío Núñez

En fallo unánime (causa rol 132.141-2020), la Segunda Sala del máximo tribunal -integrada por los ministros Haroldo Brito, Jorge Dahm, Leopoldo Llanos, la ministra María Teresa Letelier y el abogado (i) Ricardo Abuauad- descartó error de derecho en la sentencia impugnada, dictada por la Corte de Apelaciones de Concepción, que confirmó la de primer grado que condenó al entonces teniente de la Armada Julio Humberto Salvador Alarcón Saavedra a la pena de 5 años y un día de presidio, en calidad de autor inductor del delito, y al entonces soldado conscripto Patricio Enrique Salamanca Marín a 3 años y un día de presidio, como autor material del crimen.

Por tanto, se resuelve que: “se rechazan los recursos de casación en el fondo interpuestos por las defensas de los sentenciados Salamanca Marín y Alarcón Saavedra, contra la sentencia dictada por la Corte de Apelaciones de Concepción de veinticinco de agosto de dos mil veinte, la que por consiguiente, no es nula”, dictaminó la Suprema.

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En la causa, los también ex oficiales de la Armada Aníbal Octavio Aravena Miranda y Omar Antonio Dapick Bitterlich fueron condenados en primera instancia a solo 541 día de presidio como autores de apremios ilegítimos, y esa sentencia queda confirmada pues no presentaron ningún recurso posterior.

En la investigación judicial y fallo de primer grado, el ministro en visita Carlos Aldana Fuentes dio por establecido que el 27 de septiembre de 1973, alrededor de las 8:00 horas, personal de la Comisaría de Carabineros de Tomé, a cargo del mayor Juan Humberto Utreras Chávez, apoyado por personal de la Armada, realizó un operativo sobre la casa signada con el N° 10 en el cerro Miramar, con el objetivo de detener a personas denunciadas como extremistas de izquierda.

En el operativo se detuvo a cuatro personas, todas miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), residentes en Tomé. Los detenidos fueron los obreros textiles de la industria Paños FIAP Tomé, Héctor Manuel Lepe Moraga, de 29 años de edad, Tránsito del Carmen Cabrera Ortiz, de 28 años, Ricardo Antonio Barra Martínez, de 24 años, y el estudiante universitario Miguel Ángel Catalán Febrero, 24 años de edad.

Todos los detenidos fueron trasladados a la Comisaría de Tomé donde fueron interrogados y torturados. Mientras los detenidos se encontraban en los calabozos de la comisaría, también fueron interrogados -especialmente Barra Martínez- por oficiales de la Armada, con aplicación de torturas y rigor innecesario, como quemaduras con cigarrillos en el cuerpo, golpes de pie, puño y con objetos contundentes en el cuerpo y colgarlos de los pies para sumergirle la cabeza en un tambor con agua.

Entre algunos de los oficiales que realizaban estas prácticas se encontraban el entonces teniente Omar Antonio Dapick Bitterlich, quien dependía de Eduardo Silva Gordon (fallecido) y estos del capitán de Navío, director de la Escuela de Grumetes y jefe de plaza de Tomé -lugar que se encontraba en estado sitio-, Aníbal Octavio Aravena Miranda.

Al día siguiente (28 de septiembre de 1973), alrededor de las 11:00 horas, Carabineros de Tomé puso a disposición y entregó a los cuatro detenidos al jefe de plaza de Tomé, capitán de Navío Aníbal Octavio Aravena Miranda, los que fueron trasladados a la Fiscalía Naval de Talcahuano, custodiados por personal de la Armada, ingresando los detenidos al Fuerte Borgoño, a cargo del Destacamento de Infantería de Marina, Aldea.

En esas condiciones, Barra y los otros detenidos llegaron al Fuerte Borgoño donde fueron recibidos por personal de la DIM quienes les propinaron una brutal golpiza de bienvenida. Estando ya detenidos en el lugar denominado ‘La Ciudadela’, el teniente Julio Alarcón Saavedra le dio orden al soldado conscripto Patricio Salamanca Marín para que le diera una golpiza a Barra Martínez -quien se encontraba visiblemente torturado-. El individuo Salamanca procedió a golpearlo fuertemente, a raíz de lo cual Barra pierde el aliento y se desploma al suelo, perdiendo la vida.

La Armada informó que la causa del deceso había sido ‘Muerte súbita. Infarto cardiaco’, ocurrida a las 23:30 horas del día 28 de septiembre de 1973, registrándose así en el certificado de defunción del detenido y el cuerpo fue entregado posteriormente a los familiares, en urna sellada”.

Posteriormente, los otros tres detenidos fueron ingresados en la Cárcel de Tomé desde donde fueron sacados por miembros de la Armada el día 9 de octubre para ejecutarlos en Quebrada Honda, en la ruta entre Tomé y Penco.

Las huellas de un consejo de guerra…

 

Para cerrar este capítulo del cuadro „Jaque Mate“ debemos remontarnos nuevamente a la cárcel de Concepción Chacabuco 70, a los días en que se desata la represión en contra de la población en la región del BioBio. Gracias al testimonio entregado por Vasili Carrillo, Ex Consejal de Lota, hijo de uno de los 4 asesinados que permanecieron en ese lugar sus últimas horas, hemos logrado reconstruir y personificar el lugar de quién fue la víctima que ocupó la celda Nr. 1 antes de su ejecución, hasta el día de hoy sin aclarar y que diera origen al cuadro que pintara Patricio Cordero Cedraschi, quien observa en el piso las colillas al regresar a su celda cuando ya los „Elegidos“ habían sido ejecutados…

Isidoro Carrillo, Danilo Gonzalez, Bernabé Cabrera, Vladimir Araneda.

Celdas de incomunicación para los condenados a muerte por el consejo de guerra. Lugar de aislamiento para la marinería antigolpista.

Celdas de incomunicación para los condenados a muerte por el consejo de guerra. Lugar de aislamiento para la marinería antigolpista.

General Washington Carrasco y director regional de prisiones, capitán Rodolfo Schmidling inspeccionan a los marinos antigolpistas después de acontecido el golpe de Estado.

Testimonio de Vasili Carrillo 10 de Septiembre 2023 donde se establece que el Alcalde de Lota a la fecha de los acontecimientos, Danilo González es el que fue incomunicado en la celda donde Patricio Cordero encuentra las colillas.

 

Historias Cruzadas

Mauricio Redolés regresa de su exilio en Londres y  con sus composiciones en esta sociedad, hambrienta de justicia, azotada por las violaciones a los DDHH, se gana  un status de poeta, escritor, compositor y músico justiciero que ha dejado grandes huellas en nuestra cultura postdictadura.

Patricio Cordero Cedraschi

 

„Cuando me trasladaron a la Cárcel de Valparaíso conocí a Mauricio, joven delgadito que caminaba por los pasillos de la Cárcel siempre con un librito debajo del brazo…  serio y con aire literario…de música…nada, pero algo en común tuvimos. Ambos fuimos infectados por los acordes musicales del prisionero músico Alvaro Vidal y nos sumergimos en el universo de la música.

Foto: Alvaro VIdal Pérez, exilio Alemania 1975

Una de las composiciones de Mauricio Redolés relacionada con el dolor personal y colectivo en la sociedad chilena , ha sido „Triste Funcionario Policial“.

Por cosas del destino, hace pocos días el músico Pancho Relámpago contacta a Patricio y le solicita usar el cuadro “Jaque Mate” para la portada de este Caver, según él, aún vigente en nuestra sociedad debido a la impunidad existente para muchos violadores de DDHH. Es aquí donde estas historias se cruzan y se van enriqueciendo en el camino encontrando verdades ocultas que le van dando contexto y sentido a todo.

 

Esta historia que estaba adormecida vuelve a revivir,  para mantener y ampliar la memoria histórica de aquellos crueles momentos que azotaron la región  y al país. Con este primer consejo de guerra continuaron su plan en afán  de  legitimar el „Plan Z“, falacia, iniciada con el acto montado por los y la prensa golpista en contra de la marinería constitucionalista y así justificar los muertos, la tortura, las violaciones, vejaciones a mujeres, desapariciones, terrorismo de Estado…

Para entender el Contexto de todo…ahora visto desde el dolor de su región y familiares.

Marinos antigolpistas conmemoran los 50 años de su detención

 

A 50 años de la detención de la marinería antigolpista

En Chile, 50 años se sienten como ayer, como si los años, décadas y hechos se convirtiesen en horas extensas que nos alejan del pasado. La memoria en este país se fragmenta en el olvido, entre narrativas que niegan el dolor de nuestro presente.

Paula Rojas Contreras, Bastián Urzúa Fierro, Martín Silva Valenzuela. Estudiantes de periodismo, Universidad Católica de Valparaíso, Chile

Encuentro con los Marinos Antigolpistas

El jueves 7 de septiembre de 2023 se desarrolló en la sala de Lectura del Parque Cultural de Valparaíso, un encuentro con los Marinos Antigolpistas y connotadas personalidades de la región y del país, como el Ex Ministro de Salvador Allende Pedro Felipe Ramírez y el historiador Jorge Magasich. Actividad en marcada en la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado de 1973.

Pinchar acá:  https://www.youtube.com/watch?v=iFbSirct_V8

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Al cumplirse 50 años de la detención y tortura de los marinos antigolpistas, quienes con el objeto de defender el gobierno democrático y constitucional de la Unidad Popular se opusieron y denunciaron el golpe de Estado que fraguaba la oficialidad de la Armada el año 73, , el martes 29 de agosto del 2023 se realizó un acto en el Parque Cultural de Valparaíso (ex Cárcel Pública) donde se entregaron antecedentes y testimonios respecto a estos hechos. En esta ocasión estuvieron presentes como expositores los ex marinos antigolpistas Luis Aguirre, Luis Jorquera y Mariano Ramírez. También participaron en esta actividad de memoria y resistencia el académico Mario Sobarzo y el abogado de derechos humanos Hugo Gutiérrez. La conducción y moderación de este evento estuvo a cargo del dirigente sindical de los trabajadores portuarios Pablo Klimpel.

Durante la introducción de esta actividad, Erick Fuentes, Director Ejecutivo del Parque Cultural expresó que “como institución estamos dando una lucha para recuperar la memoria de este lugar, por eso es muy importante este hito que se está realizando acá, toda vez que los marinos antigolpistas son los primeros presos políticos que llegan a este sitio antes que se inicie la dictadura (…) en este contexto, el 11 de septiembre, en esta misma ex cárcel, a las 9 de la mañana sacan a los marinos presos delas celdas a culatazos, los ponen contra la pared de un patio de la cárcel, frente a un pelotón de fusilamiento. La verdad es que la historia de este lugar está incompleta sin el testimonio de estos compañeros que hoy están acá y es un acto de justicia que esto sea reconocido públicamente”.

Con posterioridad a la intervención de Erick Fuentes, se proyectó un video en homenaje a los marinos antigolpistas, y Pablo Klimpel, dirigente sindical, presidente del Sindicato de Estibadores  Portuarios de Valparaíso, hizo un relato en donde expresó que “haciendo un contexto de lo que pasaba con los trabajadores marítimo portuarios cuando fue el golpe de Estado, después del 11 de septiembre, el día 13 de septiembre los infantes de marina estaban afuera del Sindicato de Estibadores que está en el barrio puerto y enviaron a todos los estibadores a la casa, tomaron detenidos a varios, los golpearon en las inmediaciones del puerto y la gobernación marítima. En el molo de abrigo que está acá en Valparaíso los buques Lebu, el Maipo, de la Compañía Sudamericana de Vapores, recibían presos políticos, muchos de ellos torturados y/o desaparecidos. El ex presidente del Sindicato de Profesionales Estibadores Marítimos, Wenceslao Moreno, quedó de agregado laboral en Estados Unidos y la FEMACH, l Federación de Estibadores Marítimos de Chile, que agrupaba a todos los sindicatos de estibadores a nivel nacional, regalaron sus trasmisores a la Junta Militar, ya que hicieron un pacto con la dictadura de Pinochet, para que Pinochet no les quitara sus derechos laborales y este pacto duró hasta el año 81. El presidente de la federación, Martín Bustos, viajó a Ginebra, el año 74, para desmentir el golpe de Estado en Chile, así como la prisión política y la tortura. Pinochet estaba muy complicado porque había un boicot de las naves chilenas en el extranjero y para evitar ese boicot el presidente de la federación viajó a Ginebra a desmentir lo que ocurría acá en Chile, bajo un pacto con Pinochet (…) Esta es una historia que para nosotros como sindicato no es agradable contarla, pero es parte de la memoria histórica …”

Luego se dio paso a los testimonios de los marinos antigolpistas presentes en este Foro. En primer lugar, intervino Luis Aguirre manifestando lo siguiente:

“El movimiento de la marinería antigolpista fue un movimiento bien heterogéneo que se desarrolló en diferentes tiempos, en diferentes reparticiones, con diferentes niveles de preparación y sin ninguna orgánica prácticamente. El motivo principal que nos llevó a defender el gobierno de la Unidad Popular fue que tuvimos un profundo sentido de clase en una institución que es la más clasista de todas las Fuerzas Armadas. Al ver nosotros a la oficialidad reaccionando negativamente al triunfo de Allende nos hizo, instintivamente, ponernos al lado de la clase trabajadora. Eso es lo que nos ha guiado a tomar las decisiones que tomamos a esa corta edad. Yo en ese tiempo tenía 21 años. Y eso fue, como les digo, por un instinto de clase. No teníamos mayor preparación política, sino que tuvimos el deber, instintivo de nuevo, de denunciar los preparativos del golpe de Estado. Nosotros le llamamos gente de mar a los que no son oficiales en la marina y provenimos de los estratos más humildes de la sociedad chilena. Eso es lo que quisiera resaltar en este momento.”

 

Después de esta intervención, se proyectaron una serie de pequeños videos, con saludos enviados desde el extranjero por varios marinos antigolpistas, entre ellos Víctor Martínez y Jaime Salazar (Estados Unidos); Roberto Fuentes (Suecia); Rodolfo Claros (Bélgica) y Óscar Carvajal.

Luego se ofreció la palabra al ex marino antigolpista Luis Jorquera, quien entregó el siguiente testimonio:

“Me gustaría referirme al origen, de dónde salió este movimiento antigolpista, cómo se formó, cuáles fueron los motivos. Hay aspectos muy desconocidos, que no los menciona la historia oficial, menos se hace referencia en la Armada acerca de esto. El golpe de Estado, a mi modo de ver, comenzó antes de que Allende asumiera el poder. En el año 70, en octubre, el crucero Prat estaba amarrado al molo y ahí se efectuó una reunión de los altos oficiales, que ya venían planeando cómo deshacerse de Allende, que había obtenido la primera mayoría, pero que ellos no lo querían para nada, por motivos que todos conocemos, o por lo menos presentimos. El tema fue resuelto de la siguiente manera: ellos en esa reunión, en la cual participó un señor que fue locutor de una radio de acá de la zona, Gustavo Lorca Valenzuela, él estuvo presente en esa reunión y decidieron que para provocar un iterregno, es decir, un caos social, político, económico y de todo tipo, lo más favorable para ellos, o mejor dicho la línea que trazaron, fue secuestrar al Comandante en Jefe del Ejército, al general Schneider. Todos sabemos que el resultado no fue el esperado, porque Schneider murió. El plan original consistía en tomarlo prisionero y llevarlo a un lugar inaccesible, que queda en el fondo de Limache con Colliguay, que es el fundo de la familia Matte Alessandri. Ese mismo terreno se le fue concedido a la Armada para que ahí pusieran su Campo de Prisioneros, que fue llamado Melinka o Isla Riesco, donde muchos de nosotros estuvimos. Una vez perpetrado el crimen de Schneider, desde la Base Aeronaval El Belloto, esto lo cuento porque yo estaba en El Belloto, salió un avión, un piper navajo me acuerdo, bimotor, con uno de los imputados del crimen del general, un señor de apellido Bulnes, Bulnes Cerda si no me equivoco, y se lo llevaron al Perú sin dejar ningún registro. Si se buscan los registros de vuelo de esa época ese avión no aparece por ningún lado.

Dentro de la marinería empezamos a ver la actuación, que ya no era solamente retórica, sino que eran efectivamente acciones deliberadas de terrorismo la considerábamos, porque no hay terrorismo, porque fue un magnicidio el crimen del general. Cuando empezamos a ver toda la colusión que existía con la intención de que Allende no asumiera como presidente, el resultado fue totalmente diferente, Allende fue designado como Presidente de la República, pero los golpistas de la Armada no se quedaron tranquilos. En esa época, a nosotros nos empezaron a hacer instrucción especial. Una por el Capellán Opus Dei que teníamos, quien nos explicaba que teníamos que tener una obediencia ciega hacia el alto mando, sin deliberar, sin cuestionar, solamente actuar de acuerdo a lo que los jefes nos iban a decir, nadie hizo referencia al juramento que habíamos hecho cuando recibimos las armas que consistía en que iban a ser utilizadas para defender la patria, y la patria la entendíamos como un territorio con gente, con la nación entera, con sus recursos, etcétera, sino que era obedecer ciegamente al jefe, dijera lo que dijera. Además, teníamos un capitán, que era el Jefe de Inteligencia, que semanalmente nos hacía una conferencia donde nos hablaba de los horrores de la economía socialista, nos hablaba de la aberración que era la ENU, que era el sistema educacional que había propuesto Allende, nos hablaba de los extremistas, que estaba apareciendo aquí poco menos una patota de castristas  que pretendían convertir a Chile en una Sierra Maestra, entonces, que era muy necesario efectuar, y aquí viene lo terrible de todo, efectuar el Plan Yakarta. Nosotros, de 20 años, 22 años, no teníamos idea qué era el Plan Yakarta. Nos enteramos que eso consistía justamente en eliminar todo lo que fuera o tuviera una tendencia de izquierda. Por el solo hecho de ser partidarios del gobierno iban a ser considerados como enemigos internos, por lo tanto, nos comenzaron a aleccionar contra el enemigo interno.

Con nuestros compañeros comentábamos estos casos, naturalmente que teníamos que hacerlo en un ambiente muy acotado. Yo hablaba esto solamente con mis amigos, con los que yo tenía una gran confianza, que eran 4 o 5. Lo mismo sucedía con otros y nos dimos cuenta que existían grupos afines, es decir, probablemente muchos tenían diversas razones para actuar contra el golpe, unos era por adhesión al juramente que habían hecho de defender la Constitución y las leyes, otros era porque estaban entusiasmados con el desarrollo político, económico, que llevaba el presidente Allende y otros, no sé cuántos serían, sencillamente por bronca con los oficiales.

Esa es más o menos la trayectoria nuestra, hasta que nos dimos cuenta que nuestros grupos, que eran tipo células, éramos 4 o 5 nada más, supimos que en las unidades a flote y en las escuelas de la Armada, también había sucedido un fenómeno semejante y vino el momento en que nos empezamos a comunicar unos con otros, hasta la reunión conocida como la “reunión de los pingüinos”. Se llama “los pingüinos”, porque había un bar por aquí que se llamaba “Los Pingüinos” y un día decidimos que del Belloto va a ir uno a la reunión, del Prat va a ir otro, de los otros buques también, de los destructores y de las escuelas. Ahí se efectuó la reunión de “los pingüinos” donde se iba a decidir qué actitud íbamos a tomar nosotros los marineros antigolpistas, sí íbamos a actuar antes del golpe de Estado, o en el momento mismo del golpe, Estábamos en eso cuando fuimos detectados y nos hicieron prisioneros. Por ejemplo, yo fui preso el día 16 de junio del 73, los otros compañeros de la escuadra fueron en julio, por ahí por el 6 de julio. En ese momento pasamos de ser los marineros antigolpistas, que estábamos proponiendo un modo de salvar la institución del gobierno, pasamos a ser prisioneros políticos, porque nos acusaron de sedición y de ahí viene toda la historia conocida, pero quise relatarles el inicio, para que ustedes vean de dónde viene todo este cuento.”

Continuando con la actividad, Elizabeth Moraga, documentalista, presentó el tráiler de su trabajo audiovisual titulado “La Defensa”, centrado en los marinos antigolpistas, en el cual ha trabajado durante 10 años para, según nos dice, “contar la historia de unos héroes anónimos que intentaron hacer lo imposible enfrentando al poder, siendo muy jóvenes, lo perdieron todo, sobrevivieron y que, a pesar del acto de hoy día, suelen ser bastante olvidados e invisibilizados. De eso se trata mi película”.

Luego intervino a nombre de la Editorial Quimantú el académico Mario Sobarzo para presentar el libro “Naufragio”, escrito por el ex marino antigolpista Carlos Tortín García, exponiendo que “el momento actual es un momento de urgencia, nos encontramos en un momento en que un reformismo se ha ido instalando y una de las formas en que ha abordado los 50 años es desde las perspectivas de las víctimas, que no es una perspectiva que esté equivocada ni que esté mala, pero que es insuficiente, porque si bien las víctimas son una parte de lo que fue el proceso de la dictadura, también está el proceso de la resistencia, el proceso de la construcción, del compañerismo, de la solidaridad, la camaradería, lo que fue la construcción de los 50 años, porque los mil días de la Unidad popular no tendrían sentido si durante estos 50 años no hubiera habido resistencia de muchas formas (…) Por eso un libro como este no es solo con respecto al pasado, sino con respecto al presente, un libro para recordarnos que todavía tenemos la posibilidad de construir (…) las luchas no se han terminado, la experiencia, la unidad de clase, la construcción y la reivindicación de las luchas populares no se terminó el año 73, sino que hoy día sigue viva y si seguimos acá después de 50 años es porque todavía tenemos esperanza.”

Carlos García, también un ex marino antigolpista, se conectó en forma directa a través de video conferencia para enviar un saludo y “rendir un homenaje a los compañeros ex marinos que se quedaron en Chile a luchar y dos de ellos murieron en combate, que son Ernesto Zúñiga y Alberto Salazar; también recordar al compañero Víctor López”. Respecto del libro “Naufragio”, de su autoría, agregó que “la historia de los marinos tiene mucho que ver con la proyección que tenía el proceso de emancipación de aquella época de la Unidad Popular y el libro abarca una parte de aquella historia. La decisión de contar una historia tiene mucho más valor cuando la escriben los mismos protagonistas. Algunos ex marinos hemos asumido esa tarea y como protagonistas de aquella historia decidimos relatarla y también participar junto a historiadores en la reconstitución de aquella historia. El libro “Naufragio” se relaciona con el proceso político que se vivió en aquel período, para desembocar después en la detención de los marinos y su paso por cuarteles de la Infantería de Marina, Campos de Concentración, la cárcel, dejando un paréntesis, un espacio de suspenso, porque después la lucha continúa contra la dictadura. Hay marinos que se fueron al exilio, hubo un grupo de marinos que nos quedamos en Chile, hubo otros marinos que después del exilio volvieron, hay todo un entramado de experiencias que no están escritas en este libro, pero sí forman parte de aquella historia (…) Este libro es una novela, es una historia novelada que tiene que ver con la memoria del grupo de marinos antigolpistas y que cuenta principalmente la historia de Talcahuano, la experiencia que vivimos un grupo de marinos en Talcahuano y menciono de pasada lo que ocurrió en Valparaíso (…) hemos sido protagonistas de aquella historia y la contamos desde el punto de vista del protagonista.”

Por otra parte, hizo uso de la palabra Hugo Gutiérrez, como abogado de derechos humanos y representante legal del ex marino antigolpista Carlos García, quien manifestó “aquí estamos para homenajear a los marineros antigolpistas, a héroes anónimos, jóvenes valientes que se atrevieron a hacer algo que era muy difícil poder hacerlo, atreverse a denunciar que venía un golpe de Estado, con todos los riesgos que significó para sus vidas (…) Carlos García me llama el 21 de mayo de este año y me pide que sea su abogado, para que me hiciera cargo de su causa, una querella que él presentó, junto con otros marinos, en la Corte de Apelaciones de acá de Valparaíso (…) Después de leer el expediente me atiborré de datos que no conocía (…) los marinos antigolpistas fueron condenados por sedición, los marinos antigolpistas que le avisaron al gobierno del presidente Salvador Allende que venía un golpe de Estado y no les creyeron, pero no solo no les creyeron, sino que además presentaron un requerimiento en contra de ellos por  Ley de Seguridad Interior del Estado y ese requerimiento lo presentó el gobierno del presidente Allende. El requerimiento lo presentó, en ese tiempo, el Intendente Provincial de Valparaíso, a instancias del Ministro del Interior, que en ese entonces era Carlos Briones. La Marina no podía juzgarlos a ellos por sedición, la Armada no podía juzgar a los marinos antigolpistas por sedición, solo podía hacerlo por el delito de incumplimiento de deberes militares, cuya penalidad era muy baja y ellos tenían necesidad de condenarlos a penas altas y para condenarlos a penas altas necesitaban el requerimiento del gobierno; así se presentó el requerimiento y fueron juzgados por sedición (…) Aunque parezca extraño que una sentencia ejecutoriada pueda quedar sin efecto, la misma autoridad que presentó el requerimiento puede desistirse de ella, porque esto es posible cuando se trata de la Ley de Seguridad del Estado, porque en el Artículo 27, letra Ñ dice que en cualquier tiempo se puede desistir la autoridad que presentó el requerimiento, no importa que las personas se encuentren condenadas. Esa es la idea que estoy desarrollando y eso es lo que he solicitado (…) Carlos está fuera del país porque está con una pena de extrañamiento por 40 años, porque él es de los marinos que se quedó en Chile y combatió a la dictadura fascista. Carlos fue encarcelado, pasó más de 10 años privado de libertad y durante el gobierno de Aylwin le conmutaron la pena por 40 años de extrañamiento…”

Con la intervención del abogado Gutiérrez se dio por finalizada esta actividad conmemorativa, sin que las personas que acudieron al acto pudieran realizar preguntas o establecer un debate para profundizar los temas, como estaba programado originalmente, debido a que el estricto horario institucional del Parque Cultural no lo permitió.

Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 29 agosto 2023

#Acto Conmemorativo en homenaje a los marinos abatidos por agentes del Estado en dictadura.

Programa de actividades a realizarce en el marco de los 50 años del golpe de Estado.
Parque Cultural de Valparaíso.
7 de Septiembre a las 17.00 horas en el “Salón de Lectura”.
Conmemoración en homenaje a los marinos abatidos por agentes del Estado en dictadura.
“50 años de injusticia”.
10 de septiembre 10:30 hrs Homenaje al Cro. Ernesto Zuñiga Vergara en el Cementerio General de Santiago. Q.E.P.D.
12:00 hrs. Honores al Presidente Mártir Dr. Salvador Allende Gossens. Q.E.P.D.
2 de octubre 18:00 hrs. Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Acto por parte de partidos políticos con la finalidad de llevar a cabo un acto de reconopcimiento a los miembros de las FFAA que asumieron una posición antagónica al golpe de Estado. Para este evento están invitadas las autoridades de gobierno tanto como parlamentarios, organizaciones civiles y de DDHH.

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MARINOS ANTIGOLPISTAS CONMEMORAN LOS 50 AÑOS DE SU DETENCIÓN

Más de un centenar de marinos denunciaron el golpe de estado que promovía la oficialidad, antes del 11 de septiembre del año 73, fueron detenidos, torturados y encarcelados en la Armada de Chile.

Nota de MARIO AGUIRRE MONTALDO.

Martes 29 de agosto 2023. Se realizó un acto de conmemoración de los 50 años en Valparaíso. Luis Aguirre, Mariano Ramirez y Luis Jorquera, ex marinos, fueron los encargados de recordar las condiciones de la Armada en aquellos años y explicar las razones de tantos uniformados para defender la Constitución y las leyes, en pleno acuerdo con los compromisos institucionales. El evento fue organizado en conjunto con los Sindicatos de Estibadores de Valparaíso, uno de cuyos dirigentes condujo el debate. En la oportunidad se realizó el lanzamiento del libro “Naufragio” de Editorial Quimantú, cuyo representante habló de la importancia de aquel testimonio novelado del ex marino Carlos García que se encuentra en extrañamiento en el extranjero (en plena “democracia”). Expuso, además, el abogado de este marino, el defensor de DDHH, Hugo Gutiérrez. Se presentó un video y hubo

saludos grabados desde diversos lugares al encuentro.

Por otra parte se anunció la entrega de una carta al Comandante en Jefe de la Armada. Documento que exponemos a continuación:

Señor Almirante:

Recientemente, en el mes de junio de este año 2023, usted protagonizó  una visita a Isla Dawson, organizando un acto denominado de reconciliación con los ex prisioneros políticos que allí estuvieron después del golpe de Estado.

Estamos conscientes que todo acto de una autoridad del Estado de reconocer, aunque sea de manera parcial, actuaciones contrarias al Estado de Derecho y a la convivencia democrática, puede ser considerado un paso positivo. Sobre todo si se menciona la intención de que nunca más ocurrirán esos hechos que rompieron el régimen democrático imperante, y dieron paso a sistemáticas violaciones a los Derechos Humanos.

Usted menciona que en la Armada se estudia el tema Derechos Humanos, agregando que es necesario que los crímenes de lesa humanidad sean investigados por los tribunales de justicia. Precisamente quisiéramos convocarlo a que, consecuente con esos conceptos, avance unos pasos más, sobrepasando el gesto simbólico manifestado en el encuentro de Isla Dawson.

Desde el año 2008 estamos abocados a materializar un proceso judicial que permita procesar y condenar a personal de la Armada que secuestró y torturó a personal de la tropa naval, antes y después del golpe de Estado. Estos hechos ocurrieron principalmente entre los meses de junio y agosto de 1973, cuando fueron detenidos más de un centenar de marinos, los cuales de una u otra forma se habían manifestado contrarios al golpe de Estado organizado por los mandos navales, en coordinación con otras ramas armadas. Fuimos tomados prisioneros por la inteligencia naval durante esos meses y trasladados a diferentes recintos de detención, en donde en forma sistemática se aplicaron torturas para obtener las confesiones que posteriormente fueron la base para acusarnos de sedición.

En el curso de la querella mencionada, hemos constatado una voluntad permanente de la Armada de no colaborar con la justicia. Los mandos navales desconocen hechos que fueron de conocimiento público, eliminan registros, esconden las bitácoras y los nombres de los oficiales encargados de distintas misiones ordenadas por el mando institucional. Cuando un grupo de marinos detenidos es trasladado desde el Cuartel Silva Palma a la Base Aeronaval El Belloto, no hay bitácora disponible para saber quiénes eran los responsables del traslado de prisioneros. Cuando luego son trasladados en un avión naval hacia el aeropuerto Carriel Sur, en Concepción, no hay registro disponible sobre quiénes formaban la tripulación del avión. Luego, en Carriel Sur fueron entregados a un pelotón de la Infantería de Marina, para ser embarcados en un camión y trasladados al cuartel Borgoño, en la Base Naval de Talcahuano, para ser interrogados y sometidos a torturas. Al solicitar judicialmente que se informe sobre quién o quiénes estuvieron al mando de dicho pelotón de Infantes de Marina, no hay respuesta, o se responde que no hay registro. Todos sabemos que ese pelotón estuvo al mando del capitán I.M. Luis Kohler Herrera, hay testimonios contundentes. Sin embargo, dicho oficial, ahora en retiro, se da el lujo de negar todo ante un Ministro en Visita, consciente de que no hay registro disponible sobre ese  y otros procedimientos. Y podríamos continuar con este relato, mencionar que luego se utilizó un buque de la Escuadra para trasladar a los prisioneros de regreso a Valparaíso. Tampoco hay registro disponible. Este es solamente un ejemplo de los hechos que ocurrieron y no son reconocidos oficialmente.

Señor almirante, además del campo de concentración en Isla Dawson, la Armada construyó campos de prisioneros en Colliguay, denominado Isla Riesco; en Puchuncaví, denominado Melinka, y otro en Ritoque. En los dos primeros, junto a un centenar de prisioneros civiles, fueron confinados los marinos que estaban prisioneros en la Cárcel de Valparaíso, a partir del 14 de diciembre de 1973 hasta fines de abril de 1974. Cuando intentamos obtener información para allegar a la causa judicial, la Armada responde que no hay registro. Los marinos ingresados en dichos campos fueron declarados prisioneros de guerra y sometidos a trabajos forzados y otros malos tratos.

Los dichos expresados públicamente por Ud. en Isla Dawson en junio de este año, relacionados con que los crímenes de lesa humanidad deben ser investigados por los tribunales de justicia, debieran tener continuidad en los hechos. Para que se haga justicia, es necesario cooperar y no obstruir los procedimientos judiciales. Tenemos la convicción que Ud., en calidad de jefe máximo de la institución, tiene la autoridad y los recursos necesarios para obtener la información requerida y ponerla a disposición de los tribunales de justicia cada vez que sea solicitada.

Quisiéramos hacerle presente, que durante los años de gobierno del presidente Salvador Allende, en reparticiones de tierra y en los buques de guerra, hubo centenares de marinos de tropa simpatizantes del proceso político-social en marcha. Muchas de esas simpatías eran expresadas abiertamente, al igual que muchos se manifestaban contrarios a los planes golpistas que estaban en marcha. Después del golpe de Estado, es lógico que nadie se atreviera a manifestarse. De ahí que es comprensible vuestra aseveración de que nunca ha escuchado en la Armada que alguien se manifieste en contra del 11 de septiembre. La detención de un centenar de marinos sirvió seguramente de escarmiento.

Si el actual Comandante en Jefe de la Armada, a cincuenta años del golpe de Estado, desea mostrar una nueva visión política institucional, consideramos que es siempre positivo dar pasos de integración dentro de la sociedad, para ayudarla a ser sistemáticamente más democrática y respetuosa de los Derechos Humanos.

Le saludan atentamente.

Ex marinos defensores del régimen democrático y contrarios al golpe de Estado.

Bernardo Flores Valdebenito Mro.1º

Luis Ayala Herrera Mro.1º

Carlos García Herrera Mro.1º

Mariano Ramirez Ramirez cabo 1º

Jaime Salazar Jeldres Mro.1º

Maximiliano Domínguez Moreno Cabo 1º

José Jara Troncoso Cabo 2º

Oscar Carvajal Gallardo Mro.1º

José  Velásquez Muñoz Mro.1º

Sergio Fuentes Paredes Mro.1º

Juan Segovia Arrué Mro.1º

Rodolfo Claros Córdova Mro.1º

Luis Aguirre Rojas Mro.2º

Roberto Fuentes Fuentes Mro.1º

Luis Rojo Gaete Mro.1º

Tomas Alonso Molinet Mro.1º

Luis Jorquera Silva Cabo 2º

Victor Martinez Cangana Operario 3º

Los marinos antigolpistas haciendo entrega del documento en la Primera Zona Naval:

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http://www.ojoconellente.cl/?p=8982

 

 


En el marco de la conmemoración de los 50 años del golpe de Estado rendimos homenaje póstumo a los compañeros de armas y operarios de ASMAR fallecidos a la fecha. Expusieron sus vidas al oponerse al golpe de Estado, por la mantención de la vida democrática y el Estado de Derecho. Brindaron resistencia a la dictadura en cárceles y campos de concentración. Posterior a su liberación, dos de ellos fueron ejecutados por agentes del Estado.

En la Ruta de la Verdad.

Reconocimiento histórico por parte del Estado

Reparación Integral y Justicia.

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Memoria: Documental «Marinos contra el Golpe: Presos por lealtad»

Un homenaje a aquellos que se opusieron y denunciaron el golpe de Estado y que hoy están en la memoria viva

Por Alfredo Seguel

Hace 24 días

Publicado en

1973ChileMemoria / Actualidad / Chile / Justicia y DD.HH / Memoria50Años

Imagen portada: Marinos Constitucionalistas Chile

Marinos contra el Golpe: Presos por lealtad / A 50 años del Golpe

Una carta, todavía poco conocida públicamente, le dirige al presidente Salvador Allende un grupo de marinos encarcelados por supuesta sedición. “Nosotros, los marineros antigolpistas”, decía la epístola leída a través del dial de Radio Magallanes el 11 de septiembre de 1973, “somos los hijos del pueblo. Por lo tanto, jamás haríamos fuego contra él”.

Ver también / Chile, Archivo fotográfico 1973-1974: A 50 años del golpe de Estado

Meses antes, habían intentado informar al gobierno de los planes que la oficialidad de la Marinería tenía de participar en el derrocamiento de la Unidad Popular y la estrategia del horror que pronto se establecería como política de Estado.

El documental, Marinos contra el Golpe: Presos por lealtad, es un  trabajo audiovisual, creado conjuntamente con el Parque Cultural de Valparaíso, el que visita la historia de esos marinos que estuvieron dispuestos a sacrificar sus vidas por los principios que juraron defender y que aportan otros lugares para la interpretación y praxis en el Chile de hoy.

“Nosotros los marinos, antigolpistas de tropa, buscamos por todos los medios comunicarle al pueblo y al Gobierno de este golpe de Estado que planificaba la oficialidad golpista de la Armada. Para nosotros era vital evitar esa gran masacre contra el pueblo, que estaba ya planificada con fecha definida entre el 8 y el 10 de agosto, por datos e informaciones concretas, sumando a éstos las diferencias de nuestros jefes para con nosotros, la tropa, donde nos explicaban que por tales o cuales razones el Gobierno marxista debía ser derrocado y limpiado el pueblo de dirigentes marxistas”, señalaba parte de la carta.

Mira el documental: “Marinos contra el Golpe: Presos por lealtad” (uplatelevision)

Ver también registro de imágenes de marineros constitucionalistas. Aquí.

 

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A 50 años del Golpe

A 50 años del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Chacabuco 70: De centro de la dictadura a centro comercial

En el centro de Concepción, especificamente en la dirección Chacabuco 70, funcionó entre 1973 y 1988 uno de los mayores centros de detención de la dictadura en la ciudad.
Hoy el espacio, convertido en un supermercado de la cadena Unimarc, esconde historias de lo que fueron las violaciones a los derechos humanos en Chile.
El corto documental ´Chacabuco 70: de centro de la dictadura a centro comercial`, realizado por la plataforma creativa Cuxé, el cantautor Pancho Relámpago y el periodista Alejandro Baeza, rescata de primera fuente los testimonios de algunos de los casos más emblemáticos de prisioneros que pasaron por el recinto como Mario Patricio Cordero, parte del grupo de marinos constitucionalistas presos por intentar de evitar el golpe al interior de la Armada; la despedida de Vasili Carrillo con su padre, Isidoro Carrillo, antes de ser fusilado en octubre de 1973; el duelo de galo Acevedo, hijo de Sebastián Acevedo, al interior de Chacabuco 70 tras la inmolación de su padre; la solidaridad con los presos, relatada por María Angélica Fuica, visitante habitual de esta prisión en los ochenta; la publicación de un libro del periodista y entonces encarcelado, Ignazio Vidaurrázaga, el cual contaba con dibujos de su hermano Fernando, quien fue ejecutado en septiembre de 1986 como represalia de los militares tras el intento fallido de asesinato a Augusto Pinochet.
Otro antecedente revelado por este trabajo es que en diciembre de 1988, el Ministerio de Justicia de la dictadura encabezado por Hugo Rosende Subiabre, vende la cárcel a una Inmobiliaria representada por Antonio Manzur Apara y Felipe Larraín Aspillaga. Este último, en 2023, es presidente del directorio de Aguas Andinas.

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por Prof. Dr. Haroldo Quinteros Bugueño (Iquique, Chile)

Relatos, reflexiones y otros aportes para rescatar la Memoria, a 50 años del golpe de Estado en Chile

El golpe de estado de 1973, en términos técnicos, fue una acción militar, llevada a cabo por las Fuerzas Armadas de Chile (FF AA), conformadas por la Armada, la Fuerza Aérea y el Ejército, más la policía uniformada y civil, que también tienen características militares, tanto en el plano logístico como profesional.

Desde el punto de vista político, fue una acción que recuerda la famosa frase de Carl von Clausewitz “la guerra es la continuidad de la política por otros medios”. Así fue. El golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 vino a dar fin a un enfrentamiento político, que se desenvolvía sola y exclusivamente en el ámbito civil, i.e., en los marcos de la organización constitucional del país vigente desde 1925 hasta 1973. Por lo tanto, era una confrontación entre dos bloques políticos, a saber:

1- La izquierda socialista, representada por el gobierno del presidente constitucional de Chile Salvador Allende y sus mayores sostenedores políticos, el Partido Socialista -del cual Allende era militante- y el Partido Comunista. Estos dos entes políticos integraban la coalición de gobierno, la Unidad Popular (UP), en la que también participaban otros partidos menores de izquierda. El partido más radical de izquierda era el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), agrupación extra-parlamentaria y minoritaria en el país, que no tenía participación alguna en el gobierno.

2- La derecha opositora al gobierno de la UP, representada por el Partido Nacional (PN) , defensor del sistema capitalista vigente entonces; es decir, de los intereses económicos del empresariado chileno y extranjero. A la derecha se sumó el Partido Demócrata Cristiano, o Democracia Cristiana (DC), formando una coalición de oposición que llamaron “Confederación de la Democracia” o “Frente Democrático” (FD).

Los beneficiados del golpe de estado del 11 de septiembre de 1973 fueron los posesores del gran capital nacional y los intereses económicos de Estados Unidos (EE UU). En cuanto EE UU, el derrocamiento del presidente Allende, no pudo ser más beneficioso, porque desde el triunfo electoral de la UP en 1970, la mayor potencia capitalista del mundo veía cómo nuestro país, que se declaraba abiertamente anti-imperialista y desarrollándose hacia el socialismo, había alcanzado tal condición por la vía pacífica y las reglas constitucionales vigentes. En fin, las FF AA abandonaron su rol mandatado constitucionalmente, en cuanto observar una conducta neutral ante las controversias políticas de la civilidad.

Es de destacar que luego de usurpar el poder, amparadas por el monopolio de las armas que les entregaba, pusieron el país a la más absoluta disposición política y económica de los intereses de EE UU; vale decir, abandonaron su deber de defender nuestra soberanía como nación independiente. Las FF AA, en suma, que debían atenerse a respetar la constitución entonces vigente, hicieron lo contrario. Desobedeciendo las leyes, actuaron como el brazo armado de un sector político nacional muy específico, la derecha civil y de los intereses de una potencia extranjera, Estados Unidos de Norte América.

Desde el punto de vista ético-político, el rol de la DC fue tan vil como grotesco. Sirvió de caja de resonancia a la acción sediciosa contra el gobierno constitucional de Chile, organizada clandestinamente por la derecha nacional y el imperialismo norteamericano a la espera que, una vez producido el golpe, como ha sido ampliamente acreditado, los golpistas le entregaran de manera transitoria la administración del país hasta lo que sería “la restauración democrática.”

En las postrimerías de nuestro antiguo orden democrático, la dirección de la DC participó activamente en el sabotaje político y económico contra el gobierno, sumándose a la campaña de la derecha y del imperialismo norteamericano destinada a hacerlo fracasar, organizando huelgas donde les era posible, guardando silencio ante los actos terroristas abiertamente auto – adjudicados por el grupo de ultra-derecha y neo-fascista “Patria y Libertad,” y colaborando de modo oculto en el desabastecimiento de los productos de consumo diario.

Este suceso se hizo evidente cuando hasta el mismo día del golpe de estado, conocidos militantes y personeros políticos de la DC participaron en el paro de los camioneros que solo unas semanas antes del cuartelazo dañaba ostensiblemente la distribución y el consumo de alimentos, infamante acto que financió íntegramente el gobierno de Estados Unidos, como lo han revelado muchos archivos desclasificados de la propia CIA norteamericana.

La derecha política y la DC, al boicotear el transporte de bienes de consumo y mercancías, luego, además, de impulsar el más generalizado desabastecimiento, se habían propuesto crear un falso clima de baja producción en el país, lo que no consiguió convencer a toda la ciudadanía porque las objetivas cifras de entes independientes del Estado en materia productiva revelaban que, por el contrario, la producción de bienes de consumo se había incrementado durante el mandato de la UP. En el escaso tiempo que duró la falsa espera por aquella promesa de recibir en una bandeja de plata el gobierno, la mayor parte de la dirigencia de la Democracia Cristiana colaboró con la dictadura en ministerios, subsecretarías, reparticiones burocráticas del Estado, rectorías universitarias, etc., etc.

Es más, aplaudió y justificó el sangriento golpe de estado ante el país y el mundo como retribución de lo que sería la entrega del gobierno a su máximo líder, Eduardo Frei Montalva, quien hasta el 11 de septiembre de 1973 era presidente del Senado de la República.

Un año después del golpe, la DC se separó completamente de los golpistas. Veamos:

La derecha política, agrupada en el Partido Nacional (PN), era ostensiblemente minoritaria en Chile. En las elecciones del Parlamento de marzo de 1973, las últimas realizadas en democracia antes del golpe de estado, la ciudadanía había superado en participación a todas las elecciones antes realizadas en el país hasta esa fecha, alcanzando el récord de un 81%. La derecha política pura, el PN, obtuvo el 16% de los votos, menos de la quinta parte del total. El partido mayoritario en Chile era su aliada, la centrista DC, que obtuvo el 40% de la votación. Por lo tanto, la mayor fuerza política de orientación única (socialista y anti-imperialista) era la izquierda, que obtuvo con el gobierno de la UP el 44% de los votos, a pesar del agudo clima social en Chile creado por el sabotaje económico al gobierno, desde dentro y fuera del país. Además del desabastecimiento y los actos terroristas de la ultra – derecha destinados a dañar la economía, el gobierno estadounidense había cerrado sus instituciones bancarias bajo su control a cualesquiera solicitudes de créditos del gobierno de Chile. Además, frenó el flujo de las importaciones de maquinarias y repuestos para nuestras industrias, sobre todo la del cobre, como también para el parque automotriz.

Además de asesinar al presidente de la República, al igual que selectivamente a los mejores dirigentes de los partidos de la Unidad Popular a lo largo del país, y lanzar a la cárcel y al exilio a miles de sus dirigentes, la dictadura que advino con el golpe de estado humilló a su aliada golpista, la DC, deshaciéndose de ella. Obviamente, fue entonces cuando se conoció a cabalidad cuál sería la orientación ideológica que tendría el gobierno dictatorial.

Conviene, sobre todo para que lo sepan bien las generaciones jóvenes de hoy, referirse a qué fue lo que gatilló la alianza de la DC con la derecha. Fueron tres situaciones:

Primero, siempre hubo en la testera de la DC una corriente anti-izquierdista y pro-capitalista, lo que sirvió admirablemente a la dictadura, puesto que entonces la derecha no contaba con cuadros técnicos suficientes para manejar sola los estratos administrativos de todo el país.  Así fue como la dictadura que encabezó Augusto Pinochet (comandante en jefe del Ejército al momento del golpe de  estado) se ayudó en sus inicios de la DC. Tuvo algunos ministros democratacristianos como Jorge Cauas, además de consejeros, funcionarios administrativos y trabajadores que ocuparon cargos directivos en todas las reparticiones públicas, como asimismo en universidades, institutos y escuelas, los que vinieron a ocupar las vacancias dejadas por los profesionales, funcionarios, trabajadores  y académicos que fueron exonerados, encarcelados, exiliados y asesinados, por el solo hecho de haber sido militantes de los partidos de la UP.

Segundo, si bien en 1970 el sector conservador de la DC era minoritario en la testera del partido, el continuo boicot de la poderosa derecha económica, tanto industrial como comercial contra el gobierno de la Unidad Popular, tuvo su efecto. A ello se sumó el asesinato de Edmundo Pérez Zujovic, un ex – ministro de Frei Montalva, en un atentado perpetrado por un comando de una pequeña agrupación extra-parlamentaria de ultra-izquierda, la Vanguardia Organizada del Pueblo (VOP), decididamente contraria al gobierno de la UP. Allende ordenó de inmediato perseguir a la VOP. Sus líderes y militantes principales se resistieron en armas, y varios fueron muertos y otros tantos encarcelados. Así fue el fin de esta organización. Por cierto, al asesinar a Pérez, la VOP le había hecho un espectacular favor a la derecha, puesto que el asesinato facilitó la hegemonía política del sector conservador en la dirección de la DC. El retroceso de este sector se hizo evidente en la DC a fines del gobierno de Frei Montalva.

En las elecciones presidenciales de 1970 se impuso Radomiro Tomic como su candidato a las elecciones presidenciales de 1970. Tomic era un antiguo político de definición progresista que, incluso, llegó a plantear la necesidad de llegar a un acuerdo con el gobierno de la UP poco antes del golpe de estado, lo que, por supuesto, lo frenaría. En fin, aunque la VOP fue aniquilada por el gobierno de Salvador Allende, la DC, con los conservadores Frei Montalva, Zaldívar y Aylwin a la cabeza, se alió con la derecha y contra el gobierno de la UP, y con ello se sumó al golpe de estado, conjura planeada e iniciada por la derecha y el imperialismo norteamericano inmediatamente después de la asunción de Allende al gobierno.  Todo ello ocurría a contrapelo de lo que era oficialmente el origen y programa de la DC.

En teoría, la DC era un partido promotor de un Estado semejante al gobierno del presidente Allende; es decir, de economía mixta y contrario al modelo socialista de partido único. A ello la DC llamaba “la sociedad comunitaria;” es decir, igualitaria. La DC llegó, incluso, a llamar “revolucionario” a su proyecto, en cuanto proponía la sustitución del sistema capitalista entonces vigente por aquella sociedad “comunitaria.” Eso era la teoría, nada más, como así lo demostraron los hechos.

La derecha nacional y también algunos dirigentes de la DC hasta hoy alegan que el golpe de estado fue legítimo porque, primero, la derecha y la Democracia Cristiana tenían en 1973 mayoría parlamentaria; y segundo, porque la Corte Suprema también avaló el cuartelazo. Por supuesto, ambos argumentos sostenían una ilegalidad, y, sobre todo, falaces. Primero, el golpe se produjo en la mitad del período presidencial de Allende y, como es bien sabido, en todos los países democráticos del mundo la democracia se basa en el principio de la realización de elecciones generales parlamentarias en la mitad de una administración presidencial, y que cualquiera sea el resultado de la elección, el presidente debe terminar su mandato solo si la oposición parlamentaria lo acusa constitucionalmente, para lo cual necesita dos tercios en el Congreso.

Pues bien, la dupla derecha-DC no obtuvo el tercio de los votos en las elecciones de marzo de 1973, lo que hizo imposible la destitución legal del presidente Allende. Además, nunca un gobierno en toda la historia de Chile había llegado a un apoyo tan alto como el que obtuvo el gobierno de la UP en aquellas elecciones parlamentarias, con un 44% de los votos. En consecuencia, el segundo argumento (el apoyo de la Corte Suprema al golpe) solo puede calificarse de políticamente sesgado, lo que envilece a la mayor institución jurídica del país, la Corte Suprema, la que, en lugar de atenerse a la Ley y a su obligado rol de garante mayor de la correcta aplicación de la justicia, se sumó al golpe de estado.

Desde entonces, la Corte Suprema carga sobre sí el estigma de no solo haber justificado el sangriento fin que tuvo la democracia chilena en 1973, sino no haber alzado la voz, como le correspondía legalmente hacerlo, frente a las flagrantes y sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos que se cometían en Chile ante los ojos de todo el país y la comunidad internacional. Por cierto, la Corte Suprema, además, fue indiferente a la barbarie de neto corte fascista que tenía lugar en Chile y a la larga suspensión de las garantías constitucionales decretadas por la dictadura a lo largo de los 17 años que gobernó el país. De manera que no solo la derecha, el imperialismo norteamericano y los militares fascistas quedaron manchados de sangre ante los ojos de todo el mundo, sino también la DC y la Corte Suprema.

A la pregunta, ¿qué hizo el gobierno de la UP para ser derrocado de modo tan brutal? Veamos:

Salvador Allende asumió en 1970 como presidente de la República, siendo el primer político de orientación socialista revolucionaria, declarándose explícitamente así ante Chile y el mundo. Era el líder de un programa de gobierno anti-imperialista, que accedió al gobierno por primera vez en el mundo como resultado de su triunfo en comicios establecidos en las leyes vigentes. Nacionalizó el cobre a través de una ley referida al principio de las «ganancias excesivas,» que lo hizo internacionalmente famoso, modelo aplicado en otros países.

Nacionalizó todas las riquezas mineras del país y estatizó bajo un sistema legal de indemnización  las mayores industrias estratégicas; aplicó a fondo la reforma agraria que había sido aprobada bajo el gobierno demócrata cristiano de Eduardo Frei Montalva, pero que había sido interrumpida en abril de 1970 luego del asesinato de Hernán Mery, un funcionario de gobierno de la Corporación de Reforma Agraria (fundada por Frei en 1965), perpetrado por sicarios ligados a la ultra-derecha y a terratenientes de la región en que Mery se desempeñaba. Allende también apoyó la revolución cubana ante las agresiones del gobierno de EE UU y realizó importantes reformas sociales, en la Salud, el sistema bancario, el empleo, la vivienda y la Educación.

Antes de ganar las elecciones, el gobierno de EE UU y la derecha política nacional ya habían empezado a actuar: En 1969, un grupo de militares protagonizó el asalto y toma al regimiento “Tacna” en Santiago (el “tacnazo”), para evitar el posible triunfo de la izquierda en 1970. Con ese mismo objetivo, ese mismo año, la empresa norteamericana ITT inició su conspiración en Chile, entrevistándose con civiles y con la más alta esfera del gobierno, con el propio presidente de la república. Agentes de la ITT sostuvieron una entrevista secreta con Frei Montalva, al que le pidieron derechamente colaborar en su plan de impedir el triunfo de la izquierda en 1970. Frei, si bien no aceptó la propuesta, no la denunció como una inaceptable injerencia extranjera en nuestros asuntos internos. El presidente, en suma, guardó el secreto de este atentado a nuestra soberanía.

Luego del triunfo de la UP, y antes de asumir Allende, un comando terrorista de derecha asesinó al comandante en Jefe del Ejército René Schneider Chereau, y en 1972, la conspiración ya estaba organizada y preparada para asestar el golpe final. La oposición civil al gobierno no trepidó en provocar desabastecimiento en el país. Se trataba de acaparar alimentos y bienes básicos de consumo, e incluso, en sacarlos de Chile de manera clandestina. La DC también hizo lo suyo. El dirigente demócrata-cristiano Guillermo Medina lideró una huelga del cobre en el mineral de Sewell, y el gremio de dueños de camiones, adictos tanto a la derecha como a la DC, intentaron paralizar el país en el mes de octubre de 1972. Todo eso ocurría sólo a cuatro meses de las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, con el obvio fin de ganar el apoyo ciudadano que permitiera a la coalición de oposición derecha-DC obtener los dos tercios en el Parlamento que necesitaba para destituir a Allende.

Personeros de la derecha y la DC aducen hasta hoy que Allende cayó por su fracaso en la economía. A estas alturas de nuestra historia nacional, cuando ya todo se sabe, afirmar eso sólo llamarse falacia, o en el mejor de los casos, ignorancia o soberana estupidez. Es indiscutible hoy, luego de la desclasificación de muchos documentos secretos de la CIA con respecto al golpe de estado de 1973, que su preparación empezó a gestarse desde antes del triunfo de la UP en la elección presidencial de 1970. El gobierno de Estados Unidos, a cuya cabeza estaba el presidente Richard Nixon (destituido en 1975 por el espionaje que ordenó contra el Partido Demócrata), y su secretario de Estado Henry Kissinger, fueron decisivos en el derrocamiento manu militari del gobierno de Salvador Allende.

Está totalmente acreditado que el gobierno de EE UU financió directamente la preparación de muchas de las acciones que llevaron al país a un clima social de descontento, cuyo fin era terminar con el legítimo gobierno de Chile. Las pruebas documentadas de la intervención norteamericana sobran. Personajes muy conocidos del gran empresariado nacional y de la derecha política viajaban frecuentemente a reunirse en Estados Unidos con los jefes del Departamento de Estado de ese país. Nixon, apenas asumido en la presidencia, decidió participar activamente en el derrocamiento de Allende mediante el Proyecto FUBELT, más conocido como Track 2.  Un documento desclasificado de la CIA publicado en 2009 revela que Nixon, durante su gestión, ofreció dinero y ayuda secreta al dictador brasileño Emilio Garrastazú Médici, que se ocuparía de convencer a las FF AA chilenas de derrocar a Allende, dinero que, obviamente, se invertiría en Chile, lo que conlleva la presunta dación de sobornos a la oficialidad militar nacional. Hay más todavía:

De acuerdo con documentación oficial norteamericana, por mucho tiempo secreta, y que ahora es de conocimiento público, divulgada por la organización no gubernamental de EE UU llamada “National Secret Archives” (Archivos Secretos Nacionales), Garrastazú Médici, en un encuentro con Nixon en la Casa Blanca el 9 de diciembre de 1971, dijo a viva voz a Nixon: “Brasil estaba trabajando con el objetivo de derrocar a Allende.”

También está acreditada la falsedad del “Plan Z,” un invento propagandístico difundido por la dictadura durante varios años, tanto en Chile como en el extranjero. Este falso plan, cuya autoría el régimen achacaba al gobierno presidido por Salvador Allende, hablaba de la presencia de miles de guerrilleros cubanos en Chile (unos 14.000); como también de la existencia de un plan de auto – golpe liderado por Allende que contemplaba entre otras acciones el fusilamiento de toda la oficialidad de las FF AA. Fue la propia CIA que, luego de desclasificar la documentación pertinente, desmintió la veracidad del plan.

También están acreditados los continuos encuentros secretos, tanto en Chile como en EE UU, de conspicuos empresarios y políticos de derecha chilenos, como Agustín Edwards (el dueño de “El Mercurio”), Sergio Onofre Jarpa y Sergio Diez, con agentes de la CIA y personeros del Departamento de Estado de EE UU. Según “Wikipedia”, dentro de estas acciones de financiamiento e intervención de EE UU en Chile se encuentran, entre otras conjuras, el asesinato del general René Schneider, el “tanquetazo,” la fracasada sublevación militar del 29 de junio de 1973, la huelga de los camioneros de octubre-noviembre de 1972 y la huelga del cobre en Sewell. Todos estos actos planeados por la derecha nacional y agentes de la CIA fracasaron. Al fin y al cabo, fracasaron porque Allende tenía un fuerte y activo apoyo popular y de la clase trabajadora, y porque, en el caso de la huelga de los dueños de camiones, había trenes estatales en Chile.

También está totalmente probado que varias flotas norteamericanas, ya terminada la tradicional “Operación Unitas,” se quedaron en alerta frente a Valparaíso, en caso, obviamente, que el golpe, en su forma netamente militar, fracasara. ¡Vaya militares patrióticos que teníamos!

Hasta aquí, es preciso detenerse en algo muy importante. Se trata de la figura legal conocida como “Traición a la Patria”, contemplada en todas las legislaciones del mundo. Esta figura se da especialmente en situación de guerra civil; es decir, de confrontación militar interna. De partida, en Chile no teníamos tal confrontación militar, por lo tanto, no podía surgir de la izquierda tal traición a la Patria, la que se da cuando uno de los bandos pide y obtiene la intervención de un país extranjero en su favor. Es evidente que si hubo tal figura jurídica, ésta vino de la derecha nacional. En efecto, el golpismo chileno, tanto civil como militar, tuvo el apoyo de una potencia extranjera en su plan de derrocar un gobierno legalmente constituido.

Esto, lisa y llanamente, tanto jurídica como lógicamente, ilustra bien lo que es Traición a la Patria. El apoyo al golpe, reconocido oficialmente por EE. UU., nunca lo ha sido por la dupla derecha-DC en Chile. Hay muchos ejemplos históricos que configuran este delito. Por ejemplo, en el siglo XVII, el rey Carlos I de Inglaterra fue decapitado porque en la guerra civil entre la monarquía y el Parlamento encabezado por Oliver Cromwell, pidió secretamente ayuda a Irlanda. Lo mismo sucedió con Luis XVI en Francia, que se la pidió a Austria, durante la Revolución Francesa. En las sentencias de ambos reyes ejecutados consta su alianza con un país extranjero.

En realidad, es imposible negar que el golpe de estado fue tanto una acción chilena como norteamericana.  El gobierno de Nixon declaró muchas veces que no toleraría un solo gobierno más socialista en América Latina, como Cuba, aunque fuese elegido democráticamente. La intervención norteamericana en Chile empezó, incluso, un año antes del triunfo de Allende; por ejemplo, con la intervención de la empresa transnacional ITT en Chile, que vino a conocerse gracias a la investigación y denuncia pública del periodista norteamericano del diario Washington Post, Jack Anderson. No está de más insistir en la infamante actitud de Frei en este suceso. Si bien no se plegó entonces al golpe, lo hizo tres años después, teniendo conciencia plena que el derrocamiento del gobierno constitucional de Chile era un plan estadounidense que venía gestándose desde hacía mucho tiempo.  Transcribo informes norteamericanos oficiales desclasificados hace unos años, sobre el golpe:

El 15 de septiembre de 1970 (sólo unos días después del triunfo de la Unidad Popular), en una reunión en la Casa Blanca a la que asistió Kissinger, el presidente Nixon declaró al director de la CIA, Richard Helms, que la elección de Allende era inaceptable, ordenando a la agencia actuar, con la frase «haremos chillar a la economía chilena.»

La CIA lanzó una campaña masiva de operaciones encubiertas –primero para impedir que Allende asumiera el gobierno, y segundo, si esa estrategia fracasaba, minar su gobernabilidad. Nixon dijo lo siguiente ante su Consejo de Seguridad Nacional el 6 de noviembre de 1970, dos días después de que Allende asumiera al gobierno:

Nuestra principal preocupación en Chile es la posibilidad de que Allende se consolide, y que su imagen ante el mundo aparezca como un éxito.

Llevando a cabo la orden de Nixon, en los años siguientes el gobierno de EE UU decidió “estrangular la economía de Chile,” según palabras textuales de Henry Kissinger, el Secretario de Estado norteamericano. Los bancos norteamericanos congelaron créditos, el Banco Mundial y otras instituciones financieras internacionales dominadas por Estados Unidos cancelaron préstamos; en 1969 la ITT formó un comité de representantes de corporaciones estadounidenses para impedir el triunfo de Allende un año después y, en general, el gobierno norteamericano financió un movimiento nacional de oposición contra el gobierno,  como la huelga de camioneros que consiguió paralizar una gran parte del sistema de transporte.

Terminada la dictadura, en un acto de celebración del triunfo presidencial del ex – presidente Aylwin, éste, con lágrimas en los ojos, pidió perdón al país por las violaciones a los Derechos Humanos que se cometieron en dictadura. Sin embargo, solo lo hizo a nombre del Estado. Debió también haber pedido perdón como demócrata cristiano, porque él y su partido, del cual él era su presidente en esa época, se alió con la derecha y el imperio norteamericano para el derrocamiento del gobierno legalmente constituido. El fiasco demócrata-cristiano quedará para siempre en nuestra historia como un acto bochornoso.

La dictadura no le entregó el gobierno a la DC, aunque que ella fue su cómplice en el golpe de estado. Además, la tiranía de Pinochet persiguió a sus mayores dirigentes, y algunos terminaron en el exilio. Es más, Bernardo Leighton, uno de los más importantes líderes de la DC, que no apoyó el golpe, sino que se sumó a la denuncia de los crímenes de lesa humanidad de la dictadura, sufrió un atentado terrorista en Italia, perpetrado por agentes chilenos de la dictadura, que causaron poco después la muerte tanto de él como de su esposa. En 1982, la dictadura acabó con la vida de su primer líder y ex – presidente de la república Eduardo Frei Montalva, al cual se le había prometido el gobierno del país luego del golpe. El asesinato de Frei se selló cuando éste inició en 1980 una campaña contra la dictadura abogando por una Asamblea Constituyente para la redacción de una nueva Constitución. Los que todavía no lo creen, lean el libro de su hija Carmen, hasta hace poco presidente de la DC, aparecido hace sólo unos años, que lleva el nombre “Magnicidio. La Historia del Crimen de mi Padre” (Editorial Aguilar, 2017).

Hasta ahora los militares alegan que siempre fueron neutrales en política. Por lo tanto, la Junta Militar que derrocó a Allende en 1973 no habría tenido ninguna orientación política.  Por supuesto, eso es una ridícula mentira. La oficialidad de los militares chilenos ha probado desde hace mucho tiempo que tiene una orientación política conservadora, es decir, de derecha. Por supuesto, los militares por sí solos no saben ni pueden gobernar, porque eso no condice con su formación profesional; de modo que cuando tomaron el poder desde septiembre de 1973, entregaron la administración del gobierno a los políticos más conocidos de la derecha, sus mentores ideológicos, como asimismo a varios de sus aliados, militantes de la DC.

Probablemente, el conservadurismo de derecha de la oficialidad militar puede ser hoy muy acendrado, puesto que, durante la dictadura, la derecha civil, con Jaime Guzmán a la cabeza, envió a varios de sus intelectuales a dictar clases y charlas a cadetes de la Escuela Militar y otras academias castrenses hasta el fin de la dictadura, con el obvio fin de adiestrarlos ideológicamente. Por supuesto, éstos son hoy generales y oficiales mayores del Ejército y demás ramas de las FF AA.

Una falsedad de proporciones es la “obediencia” que debe todo militar a sus superiores. Este principio es sagrado en todos los ejércitos del mundo, que se sella en solemnes juramentos ante Dios y los emblemas patrios. Sin embargo, en Chile, todo militar que piense, como corresponde a todo ser humano, antes de jurar debe preguntarse quién es el superior de sus superiores. Esta es la respuesta: en toda democracia, el superior de la más alta oficialidad de las Fuerzas Armadas es el Presidente o el Primer Ministro Constitucional de la República, según el antiguo principio milites sub civibus (los militares están bajo el poder civil).

Epílogo:

En este 11 de septiembre, es preciso que el pueblo chileno no ceje en su lucha por acabar con las injusticias reinantes, traídas a nuestra Patria por la dictadura.

Finalmente, en el caso del golpe de estado en Chile en 1973, ¿son justos los términos “golpe militar” y “dictadura militar”? No, rotundamente no.  Al respecto, veamos lo que dice Wikipedia, un ente informativo estadounidense que, obviamente, no tiene nada de comunista ni socialista:

Chile, que en 1973 se mantenía como una de las democracias más estables en América Latina, entró en una dictadura cívico-militar que se extendió hasta 1990. Durante este período, fueron cometidas sistemáticas violaciones a los derechos humanos.

Nótese la definición “cívico-militar” del golpe de estado de 1973. Por cierto, lo único que fue militar fue el cuartelazo del 11 de septiembre. La dictadura, por supuesto, no fue militar, sino civil. En realidad, los militares participaron en ella solo como sus garantes armados, para que los verdaderos gobernantes manejaran el Estado a su más absoluta discreción, bajo un clima de terror de estado. Dicho, entonces, con toda propiedad, hoy en Punta Peuco deberían también estar encarcelados los que boicotearon la economía nacional durante el gobierno de la UP; los que acapararon y ocultaron nuestros productos industriales para hacer creer al pueblo que el país no producía, sabiendo que la producción nunca bajó, y que, por el contrario, se mantuvo en alza durante el gobierno de Salvador Allende; los que sacaron los productos y bienes diarios de consumo hacia fuera del país en forma de contrabando; los que viajaron a diario a Washington para planear con el Departamento de Estado norteamericano el derrocamiento del gobierno constitucional de Chile;

…los  fiscales, jueces y miembros civiles de los consejos de guerra de los juicios-farsas que terminaron con la cárcel, las torturas,  la muerte y el exilio de cientos de miles de chilenos; los soplones de la derecha y la DC que no faltaron durante los meses y varios años que siguieron al golpe; los encubridores de miles de crímenes; los médicos que participaron en las torturas; los periodistas y la prensa que ocultaba a diario lo que ocurría en Chile; los ministros de la Corte Suprema que no solo callaron ante las atrocidades que la dictadura cometía en materia de derechos humanos, sino que nunca acogieron las demandas por asesinatos, desapariciones y torturas, que presentaron ante ella familiares de las víctimas y la Vicaría de la Solidaridad fundada por el cardenal Raúl Silva Henríquez,  sabiendo que tenían la obligación de hacerlo durante los 17 años de la dictadura; etc., etc.

El 11 de septiembre es una fecha de connotación histórica, que no sólo incumbe recordar a la izquierda chilena.  Es una fecha que terminó con la línea histórica, sociocultural y política que el pueblo de Chile venía dándose desde los inicios de la República. Teníamos una economía mixta, en la que progresivamente se hacía más y más fuerte la intervención del Estado.  Sin el traicionero golpe de estado de 1973, esa línea hubiese continuado, porque todo indicaba que el gobierno de Salvador Allende resolvería los problemas que tenía en el plano económico, y, sobre todo, porque cada vez más, muchos militares se alejaban del golpismo.

Hasta 1973, vivíamos una democracia con características de las cuales la que tenemos hoy carece. Todavía nos rige una constitución política tan espuria como ilegítima, que desde 1980 hasta nuestros días sigue vigente. Nada indica seriamente que será definitivamente cambiada por una nueva y realmente democrática. Ya no tuvimos una Asamblea Constituyente que podía asegurar una constitución popular. En este 11 de septiembre, es preciso que el pueblo chileno no ceje en su lucha por acabar con las injusticias reinantes, traídas a nuestra Patria por la dictadura. La dignidad nacional que se alzó el 18 de octubre de 2019 no puede seguir debilitándose hasta su fin. Ella es la única forma de recuperar la nación para el pueblo de Chile, dejar atrás la traición y el crimen, y democratizar nuestras FF AA, empezando por exigirles que reconozcan y pidan perdón por haber usurpado al pueblo en 1973 el legítimo poder del gobierno nacional y popular que presidía el doctor Salvador Allende Gossens.

*Fuente: Edición Cero

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Hace 50 años

Los marinos de Talcahuano en defensa del gobierno de Allende

Danny Monsálvez Araneda

26/08/2023 – 06:00

Sede base naval de Talcahuano

Este texto fue tomado del libro Proa al golpe en la Armada. El caso Asmar-Talcahuano, (Ediciones Al Aire Libre) cuyo autor es académico e investigador en el Departamento de Historia de la Universidad de Concepción.

Una de las principales inquietudes que rondaban en los altos mandos de la Armada, era la certeza del trabajo de infiltración política-ideológica que estaban desarrollando los partidos de la Unidad Popular con las Fuerzas Armadas. Aquellas apreciaciones eran reafirmadas por los discursos de algunos partidos y movimientos a través de constantes llamados a la desobediencia de la tropa con sus altos mandos.

Por ejemplo, el secretario general del Partido Socialista manifestaba que “los soldados, marinos, aviadores y carabineros no pueden prestarse, en ningún momento y bajo ningunas circunstancias, para asesinar trabajadores. Y llegado el caso en que nuevamente algunos oficiales se alzaran, los oficiales, suboficiales, clases, soldados no tienen la obligación de obediencia. Aún más claro: no sólo tienen el deber de negarse a acatar órdenes que signifiquen disparar contra el pueblo […], sino de oponerse activamente”.

La Armada sostenía que el trabajo de penetración de la izquierda lo que perseguía era producir una insurrección en sus filas. Hecho que para ellos quedó demostrado la primera semana de agosto, específicamente el lunes 6, en la madrugada, cuando comenzaron a ser detenidos algunos miembros de la institución, entre ellos cabos, marineros y suboficiales tanto en Valparaíso como en Talcahuano.

Mientras que Miguel Enríquez a mediados de julio en un discurso en el teatro Caupolicán manifestaba que “los suboficiales, soldados y carabineros deben desobedecer las órdenes de los oficiales golpistas y, en ese caso, todas las formas de lucha se harán legítimas. Entonces, sí que será cierto que los trabajadores con los soldados, marineros, aviadores y carabineros, los suboficiales y oficiales antigolpistas, tendrán el legítimo derecho a construir su propio ejército, el Ejército del Pueblo”.

La Armada sostenía que el trabajo de penetración de la izquierda lo que perseguía era producir una insurrección en sus filas. Hecho que para ellos quedó demostrado la primera semana de agosto, específicamente el lunes 6, en la madrugada, cuando comenzaron a ser detenidos algunos miembros de la institución, entre ellos, cabos, marineros y suboficiales, tanto en Valparaíso como en Talcahuano. Los oficiales del Servicio de Inteligencia Naval habían detectado aquellos elementos de algunas instalaciones navales vinculados a activistas de la Unidad Popular, afines a las ideas de izquierda, partidarios del Gobierno y dispuestos a su defensa.

A los días de la detención del personal de la institución, algunos medios de prensa, especialmente de oposición, daban a conocer la noticia de una “infiltración o intento de subversión en la Armada”. Al mismo tiempo se señalaba que: “En el cuartel Silva Palma, prisión que posee la Armada en este puerto dependiente de la Infantería de Marina ubicada en el Cerro Artillería, se encontraban detenidos ayer alrededor de 50 oficiales y tripulantes de las naves ‘Almirante Latorre’ y ‘Blanco Encalada’. Los detenidos fueron sorprendidos realizando actividades de orden subversivo de acuerdo con investigaciones realizadas por el Servicio de Inteligencia Naval”. En opinión de la institución, esta acción era consecuencia de la sostenida campaña de grupos de izquierda, destinados a quebrar la disciplina interna, a través de distintos llamados a la desobediencia al interior de la institución.

Pero aquello no era todo, paralelamente a lo que ocurría en algunas unidades de la Escuadra; en la Planta de Astilleros y Maestranza de la Armada (Asmar) de Talcahuano, la institución y su Servicio de Inteligencia habían detectado otro movimiento de similares características a los denunciados en Valparaíso. Al respecto el comandante en Jefe de la Segunda Zona Naval, contralmirante Jorge Paredes Wetzel, daba a conocer un comunicado público el cual decía: “Se ha detectado irrefutablemente que, en esta Zona Naval, elementos civiles de extrema izquierda intentaron infiltrarse en algunas Unidades y en la Planta ASMAR de Talcahuano, logrando que un muy reducido número de personal naval infringiera gravemente sus obligaciones miIitares […] al respecto, se han tomado todas las medidas necesarias y la situación está totalmente controlada y neutralizada. Los oficiales y personal dependientes de esta Zona Naval, al igual que los trabajadores de los Astilleros y Maestranzas de la Armada, han reaccionado con absoluta indignación, virilidad y firmeza, frente a una situación como la antes señalada, expresando por su conducto regular su total adhesión a la institución”.

Sin embargo, un grupo de trabajadores de Asmar objetando las opiniones del contralmirante Paredes, manifestaron su malestar ante las agresiones de las cuales habían sido víctimas en los últimos días, durante la revisión de la planta industrial que ha hecho el personal de la institución en busca de posibles conexiones de algunos trabajadores con los detenidos o con elementos de izquierda ajenos a la institución.

Al respecto, la institución naval emitió un comunicado señalando que se había detectado un “movimiento subversivo en dos unidades de la Armada apoyado por elementos extremistas ajenos a la institución”. 

El comunicado de los trabajadores de los astilleros señalaba que “… estamos en total desacuerdo con todo acto de atropello que vaya contra el respeto y la dignidad laboral […] como trabajadores conscientes de nuestro papel en la empresa en que laboramos, estamos siempre dispuestos a defender la Constitución y el orden”. Firmaban la declaración los dirigentes Ramón Carrasco, Sergio Ceballos, Francisco Cabrera, Jesús Bustos, Humberto Carrasco y Francisco Aranda.

En esta misma línea la CUT, más los cordones industriales de Talcahuano, Centro y Pesquero San Vicente hacían un llamado a todos los dirigentes y organismos de base a solidarizar y exigir la libertad de los trabajadores detenidos de Asmar, los cuales habían sido violentamente vejados y atropellados en sus derechos.

A Salvador Allende se le sumaba otro problema más. A las ya conocidas dificultades que estaba enfrentando el Gobierno, ahora tenía que explicar cuál sería su posición ante este complejo acontecimiento, especialmente cuando la institución había apuntado las acusaciones a dos connotados dirigentes de la Unidad Popular, como el senador socialista Carlos Altamirano y al diputado mapucista Oscar Guillermo Garretón.

En una declaración el presidente Salvador Allende manifestó que el Gobierno en su política de respeto al Estado de Derecho, no emite juicios sobre acontecimientos que se están investigando. Al mismo tiempo criticó la política de algunos sectores que pretenden producir un antagonismo entre el pueblo y las Fuerzas Armadas. “El Gobierno ha insistido en que no puede deformarse la realidad chilena con un falso antagonismo entre el pueblo y las Fuerzas Armadas. Instituciones éstas que deben mantener su integridad y profesionalismo para cumplir con las elevadas responsabilidades que imponen la defensa y seguridad nacional”. Estas opiniones fueron reafirmadas por el ministro de Defensa, Orlando Letelier del Solar, al señalar que con preocupación se ha constatado en los últimos días cómo algunos órganos de prensa y publicaciones han pretendido dañar el prestigio e institucionalidad de las Fuerzas Armadas.

Con respecto a las acusaciones de tortura a las cuales se les estaría sometiendo a los detenidos, el presidente Allende manifestó que “si hay culpables de torturas, serán sancionados; en caso contrario, serán castigados los que se hayan hecho responsables de imputaciones sin fundamentos”. Más enérgicos y comprometidos fueron el Comité Político y el Comité Ejecutivo Nacional de la Unidad Popular. A través de dos declaraciones expresaron su solidaridad y apoyo a Carlos Altamirano, secretario general del Partido Socialista, y Oscar Guillermo Garretón, secretario general del Partido MAPU; además, descartaron absolutamente que estos dirigentes tuvieran comprometidos en algún acto que signifique subversión o alterar el orden interno en la Armada o del país.

“… el Comité Político de la UP reafirma su solidaridad con el secretario general del PS, senador Carlos Altamirano, y con el secretario general del MAPU, diputado Oscar Guillermo Garretón. Está fuera de toda lógica que pudieran participar en actividades subversivas personeros de partidos integrantes de Gobierno y de una coalición que ha expresado reiteradamente su posición de respeto irrestricto al carácter profesional y constitucionalista de los institutos armados”.

“El 7 de agosto hubo en la Escuadra un intento de infiltración comunista en los buques; se detuvo inmediatamente a los que aparecían responsables y se inició el sumario judicial correspondiente, que quedó dentro de la jurisdicción del comandante en jefe de la Primera Zona Naval y juez naval […] es importante destacar que los que promovieron y trataron de destruir la disciplina institucional fueron los parlamentarios nombrados [Carlos Altamirano y el diputado Oscar Guillermo Garretón], además del secretario general del MIR, Miguel Enríquez, que habían logrado penetrar y establecer relaciones con un sargento que era suficientemente hábil como para convencer a otros”. 

Al respecto, la institución naval emitió un comunicado señalando que se había detectado un “movimiento subversivo en dos unidades de la Armada apoyado por elementos extremistas ajenos a la institución”.

Por su parte el entonces jefe de la Primera Zona y juez naval, almirante José Toribio Merino, no tenía dudas de quienes estaban moviendo los hilos de la infiltración y subversión en la Marina. De esta manera recuerda el hecho:

“El 7 de agosto hubo en la Escuadra un intento de infiltración comunista en los buques; se detuvo inmediatamente a los que aparecían responsables y se inició el sumario judicial correspondiente, que quedó dentro de la jurisdicción del comandante en jefe de la Primera Zona Naval y juez naval. Debí hacerme cargo de este proceso, que era de singular importancia tanto en lo institucional como en lo nacional, ya que desde un comienzo aparecían como instigadores el senador Carlos Altamirano y el diputado Oscar Guillermo Garretón […] es importante destacar que los que promovieron y trataron de destruir la disciplina institucional fueron los parlamentarios nombrados, además del secretario general del MIR, Miguel Enríquez, que había logrado penetrar. y establecer relaciones con un sargento que era suficientemente hábil como para convencer a otros”.

Para otros uniformados los planes de estos marinos relacionados con políticos eran muy claros. Se trataba de un trabajo de infiltración de los partidos de izquierda en las filas institucionales, para producir una subversión en algunas unidades. Por ejemplo, Patricio Carvajal ha señalado que “… en agosto del 73 hubo un intento de sedición en la Armada impulsado por Garretón y otros socialistas […] al comienzo hubo ciertas personas que fueron seducidas por ellos porque les ofrecían sueldos varias veces superiores en la vida particular. Luego comenzaron a planear lo que había que hacer. El plan era bastante sencillo: matar a todos los oficiales en la noche, luego bombardear Las Salinas donde está la población naval”.

Lista de marinos detenidos en Talcahuano.

Mientras que para el contralmirante Sergio Huidobro Justiniano, “la Unidad Popular, conocedora de que su adversario más difícil dentro de ella era la marina, había decidido centrar allí sus esfuerzos […] a fines de 1973 esta misión había producido sus primeros resultados positivos. En diversas unidades de la Armada y en los astilleros de Asmar en Talcahuano existían ya cerca de un centenar de infiltrados marxistas, dispuestos a todo. Eran en su mayoría, marineros jóvenes, menores de 25 años, sin arraigo en la institución naval y por ende, fáciles presas del adoctrinamiento marxista”.

Ante las acusaciones que realizó la Armada, el secretariado nacional del MIR, respondía que: “El único delito de los marinos antigolpistas de la Armada fue el de prepararse para resistir y desobedecer las incitaciones golpistas que han venido realizando en forma cada vez más frecuente y abierta hacia sus subordinados este sector de la oficialidad naval reaccionaria.

Estas denuncias de la superioridad naval también han servido a la oficialidad naval reaccionaria para justificar el desencadenamiento de persecuciones y detenciones sobre los marineros antigolpistas y trabajadores civiles de la Armada que ya han significado brutales torturas a manos de los detenidos”.

La Brigada Parlamentaria socialista, a través de su secretario coordinador, Francisco Padín, dio a conocer una declaración pública ante la detención del personal de la Armada. En uno de sus pasajes expresa la preocupación por el personal que se encuentra detenido, debido a que los interrogatorios estarían siendo efectuados por oficiales de menor graduación, sin el conocimiento del Alto Mando Naval. “La Brigada Parlamentaría Socialista solicita al respecto, la publicación de los nombres y grados de los detenidos, con especificación de los cargos que se les hacen… “.

Ante las acusaciones que realizó la Armada, el secretariado nacional del MIR, respondía que: “El único delito de los marinos antigolpistas de la Armada fue el de prepararse para resistir y desobedecer las incitaciones golpistas que han venido realizando en forma cada vez más frecuente y abierta hacia sus subordinados este sector de la oficialidad naval reaccionaria”. 

Con el transcurrir de los días, el senador Carlos Altamirano, el diputado Óscar Guillermo Garretón, más el líder del MIR, Miguel Enríquez, serán sindicados como los autores de planificar el complot contra la Armada. Mientras tanto, la institución tenía detenidas a más de doscientas personas entre marineros y civiles. Los mencionados políticos nunca han negado las reuniones que mantuvieron con estos marineros, específicamente con el grupo que encabezaba el sargento Juan Cárdenas.

Por ejemplo, Carlos Altamirano ha reconocido públicamente en más de una ocasión que él asistió a una sola reunión solicitada por estos marineros a través de Miguel Enríquez, en la cual le expusieron el complot en marcha de la Armada para dar un golpe de Estado los últimos días de agosto, y que ellos tenían un plan para anticiparse al golpe de los oficiales, a lo cual Altamirano les manifestó una gran desconfianza en su accionar. Además, el senador manifestó que los planes de los marinos de tomarse los dormitorios de los barcos, maniatando a los oficiales para luego salir a la mar era simplemente demencial, de acuerdo con la cantidad de hombres con los cuales se contaba para aquella acción. Por lo tanto “el plan me parecía absolutamente irreal y que no era mucho lo que la izquierda podía hacer, que sólo imaginaba una posible huelga general de apoyo…”.

A su vez el diputado Oscar Guillermo Garretón también reconoce una reunión con estos marinos, pero su respuesta fue de inmediato rechazo a los planes de Cárdenas y compañía. De hecho el año 1993 recuerda Garretón que “la Corte Suprema […] por seis votos contra cero, falló que yo no había hecho ninguna sedición. y entre esos seis votos estaba también el del fiscal militar Fernando Torres Silva”.

Por su parte, Andrés Pascal Allende recuerda que “como encargado del MIR para el trabajo democrático hacia las FF.AA, me correspondió organizar en una vieja quinta cercana a Puente Alto una reunión de Miguel, Carlos Altamirano y Oscar Guillermo Garretón con una delegación de suboficiales y marineros democráticos. Ellos se habían organizado en oposición a los oficiales golpistas de la Armada. Confirmaron lo que ya sabíamos: la activación sediciosa de la oficialidad golpista era creciente en todas las instituciones armadas, pero también había oficiales y, sobre todo, suboficiales, clases y soldados que se oponían al golpismo y simpatizaban con el gobierno popular”.

Lo que sí estaba claro era que el auditor general de la Armada, Rodolfo Vio Valdivieso había presentado la petición de desafuero contra Altamirano Y Garretón bajo el cargo de incitación a la sublevación en la institución.

Por aquellos días de agosto, dos eran las informaciones que circulaban en torno a aquel hecho: la oposición, amparada en este acontecimiento, reafirmaba su postura de que la izquierda pretendía infiltrar y dividir las Fuerzas Armadas, con el propósito de dar un golpe de Estado comunista para la toma del poder total. La otra información era la denuncia realizada por algunos sectores, abogados y familiares de los detenidos, de que a estos prisioneros se les estaba sometiendo a torturas. Al respecto, el Gobierno a través del aquel entonces ministro de Defensa, Orlando Letelier, solicitó al comandante en jefe de la Armada, Raúl Montero Cornejo, que aclarara la versión de los apremios físicos y torturas. Esto a los días fue desmentido por el propio Montero al señalarle a Letelier que: “Yo le aseguro que esto no puede ser así. Toda la información que yo he recogido me dice que se están cumpliendo las normas del procedimiento de la Justicia Militar. Quizá ha habido acciones en cuanto a expresiones fuertes, pero no creo que haya habido violencia física en contra de estas personas”.

“Es más -agregaría Montero- la Armada no usa las flagelaciones, eso lo pueden descartar”.

La situación de Montero era de absoluta complejidad, encontrándose prácticamente aislado y neutralizado, ya había perdido toda ascendencia y mando sobre un importante número de uniformados, ya que éstos consideraban a Montero un almirante con simpatías por la izquierda, y un comandante sin poder de decisión, que canalizaba las inquietudes del alto mando ante el Ejecutivo, especialmente referidas al clima de violencia y desorden imperante en el país y de la cual responsabilizaban en gran parte a los partidos de la Unidad Popular.

Andrés Pascal Allende recuerda que “como encargado del MIR para el trabajo democrático hacia las FF.AA, me correspondió organizar en una vieja quinta cercana a Puente Alto una reunión de Miguel, Carlos Altamirano y Oscar Guillermo Garretón con una delegación de suboficiales y marineros democráticos. Ellos se habían organizado en oposición a los oficiales golpistas de la Armada. Confirmaron lo que ya sabíamos: la activación sediciosa de la oficialidad golpista era creciente en todas las instituciones armadas, pero también había oficiales y, sobre todo, suboficiales, clases y soldados que se oponían al golpismo y simpatizaban con el gobierno popular”.  

Volviendo a Talcahuano, el comandante en jefe de la segunda Zona Naval, Jorge Paredes Wetzel, emitió un nuevo comunicado donde reafirmaba los conceptos expuestos por la institución con motivo de los hechos denunciados el 9 del presente mes. En el comunicado público la institución señaló, entre otras cosas, que “… las detenciones que han debido cumplirse se han ajustado absolutamente a la legalidad y las investigaciones se han realizado acorde con la gravedad que los hechos evidenciados exigían. Cualquier otra interpretación que se quiera dar, escapa a la verdad y es responsabilidad de quien la emita. La sola duda que se pretendiera sembrar en estos aspectos, agravia el honor de la institución. La Armada es fiel cumplidora y guardiana del imperio de la Constitución y la Ley. No acepta la infiltración de elementos políticos de cualquier orden dentro de sus filas. Tampoco el que se pretenda debilitar su cohesión y disciplina bajo cualquier medio o presión…”.

Entretanto, los detenidos permanecían en diferentes unidades de la institución, como en el Cuartel Silva Palma de Valparaíso y otros tantos en el Cuartel Borgoño de Talcahuano.

No obstante, las declaraciones y comunicados institucionales, la idea de que los detenidos habían y estaban siendo sometidos a flagelaciones adquiría mayor fuerza en la opinión pública y en los familiares y amigos de éstos. En visita a la ciudad, por expresa invitación de los familiares de los detenidos, la senadora socialista María Elena Carrera se entrevistó con el jefe de la Segunda Zona Naval, contralmirante Jorge Paredes, quien, en palabras de la senadora, una vez más negó rotundamente las aseveraciones y rumores que circulaban en torno a eventuales torturas. Es más, agregó que “… si hubiera habido flagelaciones esos hechos quedarían consignados en el sumario que se instruye al respecto y, en tal caso, se procedería a efectuar las investigaciones pertinentes”.

Al mismo tiempo me manifestó el Almirante Paredes que él personalmente no estimaba que eso fuera efectivo.

Finalmente, a fines de agosto la Armada, a través del comandante en jefe de la Primera Zona Naval, contralmirante Daniel Arellano, dio a conocer la nómina de los detenidos, reos y procesados en Valparaíso y Talcahuano “relacionados con el complot subversivo descubierto en algunas secciones de la Armada Nacional”.

https://interferencia.cl/articulos/los-marinos-de-talcahuano-en-defensa-del-gobierno-de-allende

La preparación del Golpe de Estado en la Armada: Así lo narró la Revista Chile HOY en agosto de 1973

La revista semanal «Chile HOY» dirigida por la intelectual Marta Harnecker realizó un agudo seguimiento a la preparación del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973

Por Amauta

Publicado en

1973ChileMemoria / Memoria50Años

La revista semanal «Chile HOY» dirigida por la intelectual Marta Harnecker realizó un agudo seguimiento a la preparación del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. En sus últimas ediciones tras el derrocamiento del Gobierno de la Unidad Popular y Salvador Allende, de hecho, le dedica la mayor parte de las portadas y un significativo número de reportajes a los acontecimientos al interior de las Fuerzas Armadas, representando documentos histórico invaluables como tantos otros de la experiencia de la «vía chilena al socialismo», a pesar de lo cual han permanecido ignorados u ocultos para buena parte de la ciudadanía.

En esta nueva nota de nuestra sección de «Memoria 50 años», hemos transcrito de manera íntegra algunos de los reportajes de la revista número 63 de «Chile HOY», semana del 24 al 30 de agosto (la antepenúltima antes de ser interrumpida por el Golpe de Estado), en la que se aborda en detalle las operaciones de preparación golpista en la Armada de Chile, con especial foco en la detención y tortura de los muchos marinos que percatándose de los inicios del plan de derrocamiento del Gobierno de Allende y la UP, se oponen a él e intentan denunciarlo, siendo injusta e ilegalmente violentados por parte de la institución armada y una abierta violación a sus derechos humanos más básicos.

Portadas de los últimos números del semanario «Chile HOY» antes del Golpe de Estado. Disponibles en web «Biblioteca Clodomiro Almeyda».

PLAN GOLPISTA EN LA ARMADA

(Revista Chile HOY nº63, 24 al 30 de agosto de 1973).

En medio de indicios cada vez más claros del grado de hostilidad contra el Gobierno y la izquierda a que están llegando sectores de las Fuerzas Armadas, la Marina vive una gravísima situación, en que un grupo de marineros y suboficiales, acusados de subversión, son víctimas de brutal represión de parte de oficiales abiertamente sediciosos. En estas páginas se denuncias sus planes, sobre la base de informaciones entregadas por los Comités de Defensa y Solidaridad de la marinería antigolpista, constituidos en Santiago y Concepción, el aparato de informaciones del Movimiento de Izquierda Revolucionaria y el corresponsal de Chile HOY en Concepción, Álvaro Rojas.

Desde el martes 7 de agosto, en que la Armada emitió una declaración denunciando “la gestación de un movimiento subversivo en dos unidades de la escuadra, apoyados por elementos ajenos a la institución…”, esa rama de las Fuerzas Armadas quedó en el centro del episodio político-militar más controvertido de todos los que ya se están haciendo habituales en la información y el acontecer del país. El 29 de junio el levantamiento de un grupo de oficiales del Regimiento Blindado Nº2 de Santiago demostró que el Ejército no estaba ni mucho menos al margen de la polarización política que puede advertirse en todas las instituciones chilenas, a tres años escasos del Gobierno de la Unidad Popular. La crisis provocada en el seno de la Fuerza Aérea por la renuncia de su ex Comandante en Jefe (ver pág. 5) hizo saber que algo parecido ocurría entre los aviadores militares. Pero todo esto resulta de un significado muy reducido cuando se examina lo que viene ocurriendo desde hace por lo menos dos meses en la Marina.

En ese cuerpo armado se han estado produciendo incidentes de una gravedad tal, que han obligado a parlamentarios de izquierda, a la Central Única de Trabajadores y a los propios partidos populares a denunciar los excesos contra suboficiales y soldados que sólo han manifestado su lealtad al Gobierno.

Esos excesos aparecen claramente detallados por el abogado Pedro Enríquez, en la entrevista que concedió a Chile HOY (ver págs. 32 y 29) y todo lleva a concluir que son el resultado del enfrentamiento dentro de la Armada, entre oficiales que han mantenido desde hace meses una actitud abiertamente golpista y suboficiales y marineros que se negaron a secundar sus planes.

Según la información reunida por este semanario, aquellos oficiales habían elaborado todo un plan destinado a derrocar al Gobierno de Salvador Allende, que básicamente se apoyaba en dos puntos: 1º) utilización de la escuadra para controlar desde la costa todos los sistemas de abastecimientos del país que utilizan las vías marítimas o las carreteras cercanas al mar y 2º) contactos conspirativos con elementos derechistas de la Fuerza Aérea y el Ejército. La idea consistía en actuar ante alzamientos parciales de esas otras dos armas, como, por ejemplo, la que estalló el 29 de junio en el Blindado Nº2.

PLANES FRUSTRADOS

Estos planes, sin embargo, se vieron amenazados y de hecho frustrados, por la situación dentro de la marinería y la suboficialidad naval, donde hace meses también puede advertirse un mayoritario sentimiento antigolpista y de lealtad hacia el Gobierno constitucional. Prácticamente en todas las unidades de las tres zonas navales en que la Marina tiene dividido el territorio y la costa chilenos -Valparaíso, Talcahuano y Punta Arenas- se han estado produciendo hechos insólitos en un país donde tanto la derecha como la izquierda han cultivado una concepción “apolítica” y netamente “profesional” de la actividad militar. Oficiales derechistas han estado lanzando arengas, especialmente ante la suboficialidad, en las que se utiliza exactamente el mismo lenguaje de políticos como Onofre Jarpa y Eduardo Frei: el Gobierno no se propone rectificar su política: ya ni siquiera los más enérgicos emplazamientos dan resultados y la única “solución” consiste en derrocarlo.

En esas mismas arengas, que fueron particularmente frecuentes durante el mes de julio, se planteaba que un primer paso fundamental consistía en destruir las organizaciones de masas de izquierdas, muy especialmente los cordones industriales y comandos comunales, utilizando la Ley de Control de Armas.

Para ir creando un clima de descontento contra el Gobierno en los cuadros navales de extracción social proletaria, los oficiales derechistas se propusieron entorpecer el abastecimiento de suboficiales y tropa. Esto fue visible en la base de Talcahuano, por ejemplo: los oficiales de la segunda zona, Ferrada, Agüero, Ramírez y Tagle y los capitanes de fragata, Minoletti y Novoa (ex segundo comandante de Crucero Lattore) se coludieron con el comerciante y dueño de supermercados Elías Saka, para negar a marineros y suboficiales el abastecimiento que en cambio recibían normalmente los oficiales. Todo era justificado por el jefe de abastecimientos de la base, capitán de fragata Martiniano Parra, quien fue el autor de una de las más violentas arengas a los suboficiales, en la base de Talcahuano, el 23 de julio: sostuvo que la situación política en el país era gravísima y que era posible que la Marina tuviese que participar en un golpe de Estado, para lo cual era esencial que se mantuviese firmemente unida. Llamó a su auditorio a no tener miedo a los civiles armados, pues éstos nada podrían hacer ante las poderosas unidades de combate de las Fuerzas Armadas.

Esta actividad, no ya deliberante, sino abiertamente sediciosa, se hizo cruda y desembozada a partir del “Tancazo” del 29 de junio. La oficialidad lucía gran seguridad en sus capacidades de mando y en sus recursos propiamente militares, muy especialmente en la capacidad para el combate y la calidad del armamento de los Infantes de Marina, los cosacos” del cuerpo, cuyo papel consistía en participar en los combates en tierra. Sin embargo, cuando se detectó la actitud leal al Gobierno constitucional en las tripulaciones, los “cosacos” pasaron a desempeñar un papel fundamental en los planes golpistas: debían incorporarse a los barcos de guerra para neutralizar a la marinería.

Todo el plan, desde la agitación golpista por la vía de las arengas hasta la creación de descontento a través de las dificultades en el abastecimiento, parecía listo para implementarse a comienzos de agosto. Los buques, dotados normalmente de pertrechos suficientes para permanecer en el mar durante 30 días, recibieron un sobreabastecimiento capaz de mantenerlos sin tocar tierra durante otros 60 días. De las unidades mayores, el Prat, el O`Higgins y el Almirante Latorre, había antes de agosto, dos en malas condiciones: el Prat y el O`Higgins. El segundo tenía prioridad en los planes de Asmar (Astilleros y Materiales de la Armada), pero fue postergado para acondicionar el Prat, más poderoso y útil para el papel de patrullaje o ataque, junto al Latorre, desde cualquier punto de la costa. El O´Higgins quedaría apostado frente a Talcahuano, dispuesto a controlar la situación en la importante bahía que cobija algunos de los centros industriales más importantes de Chile. En esta operación de cambio de planes de reparación le cupo un importante papel al contralmirante Ismael Huerta (ex Ministro de Obras Públicas y Transporte en el gabinete cívico-militar posterior al paro de octubre, muy citado por la derecha como violento opositor a los planes de reforma educacional del Gobierno para crear la Escuela Nacional Unificada, que renucnió a su cargo en una actitud muy similar a la reciente del ex Comandante en Jefe de la FACH, César Ruiz Danyau), quien se trasladó a Talcahuano para discutir el operativo con el almirante Wood, jefe de ASMAR.

Sin embargo, ya a fines de junio resultaba evidente la falta de confianza de la oficialidad en sus subordinados y muy especialmente en la marinería. Después del 29, una circular interna dispuso que sólo los oficiales se mantuvieran armados. En ASMAR de Talcahuano se cambió el régimen del casino, disponiéndose que los uniformados no comieran junto a los civiles contratados especialmente para trabajos técnicos o administrativos, sino separados por talleres. Los “armerillos” o compartimentos donde se guardan las armas livianas, fueron cambiados de lugar, a emplazamientos conocidos por los oficiales.

Marinos antigolpistas, fotos de la página «Marinos Constitucionalistas».

BASE REAL

Toda esta desconfianza tenía una base muy real: como consecuencias de las arengas golpistas de los oficiales reaccionarios, suboficiales y marinos comenzaron cada vez con mayor frecuencia a reunirse en corrillos para comentar las proposiciones sediciosas de sus superiores. Esto tuvo un doble efecto: por una parte frenó la puesta en marcha del plan general sedicioso. Pero , por otra, desencadenó la represión contra los elementos no dispuestos a participar en aventuras golpistas. Esto fue visible tanto en Valparaíso como en Talcahuano y Concepción y comenzó bastante antes del 7 de agosto, cuando la superioridad naval emitió su comunicado denunciando el “movimiento subversivo”. Ya a partir del frustrado “tancazo” comenzaron a practicarse arrestos en la suboficialidad y la marinería. Se trataba por una parte de amedrentar a los antigolpistas y, por otra, de investigar exactamente quiénes y cuántos eran.

Aquel fue el comienzo de todas una etapa de franca represión: en la base aeronaval de El Belloto, el mismo 29 de junio hubo gran agitación: los oficiales, encabezados por el jefe de la base, el capitán de fragata Vásquez, discutían abiertamente la necesidad de apoyar el golpe del coronel Souper. Ante esto, la suboficialidad designó a un grupo de delegados que manifestaron a Vásquez que ellos no estaban de acuerdo con el golpe y defendían al Gobierno constitucional. A raíz de ello, fueron detenidos cinco suboficiales, a los que se acusó de insubordinación. Era comprensible tan airada reacción, pues la actitud constitucionalista de ellos había frustrado el plan de apoyo a Souper, que consistía en hacer funcionar un puente aéreo, El Belloto-Santiago, para trasladar a la capital a un contingente de los temibles “cosacos” o infantes de marina, que apoyarían a los militares sublevados en la capital. Tras los arrestos, la base fue reforzada con tropas de “cosacos”.

Aquel mismo día, en la Escuela de Ingeniería Naval de Las Salinas, un grupo de marineros y suboficiales comentaban en la sala de guardia una de las arengas golpistas. Un oficial que pasó por allí y escuchó la discusión, hizo arrestar a los doce que estaban informalmente reunidos, acusándoles de “deliberación”. Luego, él mismo los interrogó por separado y los acusó de subversión. El grupo fue flagelado, golpeado y todo se difundió profusamente en la base, para que sirviera de lección al resto de los constitucionalistas y naturalmente a todo elemento simpatizante de izquierda.

En la Segunda Zona, la situación era muy similar. A partir del 29 de junio, el jefe del Servicio de Inteligencia Naval, capitán de fragata Gajardo Alarcón, dirigió arrestos y allanamientos en Talcahuano y Concepción. En el puerto militar, el capitán de Infantería de Marina Koeller, junto al capitán Acuña, de la Inteligencia Naval, llevaron a cabo una verdadera razzia contra la marinería. Allí se cometieron distintas irregularidades con los detenidos: el capitán Koeller estaba presente cuando el Fiscal Naval interrogó a los marinos que habían sido detenidos y les apremiaba y amenazaba con nuevos interrogatorios si negaban las declaraciones prestadas bajo apremio. Después, los detenidos fueron nuevamente interrogados y flagelados por los tenientes Jaeger, Letelier y Luna. Otros, les golpeaban: los tenientes Alarcón, Tapia, Maldonado y el subteniente Boetsch, de la Infantería de Marina.

En Valparaíso la situación para los marineros se hizo crítica a partir de los primeros días de agosto. El lunes 6 a las ocho de la noche, la Armada dispuso acuartelamiento en primer grado para la Escuadra, alegando que el personal debía participar en la requisición de camiones. Los efectivos que habían salido de franco debieron regresar al puerto. A los que iban retornando y a los que habían permanecido en el puerto o en las unidades en la escuadra se les revisó e interrogó. Como resultado de esta investigación, fue detenido un número no precisado, al que se condujo al fuerte Silva Palma. De allí se había retirado a todos los presos “comunes”, para destinar el recinto exclusivamente a los “políticos”. Entre éstos se encontraban el sargento segundo Cárdenas y el cabo electricista Blaset. Junto a otros siete, fueron sacados de la prisión la noche del martes 7, engrillados y con los ojos vendados. Los llevaron hacia el acantilado Puertas Negras, en Valparaíso, y allí les golpearon y los torturaron, sumergiéndolos desnudos en el mar. El miércoles 8, por la mañana, los llevaron de regreso al cuartel Silva Palma, donde siguieron torturándolos. Luego, les llevaron a Talcahuano, en avión. En esta ciudad se habían realizado arrestos masivos en los cruceros Prat y O`Higgins y en el recinto de ASMAR.

De todos los detenidos y torturados, el que parece más duramente afectado es el sargento Cárdenas. Aunque los abogados no han podido verlo (ver entrevista), por testimonios de sus compañeros dse sabe que luce en su rostro huellas de los golpes recibidos y que incluso da muestras de trastornos mentales.

Con todos estos antecedentes no resulta difícil comprender la actitud que muestran los oficiales de la Marina en aquellos centros en que han ocurrido los hechos: permanecen fuertemente armados y entre los golpistas se mantiene una actitud agresiva, destinada a crear una sensación de pánico en sus compañeros, contra la reacción que podría tener la marinería,m con el fin de neutralizar a los no partidarios del golpe o incluso ganarlos para sus planes

Vista aérea actual de la Base Naval de Talcahuano y la planta de ASMAR Chile. Fuente: AllFlightMods.

OTRAS DENUNCIAS

Presentamos aquí otras denuncias formuladas por los trabajadores de los cordones industriales, comandos comunales y organizaciones sindicales y políticas de Concepción.

  • Allanamiento a las pesqueras Marcos y Sarquis en Talcahuano, realizado sin justificación alguna. Se llevó a cabo con gran brutalidad y violencia contra los trabajadores. Lo único que pudieron llevarse como elementos prohibidos por la Ley de Control de Armas, fueron cuchillos con los que los obreros trabajan los pescados, es decir, sus herramientas de trabajo.
  • Secuestro, vejamen y torturas de los tres estudiantes que hacían propaganda antigolpista por grupo de oficiales del Regimiento de Chacabuco. Se les cortó el pelo al rape y se les golpeó brutalmente, por haber expresado públicamente sus posiciones antigolpistas.
  • Secuestro, vejamen y tortura del funcionario del Instituto de Arte de la Universidad de Concepción, Leonardo Adhiles, por el hecho de portar propaganda política mientras caminaba por las calles céntricas de Concepción. Fue llevado al Regimiento Guías por un grupo de oficiales y golpeado allí hasta quebrarlo dos dientes. Hasta el día de hoy se encuentra en reposo, en estado grave, por el efecto del traumatismo encefanocraneáno sufrido como consecuencia de los golpes recibidos.
  • Intento de allanamiento del Hospital de Niños Leonor Mascayano, por parte de un grupo de oficiales del Ejército, bajo el pretexto de aplicar allí la Ley de Control de Armas, que fue frustrado a último minuto.
  • Intentos permanentes de destruir la organización laboral de los trabajadores de ASMAR por parte de la oficialidad de la Armada. Se ha planteado durante más de un año, por parte de la jefatura de la II Zona Naval, la decisión de que los trabajadores de ASMAR se sometan al régimen militar, para que así no puedan organizarse en sindicatos ni en asociaciones de trbaajdores independientes. Se han realizado una serie de acciones de amedrentamiento, registros y vejaciones a los trabajadores..
  • Allanamientos por parte de los oficiales de la Marina, de las industrias COSAP y Elextroquímica Penco y Talcahuano, bajo el pretexto de búsqueda de arsenales inexistentes. Los trabajadores de estas industrias fueron golpeados sin contemplaciones por las fuerzas de Infantería de Marina.
  • Incitaciones golpistas: Desde el 29 de junio el teniente segundo Jaime Olavarrieta se ha dedicado a arengar a la tropa y a hacer agitación pro fascista all interior de la Escuela de Grumetes de la Isla Quiriquina.
  • También desde el Tancazo, el teniente Julio Meneses, enfermero jefe del Hospital Naval, arenga casi diariamente al personal del hospital, llamando al golpe de Estado. Además, persigue al personal de izquierda del hospital tratando de que se les expulse del trabajo, acusándolos ante el almirante “por hacer política en el hospital”.
  • Detención del innumerables trabajadores de ASMAR y marineros de la Escuadra, que desde sus lugares de trabajo fueron llevados a los cuarteles de la Base Naval. Allí, en absoluta impunidad, han sido torturados durante días enteros para obligarlos a reconocer su participación en un complot que los oficiales han inventado. Estarían detenidos Víctor Estar, Carlos González, Luis Jaramillo, Daniel Rayman, Luis González, Henry Gómez, Daniel Marinao, Cruces Opazo, y las compañeras Doris López, Lucy Rebolledo y Janet Peñailillo.

(Hay muchos otros civiles y militares, cuya situación nadie conoce.)

Esposa de Cárdenas. “No querían disparar al pueblo”

Chile HOY conversó con Regina Muñoz Vera, esposa del sargento Juan Cárdenas, detenido hace algunas semanas por personal de la Armada.

– ¿Cómo se siente usted con todo lo que está pasando?

– En forma moral totalmente destrozada, porque no puedo concebir que esta gente sea tan injutamente detenida y tan fuertemente mortificada. Han sido flagelados hasta lo más íntimo. Por eso estamos tratando de hacer claridad en las masas y tratando de hacernos oír por las autoridades a fin de que se haga justicia y no ocurran más estas situaciones.

– ¿Qué opina usted de las palabras del Presidente Allende cuando se refirió a estos hechos en el discurso introductorio al nuevo Gabinete?

– Yo mucho no sé de política. A mi modo de ver, parece que le Presidente condenó a la gente de “ultraizquierda”, diciendo que había que reprimirlos. Me parece que él está muy mal informado, que las cosas no le llegan bien claras…

– Usted dice que no entiende mucho de política, ¿Cree que ha aprendido algo con lo que está pasando?

– Ya lo creo. Estoy aprendiendo, esto me ha enseñado muchísimo: veo que las injusticias no se han terminado. Pensaba yo que en el Gobierno Popular no se iban a presentar estas situaciones, pero parece que siguen habiendo tantas injusticias… Hay que terminar con esto. Yo quiero llamar a que el pueblo preste su solidaridad, porque lo único que ellos pensaban era que no querían enfrentarse en contra de ellos; no ser utilizados en un golpe de Estado. Y creo que es necesario que les devuelvan la mano en estos momentos, porque yo creo que ellos no habrían actuado disparando contra los trabajadores en caso de un golpe.

– Cuando su marido iba a su casa, ¿comentaba esta posibilidad de tener que enfrentarse al pueblo?

– Él estaba preocupado de que ocurriera un Jakarta, porque los planes de la ultraderecha, que está en la oficialidad son terribles, piensan eliminar mucha gente. No podemos aceptar que nuestros hermanos caigan en forma tan injusta.

Abogado Pedro Enríquez denuncia

TORTURAS EN LA ARMADA

Por MARTA HARNECKER y FARIDE ZERÁN

La opinión pública está informada de la llamada “subversión” en la armada, denunciada pocos días antes de que asumiera el nuevo Gabinete. Por los detalles que rodean este caso y por los antecedentes que no han sido lo suficientemente difundidos por la prensa, Chile HOY decidió entrevistar a uno de los abogados que defiende a los trabajadores y a la marinería acusada por el alto mando de la Armada.

Pedro Enríquez Barra, casado, dos hijos, 37 años, militante del Movimiento de Izquierda Regolucionaria, ha ejercido su profesión en la ciudad de Concepción. Actuó como abogado dela Federación de Estudiantes de esa ciudad durante todo el período de represión al pueblo por parte del Gobierno de Frei.

En el año 1967 tuvo a su cargo la defensa ante la Fiscalía Militar de Concepción en el proceso seguido en contra de Luciano Cruz, el desaparecido líder del MIR. Durante el año 1969 y parte del 70, junto a un equipo de abogados de izquierda, tuvo la defensa del juicio por presunta comisiń de delitos contra la Seguridad del Estado que ordenó la Intendencia de Concepción por resolución del Gobierno de Frei en contra de Neléson Gutirrez, actual miembro de la Comisión Política del MIR, y de Manuel Rodríguez, ahora diputado del Partido Socialista.

Es además, primer director del Sindicato Provincial de Abogados y Procuradores de la Provincia de Concepción, organismo gremial creado por abogados y estudiantes de Derecho para agrupar a los profesionales de la izquierda. Forma parte en representación del Sindicato de Abogados, de la Comisión de Derechos Humanos creada en Concepción para denunciar los actos de flagelaciones y vejámenes en que han incurrido algunos sectores reaccionarios de uniformados en contra de estudiantes y obreros de esa ciudad a partir del 29 de junio.

Ch. H.: La Armada ha lanzado una persecución en contra de un grupo de marineros, acusándoles de subversión y extremismo, ¿Cuál es su versión de los hechos?

P.E.: El cargo de subversión y extremismo era contra de marinos y trabajadores dado a conocer por las autoridades de la Armada no resiste el menor análisis. Bástenos señalar que a partir del 5 de agosto de 1973 fueron detenidos e incomunicados y salvajemente torturados, para recién con fecha 14 del mismo mes, terminar el Fiscal Naval de Talcahuano, don Fernando Jiménez Larraín, encargándolos reos por el delito de incumplimiento de deberes militares previsto en el numerando 3.º del artículo 299 del Código de Justicia Militar, figura delictual que surge precisamente por exclusión de cualquier otro delito específico. Por así decirlo, cuando no hay delito que achacar, se encarga reo por incumplimiento de deberes militares, desde faltas como no cortarse el pelo hasta el quebrantamiento de un reglamento.

La verdad es muy otra. Desde que se supo que Allende había ganado la elección presidencial, sectores reaccionarios de la Armada comenzaron a prepararse para concretar en momento oportuno un golpe de Estado contra el Gobierno Constitucional. Estas manifestaciones golpistas fueron ampliamente detectadas por marinos y trabajadores, tanto de los buques principales de la Armada, como el “Blanco Encalada”, el “O`Higgins” o el “Prat”, como por trabajadores de las distintas plantas de ASMAR. Ello motivó que entre algunos suboficiales y marinos y algunos trabajadores de ASMAR, se hablase de no prestarse para un golpe en contra del Gobierno legal y -en caso de llegar a concretarse-, oponerse a él. Estas conversaciones llegaron a oídos de implicados en las maniobras golpistas, los que movieron sus influencias en los mandos y en la oficialidad reaccionaria, lo que han llevado a montar esta monstruosa farsa de la subversión y del extremismo en las filas de la Armada. El único delito cometido por los marinos y trabajadores flagelados y procesados es profesar ideas de izquierda y estar dispuestos a oponerse a un golpe en contra del Gobierno constitucional. Así lo han declarado en el proceso y por ello no se les ha podido imputar, hasta el momento, más que algo tan vago como “incumplimiento de deberes militares”.

Ch.H.: Según declaraciones a “El Siglo” del diputado comunista Manuel Cantero, “los marinos acusados no han tenido defensa legal que corresponde a todos los ciudadanos”.

P.E.: Es del todo efctiva esa afirmación que hace Canteros. La experiencia del equipo de abogados que estamos actuando en la defensa de los trabajadores y marinos detenidos..

Ch.H.: ¿Qué equipo de abogados?

P.E.: Hemos conformado un equipo de tres abogados: los compañeros Hernán Mege y Marcelo Burgos, que en conjunto con el suscrito y por expreso encargo del Sindicato y de la Comisión de Derechos Humanos, nos hemos puesto a disposición de los familiares de los inculpados. Hago presente que esto no ha sido del agrado de las autoridades del Apostadero Naval, quienes conminaron a los trabajadores y marinos a no hacerse defender por “abogados políticos”, y que la propia Armada les pondría a quienes les harían su defensa. De más está decir el recelo que a los afectados les produjo esa sibilina y singular oferta de defensa que ahora se les hacía parte de sus verdugos.

Ch. H.: Volviendo a la pregunta anterior, donde usted hablaba de la defensa de los detenidos…

P.E.: Sí, decía que la experiencia del equipo de abogados que estamos actuando en la defensa de los trabajadores y marinos detenidos puede resumirse en el hecho tan simple como absurdo de que se  nos impidió físicamente el acceso a la Fiscalía Naval de Talcahuano. Concurrimos allí los días 11, 13 y 14 de agosto, a las más diversas horas. Aprovechando que las oficinas de la Fiscalía están ubicadas dentro del Apostadero Naval, se nos impidió la entrada por órdenes directas de las autoridades de la Base Naval, órdenes que no pudimos quebrar, toda vez que la guardia había sido especialmente conminada a no permitir el acceso en particular a los abogados que nos interesábamos por este caso. Denunciamos por declaraciones de prensa y recurrimos al Colegio de Abogados para, finalmente, y después de enojosas incidencias en los accesos del Apostadero, pudimos entrevistarnos con el Fiscal instructor del proceso. Ello recién el 16 de agosto. En esa entrevista, el Fiscal Fernándo Jiménez se descargó de toda responsabilidad por los impedimentos que en nuestro ejercicio profesional habíamos sufrido, diciendo que el Apostadero Naval era recinto militar y que no dependía de él, sino de las autoridades de la base, el ingreso de personas a la Fiscalía ya que sus oficinas quedaban dentro del apostadero.

Ante el señor Jiménez Larraín insistimos en la urgente necesidad de entrevista con los detenidos. En particular nos interesaba conversar con Juan Cárdenas Villablanca, Sargento 2.º de Máquinas, que había sido trasladado desde Valparaíso y quien, según todas las evidencias que habíamos logrado renoir, había sido bárbaramente torturado. El Discal se comprometió a permitirnos una entrevista con los detenidos al día siguiente, y llamó para darle a conocer su decisión a un capitán de apellido Gajardo, que hace las veces de encargado del Apostadero Naval en cuanto dice relación con el régimen de los detenidos. Al día siguiente, cuando concurrimos a las 16 horas -que era la que el mismo Capitán Gajardo nos había señalado para la entrevista-, nos encontramos con que todos los deternidos de Valparaíso que estaban en la Quiriquina habían sido despachados a esa ciudad al mediodía. “Lamentablemente -nos dijo el Capitán Gajardo- esas personas ya no están en la zona”. Así se burló la posibilidad de no diremos prestar auxilio legal a los marinos enujuiciados, sino simplemente de poder verlos un instante.

Ch. H:: ¿Y a los detenidos de Talcahuano pudieron verlos ese día?

P.E.: Ese día no. Sólo el sábado por la tarde pudimos entrevistarnos con cuatro de esos detenidos; en cuanto a los restantes, el Capitán Gajardo sostuvo que no habían pedido nuestra defensa. Este hecho es absolutamente falso, como pudimos comprobarlo el domingo al conversar con ellos, luego de insistentes demandas ante Gajardo. Lo primero que nos manifestaron esos inculpados fue, precisamente, que habían pedido la asesoría de nuestro equipo de abogados.

ChH:: ¿Qué características tiene el régimen de justicia militar que debería ser aplicado en estos casos?

P.E.: Por ser delitos del fuero militar los que se investigan,, los procesados están sujetos a la jurisdicción de los tribunales especiales que actúan en estos casos. La justicia militar en tiempos de paz, está entregada al conocimiento de Fiscales en su parte de instrucción del sumario; en el caso concreto, del Fiscal Naval. Se caracteriza el procedimiento por ser, normalmente, más rápido y concentrado que el procedimiento ordinario. La sentencia de primera instancia es pronunciada por el oficial naval de más alto grado de la jurisdicción de la Fiscalía respectiva, y la sentencia de segunda instancia es pronunciada por la Corte Marcial Naval con asiento en el puerto de Valparaíso,compuesta de dos Ministros de la Corte de Apelaciones de esa ciudad, un Oficial de Marina del grado de Almirante o Capitán de Navío en servicio activo o retiro y del Auditor General de Marina.

Ch.H.: ¿Y cuál es la defensa con que pueden contar los inculpados?

P.E.: Como en todo juicio, el afectado tiene el elemental derecho de hacerse asesorar por abogados si así lo desea.

Ch.H.: ¿Quiere decir entonces que al habérseles negado la asesoría legal se ha atentado en contra de los derechos humanos?

P.E.: Evidentemente.

Ch.H.: Se dice que los detenidos han sido torturados y flagelados. ¿Es efectivo?¿Qué antecedentes tiene usted?¿Cuáles fueron sus fuentes de información?

P.E.: Las torturas y flagelaciones a que han sido sometidos todos y cada uno de los trabajadores de ASMAR y marinos detenidos constituyen la parte más siniestra de la farsa montada en contra de ellos. Estamos en condiciones de afirmar, sin sombra alguna de dudas, que tales personas fueron sometidas a bárbaras e ignominiosas torturas. De tales hechos tomamos conocimiento primero, por comentarios de trabajadores de ASMAR que presenciaron la forma en que fueron detenidos algunos de los inculpados, con un despliegue de violencia inusitado y con un despliegue de armamento más bien propio de un país ocupado por fuerzas enemigas. Posteriormente, con fecha 13 de agosto por la noche fueron detenidos los hermanos Vergara, en un aparatoso allanamiento efectuado en su domicilio. Uno es estudiante del Liceo y otro del primer año de la universidad local. Estos muchachos, en el curso de su detención a manos del Servicio de Inteligencia de la Armada, fueron careados con el detenido Juan Cárdenas y allí pudieron darse cuenta de claras señales de maltrato que tenía en el rostro y en la cabeza, fuera de que apenas podía sostenerse en pie. Agreguemos a lo anterior que los propios muchachos, no obstante su corta edad, 16 y 17 años respectivamente, fueron flagelados sin tener ninguna relación con los hechos investigados. Tan es así que el Fiscal se vio obligado a dejarlos en libertad por falta de méritos. El detalle completo de las flagelaciones lo tuvimos, por último, cuando logramos ya entrevistarnos con ocho de los detenidos quienes nos dieron la siguiente versión de este aspecto de la represión:

“Se nos condujo, individualmente, al llamado Cuartel Borgoño, donde violentamente y bajo amenaza de las armas, se nos obligó a desnudarnos completamente. Como no tuviéramos la suficiente premura, a juicio de los aprehensores, se nos propinaban puntapiés y golpes con el armamento. En seguida se nos introdujo a un lugar en que había un charco o “piscina” como ellos lo denominaban, formado por barro, excremento, cascajos y mugres. Allí se nos obligó a chapotear. En seguida, se nos hizo pasar arrastrándonos por sobre cascajos en condiciones tales que estábamos obligados a restregar brazos y piernas en los cascajos. En seguida de un largo período de esta suerte de ablandamiento, a algunos nos sujetaban de manos y piernas apoyados contra una pared, mientras otro individuo nos golpeaba con sus puños, especialmente en la región del estómago. A otros, este mismo “tratamiento” fue aplicado obligándolos a permanecer con las manos y brazos apoyados en una pared y en el suelo, respectivamente, inclinados y con los miembros abiertos, posición que era aprovechada para darles de puntapiés en la boca del estómago, hasta que no soportaban más y se caían, hecho que era castigado con puntapiés donde tocara. Finalmente, éramos sumergidos en un tambor aceitero lleno de agua con barro y excrementos, inmersión que se hacía metiéndonos de cabeza y sujetándonos de los pies. Cuando estos individuos calculaban que era peligroso para nuestra vida continuar la flagelación, nos retiraban. Por último, cuando estimaban que nuestra capacidad moral y física estaba quebrada, recién se nos hacían preguntas o interrogatorios. Si algo de lo contestado no les parecía suficiente o no les parecía verdadero de acuerdo con las pautas que dirigían unos oficiales, éramos nuevamente introducidos en los tarros de agua y barro para “ablandarnos” otro poco”.

Algunas de estas personas, que naturalmente por respeto a su dignidad no queremos individualizar, fueron obligados a comer excrementos humanos. De estos mismos detenidos, hay quienes fueron careados con el Sargento Cárdenas, que confirman en todas sus partes lo que ya habían comprobado los hermanos Vergara, esto es, que el hombre presentaba lesiones en la cara, que estaba muy deshecho físicamente y que incluso uno de sus brazos estaba en cabestrillo y con vendas. Se explica así los obstáculos que encontramos con el Fiscal y con el Capitán Gajardo para poderlo entrevistar.

Ch.H.: ¿Es efectivo que en los últimos días se han realizado numerosos allanamientos en casas de simpatizantes y militantes de izquierda?

P.E.: Efectivamente, con el pretexto de la investigación abierta en contra de los trabajadores de ASMAR y en contra de los marinos, se han producido allanamientos como el que ya mencioné de los hermanos Vergara. Fuera de ello han sido allanadas casas de familiares de los inculpados, donde nada se ha encontrado, salvo en algunos domicilios en que los allanadores se han incautado de libros sobre socialismo o marxismo o publicaciones de la Universidad relativas a problemas sociales. Hay un caso tragicómico de un allanamiento en la ciudad de Concepción, en que se encontraron planos de distintos lugares de la zona y medidas técnicas de superficies que satisfizo de extremada manera el celo represivo de los allanadores que creyeron, al fin, encontrar “pruebas” de subversión y extremismo. Se trata, sin embargo, del material de estudio de uno de los detenidos que es estudiante de topografía de la Universidad de Concepción y que, naturalmente, ignoraba que tales elementos son de alta peligrosidad para ciertos sectores de la Armada.

Ch.H.: ¿Quiénes están efectuando estos allanamientos?

P.E.: Han sido realizados, en general, por infantes de marina.

Ch.H.:¿Por qué, según usted se tomaron medidas tan severas contra la marinería antigolpista y se han tolerado sin problemas estas actitudes sediciosas y golpistas de sectores de la oficialidad?

P.E:: A nuestro juicio, hay en este momento dentro de la oficialidad de las Fuerzas Armadas y, en particular, en la Marina una correlación de fuerzas desfavorables a la izquierda. Claramente, la gran mayoría de la oficialidad de esta rama de las Fuerzas Armadas es contraria al Gobierno y a la izquierda. Pensamos que hay responsabilidad en la política que oficialmente se ha impulsado por parte del Gobierno hacia las Fuerzas Armadas, en que se las ha ubicado como instituciones asépticas desde el punto de vista de la lucha de clases, en circunstancias que con ello sólo se ha favorecido el desarrollo de sectores reaccionarios que han podido, con tranquilidad, ejecutar sus planes casi sin encontrar oposición. Se ha elevado prácticamente a la calidad de tabú en los partidos de la izquierda tradicional el trabajo con una orientación correcta hacia las Fuerzas Armadas y, especialmente, hacia lo que en ellas es pueblo uniformado. Baste un ejemplo: mientras trabajadores de ASMAR y marinos sufrían y siguen sufriendo la represión más bestial de que haya memoria por identificarse con la izquierda, el Dr. Allende con ocasión del juramento del llamado “Gabinete de Seguridad Nacional”, descalificaba a esos trabajadores usando la metáfora de que eran elementos de ultraizquierda, dándose la mano con la ultraderecha. Plantearse así las cosas respecto de trabajadores y marinos que estaban dispuestos a oponerse a un golpe en contra del Gobierno, nos parece grave y equivocado, por decir lo menos. Dentro de tal contexto vemos la explicación de lo que ocurre en este problema con las Fuerzas Armadas.

Ch.H.: ¿Por qué se ha presentado esta situación en la Marina y no en otras ramas de las Fuerzas Armadas?

OP.E.: Es difícil entrar en precisiones en un tema como que usted proponer. Creemos que la explicación hay que buscarla en lo que ha sido la historia de la Armada, en su traición. En efecto, allí es donde las contradicciones sociales, los prejuicios y las desigualdades entre los diversos sectores se dan con mayor fuerza. No olvidemos que fue precisamente esta rama de las Fuerzas Armadas la que ójug un papel preponderante en la Guerra Civil del 91 en contra del Presidente Balmaceda. En su eno se matienen ls añekas tradiciones de istemas diciplinarios vejatorios con los subboficiales y marinos, lo que ha generado como contraparte una gran sensibilidad a las injusticias de parte de los afectados. Ello ha dado origen a movimientos como lo fue, por ejemplo, la rebelión de la Escuadra en 1931. Asimismo, resulta que la metodología de la formación de cuadros militares desarraigados que preconiza el imperialismo, dispuestos a luchar por igual en su país que contra los vietnamitas con métodos sanguinarios, es precisamente en algunos cuadros navales donde desarrollan su especialidad a través de los llamados comandos. Todos estos elementos determinan, seguramente, la polarización de marinos dispuestos a impedir un golpe de Estado, como su contrapartida, de oficiales dispuestos a una represión fascista.

Ch.H.: ¿Cómo ha reaccionado la población frente a esto?¿Qué debería hacerse para defender los derechos de estas personas?

P.E.: La clase trabajadora de la zona ha reaccionado espontáneamente, entregando la solidaridad hacia los reprimidos. Usted no debe olvidar que parte importante de los flagelados y torturados son trabajadores que difieren del resto de la clase obrera sólo en que laboran en lso Astilleros Marítimos de la Armada con el menoscabo de derechos gremiales que ello irroga. De tal suerte que desde la CUT de Talcahuano hasta el Cordón de Servicios del Centro de Concepción, pasando por el Comando Comunal de Talcahuano y los cordones industriales de toda la zona, los estudiantes y pobladores, han hecho suyo el problema de los perseguidos. Parte de los esfuerzos se está canalizando a través de la Comisión de Derechos Humanos, una de cuyas tareas principales es la denuncia y desenmascaramiento de los responsables de estos indignos atentados en contra de los trabajadores y marinos.

Esta reacción social de repudio a la persecución fue claramente percibida por los autores de esta farsa maligna, que determinó que el proceso se traslade, por problemas de competencia, a la Fiscalía de Valparaíso, seguramente con la esperanza que se acalle la protesta pública en una provincia como la nuestra, que tiene muy claros sus deberes para con los flagelados. Es fundamental, entonces, que los trabajadores de Valparaíso, los pobladores y estudiantes de ese puerto, demuestren el mismo calor humano en apoyo a estos obreros y marinos tan duramente perseguidos. Asimismo es importante la campaña de denuncia de los bárbaros procedimientos que se han empleado contra ellos y la exigencia de que los responsables sean destituidos de sus cargos y sancionados como corresponde.

Ch.H.: ¿Qué experiencia cree usted que obtuvieron los marinos de este episodio?

P.E.: Hay algo que nos dijeron los trabajadores flagelados y que deja muy en evidencia la indigencia mental de quienes cometieron los vejámenes que le relaté: en una etapa de las torturas obligaban a los detenidos a bailar y cantar y en la letra de las canciones, con ritmo de cueca o cualquier otro a que esas mentes perturbadas se les ocurría ordenar, se hablaba de “Abajo el MIR”, “Muera Miguel Enríquez” y otros “versos” con agregados de groserías que, por elemental decencia, no le voy a repetir.

Cuando los trabajadores nos contaban este detalle, menor, si se quiere, ellos mismos calificaban tal actitud como infantil y estúpida de parte de sus aprehensores. A nosotros nos pareció una clara manifestación de bajo coeficiente intelectual de indudable histeria de los oficiales que dirigían tan macabra faena. Frente a esa conducta de oficiales de marina que deshonraban de manera tan vil su uniforme, tratamos de imaginarnos cómo habría sido la reacción de un Arturo Prat, abogado y marino, de quien hay constancia que puso su inteligencia de tal y su prestigio en defensa de compañeros suyos a quienes otros antecesores de los torturadores de ahora persiguieron y trataron de expulsar de la Armada por móviles pequeños, o cuál habría sido la reacción de un Almirante Grau que frente a los restos de nuestro héroe nacional, Arturo Prat, no tuvo sino honrosos gestos de hombría y caballerosidad, no obstante tratarse de marinos de países en guerra.

Pensamos, finalmente, que las autoridades del Gobierno tendrán que decir más de una palabra ante estas denuncias que presentamos, palabra que si bien ya no podrá impedir las humillaciones y el dolor sufrido por trabajadores y marinos, por lo menos tendrá la virtud de hacerles saber que el sacrificio de su dignidad humana y de su integridad física no ha sido en vano y que ese sacrificio es un escalón más donde se levante la barrera que impida la repetición de conductas tan vergonzosas y los hagan esperar en el futuro la sanción histórica que se merecen los culpables. Dejamos abierta esta interrogante aa quienes tienen el deber de solidarizar con quienes se han jugado por la estabilidad del Gobierno del doctor Allende.

Materiales recomendados:

Página web «Marinos Constitucionalistas de Chile».

Revista «Chile HOY», en Biblioteca Clodomiro Almeyda.

Video recomendado: «Marinos Contra el Golpe» (Universidad de Playa Ancha y Parque Cultural de Valparaíso):

Libro recomendado: «Los que dijeron que «No». Historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973″, de Jorge Magasich A.

«Testimonios de los Militares Antigolpistas», Jorge Magasich.

La preparación del Golpe de Estado en la Armada: Así lo narró la Revista Chile HOY en agosto de 1973

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Adelanto de libro

‘El golpe en Valparaíso’, Memorias 1965 – 1975

Interferencia

El golpe en Valparaíso es el resultado de una extensa investigación de los periodistas Nelson Muñoz Mera y Manuel Salazar Salvo, ambos con más de 30 años de experiencia profesional y numerosos trabajos publicados en Chile y en el extranjero.

La obra pretende revelar los hasta ahora ocultos orígenes del golpe en la Armada, en Carabineros y en las principales unidades del Ejército y de la Fuerza Aérea con asiento en diversas ciudades de lo que hoy conocemos como Quinta Región.

También explora las raíces de la conjura en instituciones como la iglesia católica, el empresariado, los partidos políticos, los colegios profesionales y las universidades locales.

Los autores revisaron archivos judiciales, investigaciones académicas y la prensa de los años 60’ y de los tres años de la Unidad Popular, además de efectuar decenas de entrevistas a los principales protagonistas que aún sobreviven, cinco décadas después de los acontecimientos que se relatan.

¿Cuáles fueron los contactos de la oficialidad de la Armada con sus similares estadounidenses?

¿Qué horrores se vivieron en el cuartel Silva Palma y en la Academia de Guerra Naval? ¿Quiénes dirigieron los interrogatorios y las torturas?

¿Quiénes fueron los civiles que les pidieron a los marinos que derrocaran al presidente Allende?

¿Qué papel cumplió la iglesia católica local en el complot?

¿Qué pasó en el plan y en los cerros de Valparaíso en las horas y días siguientes al levantamiento de la Armada del 11 de septiembre de 1973?

¿Qué ocurrió en la Esmeralda, en el Lebu y en el Maipo?

¿Qué horrores se vivieron en el cuartel Silva Palma y en la Academia de Guerra Naval? ¿Quiénes dirigieron los interrogatorios y las torturas?

¿Cómo fue la persecución de los dirigentes de la Unidad Popular y de los partidos que integraban el gobierno popular en la zona?

¿Quiénes fueron los que intentaron oponerse con las armas y empezaron a organizar la resistencia?

Todas estas preguntas y otras diversas interrogantes tratan de responder y explicar los autores en la extensa tarea que emprendieron. A continuación, un extracto de algunas de las más de 50 entrevistas contenidas en el libro.

Un grupo de entrevistados para el libro.

Un grupo de entrevistados para el libro.

Preguntaron por las tumbas disponibles

Yo para el golpe tenía 33 años. Era profesor de la Universidad Federico Santa María y militaba en el MAPU.

“Hubo alguien que me dijo que venía el golpe el 7 o el 8. No puedo decir quién fue. Me aseguró que iban a volar la radio de la universidad. Ese tipo tenía vínculos con la Armada”.

Después del tanquetazo algunos oficiales de la Armada me dijeron que ellos no iban a hacer lo que hizo el Ejército. Nosotros sabemos hacer las cosas bien, me insistieron.

Una semana antes del golpe llegó hasta el comité regional del partido un compañero nuestro que se apellidaba Navarrete y que había asumido la dirección del cementerio. Nos dijo que había sido contactado por el doctor Kunstman, médico del Coraceros, quien le había preguntado por el número de tumbas disponibles, la capacidad de sepultación y la de la morgue. El doctor le comentó que la consulta era por si se presentaba una catástrofe.

Hubo alguien que me dijo que venía el golpe el 7 o el 8. No puedo decir quién fue. Me aseguró que iban a volar la radio de la universidad. Ese tipo tenía vínculos con la Armada. Lo conté a un dirigente del partido, pero no pasó el dato.

El lunes 10 en la UCV Raúl Allard permitió el ingreso de la fuerza pública para desalojar a los gremialistas. El Senado universitario sesionó el 10 en calle Brasil, en la Escuela de Ingeniería, para destituir al rector. Ganó Allard. Un tal Velasco –secretario del Consejo del rector- se fue con aire de triunfo. La gente de derecha quería destituirlo. Velasco se fue a la pensión La Rosa, restaurante típico que abría a las 10 todas las noches. Velasco cuenta que en un momento determinado se paró al baño y tropezó con un casco militar. ¡Qué hace esta mierda aquí!, dijo y lo meó. Se fue más tarde al hotel Condell y se quedó dormido. Despertó a las diez de la mañana del otro día escuchando marchas.

Como directiva local del MAPU tuvimos una reunión el día 10 en la noche que duró hasta las 12 de la noche. Mi padre, mi esposa y mi hija me fueron a buscar. Yo vivía en Quilpué, en la población Valencia. Nos enteramos tres horas después que habían empezado a desplegarse los marinos en la universidad con la colaboración de algunos dirigentes de la JDC.

Adolfo Tannenbaum, profesor de la Universidad Federico Santa María, militante del MAPU.

Una deuda con el rector

Yo tenía una ventaja y una desventaja. Había sido designado en el cupo comunista por el Gobierno, pero yo tenía merecimientos. Había sido inspector general y tenido otros cargos. Yo fui el primer rector del Eduardo de la Barra que era ex alumno del liceo. También fui el primer rector que no era masón, porque los anteriores eran todos designados por la logia desde Santiago.

“Se contaba que Guastavino, Vúskovic y Andrade andaban por los cerros. Después supe que parece que era verdad porque la Cecilia Espinoza, que es la nuera de Vúskovic, cuenta eso. El ambiente en el barrio era muy de oposición”.

Desperté en la mañana del martes 11 y mi mujer me dijo que parecía que había un golpe de Estado, porque había escuchado a una vecina conversar sobre eso. Vivíamos en el cerro Bellavista, en la punta, al lado de donde termina la escala, y bajamos a Ecuador. Ese día yo me iba a celebrar el Día del Maestro con los profesores.

Los marinos estaban atajando a la gente de los cerros y nos devolvieron. La mayoría de los porteños vive en los cerros y era más fácil neutralizarlos impidiendo que llegaran al plan.

Tipo 9 o 9:30 los vecinos empezaron a bajar de los boliches de arriba llenos de bolsas con arroz, con leche, con todos los productos que escaseaban, porque los bolicheros se asustaron y empezaron a entregar todo lo que no se encontraba. Eso demostró que el desabastecimiento era provocado. Fue una cuestión increíble ver bajar y subir a los vecinos aprovisionándose.

Se contaba que Guastavino, Vúskovic y Andrade andaban por los cerros. Después supe que parece que era verdad porque la Cecilia Espinoza, que es la nuera de Vúskovic, cuenta eso. El ambiente en el barrio era muy de oposición. Al frente mío vivía un jefe de obra que era comunista, jefe de obra de la vía elevada, con el que conversaba. Todavía están los tetrápodos de esa avenida, iba a conectar con Viña y Reñaca. Quitándole terreno al mar, iba a pasar también por la casa de yates. Otro vecino trabajaba en una cooperativa, que se fue a Suecia. El resto todos eran opositores.

Estuve un tiempo escondido y cuando salí me llevaron preso en la primera detención. Y le dije al oficial que me detuvo: a usted lo denunciaron los vecinos.

Sacamos a mi hijo que tenía nueve años y yo me escondí los cinco primeros días en la casa de un cuñado. Mi hermano me fue a buscar y me dijo que no podía seguir ahí porque allanaban todos los días mi casa, a distintas horas. Mi mujer estaba desesperada. He contado que allanaron unas 22 veces mi casa. Cuando salí y llegué a mi casa, me detuvieron y nos tuvieron tres horas con los rifles apuntados y de ahí me llevaron a la calle Buenos Aires, donde está la Prefectura. Alcancé a decirle a un vecino que por favor cuidara a mi mujer porque me llevaban preso. Hicieron pedazos la casa buscando armas. Encontraron un alfabeto Morse que había hecho mi hijo, copiado de una revista. El capitán dijo: con esto se comunicaban para la Unión Soviética.

Aníbal Vivaceta López, rector del Liceo 1 Eduardo de la Barra, militante del Partido Comunista

“No había nada que hacer”

Durante la básica vivía en el cerro Esperanza y quería ser marino. La escuela quedaba encima de Portales; abajo estaba el matadero, el olor ni te digo. Un profesor me influyó para que me metiera a la Escuela de Artes y Oficios de la Santa María. Di un examen y quedé. Estuve ahí toda mi juventud. Entré al pensionado y viví en la universidad. Nos daban el título de sub técnico electricista. Hablo del 67 o 68.

“Estábamos en una reunión y nos dijeron que afuera estaban llegando los milicos del regimiento de Ingenieros de Quillota, el “Aconcagua”. Salimos como diez por el río, por la parte de atrás”.

Nos enteramos a través de la radio del golpe. De ahí nos fuimos a meter a la industria Rayon Said, tomada por el MIR. Entramos y empezamos a tratar de armar la defensa. Hicimos un recuento de elementos: había dos revólveres, uno oxidado, y como cuatro balas. Mi compañero era el Roberto Castro, que también venía de la Santa María.

Estábamos en una reunión y nos dijeron que afuera estaban llegando los milicos del regimiento de Ingenieros de Quillota, el “Aconcagua”. Salimos como diez por el río, por la parte de atrás.

Me quedé unos días en Quillota. Esa noche nos quedamos en la casa de una señora que no conocía. Nos juntamos con algunos compañeros pero nos dimos cuenta de que era una derrota completa; no había nada que hacer.

En diciembre retomamos contactos en Quillota. En la casa donde yo me quedaba empecé una relación sentimental con la niña que vivía allí, que era la que le prestaba apoyo al cura. La bicicleta la usaba el cura y ella la pasó mal. Fui a Santiago a tratar de ubicar gente y varios ya se habían asilado.

Armamos una organización que funcionaba independiente de Valparaíso.

Cayó gente. Mataron al Jean Rojas, lo detuvieron y llevaron a la línea férrea. Al Chico Manzano, que era dirigente en la Rayon, lo llevaron a Pisagua y después murió en la “patrulla fantasma”. La represión empezó a trabajar en la gobernación. Me mantuve en la zona hasta que me tomaron preso en abril del 74.

Los marinos agarraron una hebra acá en Valparaíso y la represión llegó allá. Tenía que juntarme con una compañera y me fui a hacer un punto que me estaba esperando. Ella está viva -no te voy a decir el nombre-. Ahí cayó todo un grupo en Quillota, después de la segunda semana de abril. Un lote como de ocho que luego expulsaron del país.

Silvio Pardo era mi jefe en la red de Quillota. Después que me sacaron la cresta un rato, trajeron al Silvio, quien me dijo:

-Oiga compadre ya lo saben todo así que diles todo no más.

“Cuando caí me llevaron al Silva Palma. Me dieron unas tremenda golpiza y me pusieron electricidad. Me tuvieron tres meses incomunicado en una celda de castigo. Había celdas en dos pisos. Arriba estábamos los incomunicados, en celdas individuales”.

No sabemos dónde y cómo cayó el Silvio y por qué lo hicieron desaparecer. Era como el encargado militar, posiblemente a nivel regional. Nos detuvieron los navales. Ellos operaron desde antes. En la universidad discutíamos en los patios y estos huevones aparecieron trabajando para ellos: Guillermo Harding, que hoy algo tiene que ver con las farmacias Cruz Verde; el otro es Morera, que ahora está encausado. Ellos eran gremialistas y lo asumían.

Cuando caí me llevaron al Silva Palma. Me dieron unas tremenda golpiza y me pusieron electricidad. Me tuvieron tres meses incomunicado en una celda de castigo. Había celdas en dos pisos. Arriba estábamos los incomunicados, en celdas individuales. Abajo había otras dos piezas con detenidos. Éramos unos 30 o 40. Ahí estaban Carlos González, el Lucho Vargas, el Silvio Pardo, el Alejandro Romero -el TQ, que era el jefe del MIR para el golpe, el René Arriagada, Carlos Riveros, Enrique Núñez y unos ocho de Quillota.

Carlos Otazo Román, técnico eléctrico, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario.

“Nos hacían orinar sobre un busto del Che Guevara”

El 5 de octubre me detuvieron en mi casa en Quilpué. Llegaron detectives cuando empezaba el toque de queda, como a las diez de la noche, y rodearon el sector. Me llevaron al cuartel de Investigaciones en Quilpué y allí me interrogó el jefe, a quien yo conocía. Fue largo, como de dos horas, pero correcto. Todo lo que dije lo escribieron a máquina, me lo dieron a leer y tuve que firmarlo. Tuve que confesar que era marxista. Después supe que para ellos era un gran pecado.

Cuando terminó el interrogatorio, el jefe me dijo que tenía que entregarme a los marinos de El Belloto, pero que lo haría al día siguiente por la mañana. Él era quien me había entregado la autorización para permanecer de forma definitiva en Chile.

A las siete me sacaron y me llevaron a El Belloto. Ahí cambió todo.

-Tú eres el cura Pancho; y métale golpes, patadas, culatazos… y luego al hoyo hecho con excavadora. Ahí había muchos presos, unos 50, y el campo estaba minado. Explotaban perros y gatos. Estuve todo el día hasta la noche. Levantábamos las manos y cuando había varias en alto nos llevaban en fila hacia un extremo de la cancha donde había un busto del che Guevara, que lo habían decapitado, y nos hacían orinar sobre él.

“Ahí se repitió la paliza. Bajando del camión me pusieron una capucha encima. Yo primero en la fila y un marino me tomó la mano. El marino me dijo: padre Pancho, usted me casó a mí. Voy a ir a Quilpué. Dígales que estoy bien, le respondí”.

Como a la una de la madrugada nos subieron en un camión en varios pisos, unos sobre otros, cruzados como en parrilla. No sabíamos dónde nos llevaban. Cuando salimos adiviné que íbamos a Valparaíso. Llegamos a Playa Ancha, primero a un edificio con un patio que no supe qué era. Ahí nos bajaron y nos llevaron –supe después- a la Academia de Guerra.

Ahí se repitió la paliza. Bajando del camión me pusieron una capucha encima. Yo primero en la fila y un marino me tomó la mano. El marino me dijo: padre Pancho, usted me casó a mí. Voy a ir a Quilpué. Dígales que estoy bien, le respondí. No supe quién era. Estuve tres o cuatro días, tumbado en un piso de madera por las palizas. Las ventanas estaban tapadas con unos lienzos. Cada interrogatorio siempre era precedido por una paliza.

Se escuchaban muchos gritos. A mi no me dieron tan fuerte como a los demás. En mi caso fue sin corriente ni submarino. Nos interrogaban desnudos. Siempre de pie. No veía a los interrogadores. Eran preguntas absurdas como dónde estaban las armas y cómo ubicar a ciertas personas que yo ni conocía. Me pillaron una libreta con citas, reuniones, nombres y teléfonos. Me preguntaban sobre todo eso. También querían que les diera los nombres de los Cristianos por el Socialismo. Les dí los nombres de dos muertos: Miguel Woodward y Juan Alsina, también el de algunos sacerdotes que habían vuelto a España.

Llegué al Lebu. Me quitaron el cinturón, los cordones y a la bodega. Antes de bajar me dieron otra paliza. Abajo habíamos unos 120. Supe que había mujeres en los camarotes.

Me encontré con el jefe de los scouts de Quilpué, Mario Bruna, y con José Filippi, que fueron a encontrarme y me acogieron. Yo iba muy mal y ellos me llevaron a un rinconcito y me consolaron.

Una vez al día nos subían a cubierta. Había cuatro agujeros por donde subir y las cuatro bodegas con escalerillas de gato. Los marinos se asomaban arriba y los veíamos de abajo. Reconocí a uno, que era el hijo de un administrador que tenía don Emilio Tagle en el Obispado. No era marino, era de complemento. Él me conocía. En otra bodega estaba Alfredo Hudson, otro sacerdote.

Francisco Puig Busquet, sacerdote español, nacido en Barcelona en 1937,

Trabajando con los rusos

El 73 vivía en Quilpué, aunque siempre fui viñamarina. Trabajaba en la KPD, industria que regaló la URSS a Chile en 1971 y donde se construían edificios prefabricados de departamentos. Trabajaban sobre mil personas. Los rusos deben haber sido unos 60 o 70. Yo era secretaria del Departamento de Personal y dirigente sindical. Había sacado la segunda mayoría pero me quedé con el cargo de secretaria.

“Toda la noche del 10 hubo mucho movimiento vehicular; creo que no dormí. Me levanté un poquito más arreglada. Tenía 24 o 25 años, militaba en el MAPU”.

Laboraban menos del diez por ciento de mujeres. Yo también estudiaba en la noche en la promoción superior del trabajador en la Universidad de Chile, sede Playa Ancha. Vivía con mi madre y mi hermana, a cinco cuadras del centro y a diez de la empresa, que estaba en el Parque Industrial.

El día 11 el sindicato tenía una entrevista con Daniel Vergara, el subsecretario del Interior, en Santiago. Teníamos que juntarnos con el resto de los dirigentes a las seis de la mañana para viajar a la capital.

Toda la noche del 10 hubo mucho movimiento vehicular; creo que no dormí. Me levanté un poquito más arreglada. Tenía 24 o 25 años, militaba en el MAPU.

En la mañana pasaban puros camiones con marinos y milicos. Cerca de mí vivía Gabriel Aldoney. No había movilización. Tuve que irme a la empresa a pie. Los marinos tenían puesta una barrera en el paso del tren.

De lejos vi muchos vehículos alrededor de la empresa, incluso unos que les decían vinchuca, que eran rusos, con una ametralladora inmensamente grande arriba del techo. En eso siento a alguien que me llama: compañera Correa, me dice. Yo miraba para todos lados y era el compañero Ibacache, que estaba escondido en un matorral. Compañera no vaya que está la escoba, me advirtió.

Hubo una reunión en la industria. Yo caminé hacia el cerro, hacia el cementerio y había un funeral de gitanos con mucho llanto y mucho grito. Tratamos de subir para mirar la empresa desde el cerro. Un dirigente de apellido Sánchez fue detenido. De puro choro que era.

La gente que entraba la tiraban al suelo y de ahí al camión o a la micro. Los tenían tendidos en el piso unos arriba de otros.

Arrancamos y nos juntamos en una fábrica de brochas. Qué hacemos, hubo locuras que se dijeron que no sé si se hicieron. Pero había que hacer cosas. Yo era la única mujer y me mandaron a Belloto Sur a ver qué pasaba con los compañeros de la construcción que estaban levantando la población Máximo Gorki.

“Lloramos con mi hija de diez años cuando escuchamos en la radio que el presidente Allende estaba muerto, como a las cinco de la tarde”.

Me vine a mi casa, al departamento en un tercer piso; me cambié ropa, me puse ropa más deportiva y comí porotos. Mi hermana trabajaba en la Universidad Católica y también tenía su militancia política. Tomé la bicicleta y me fui de nuevo a la empresa, pero obviamente tomando las precauciones del caso. Ahí me dijeron: compañera usted tiene que seguir en la casa. Esa noche la pasé no me he podido acordar dónde; parece que en la casa de dos compañeros que eran mellizos, comimos pescado frito y ahí hubo una reunión con dirigentes del PC. Ahí se decidió hacer algunas cosas.

Gabriela Correa, funcionaria de la KPD, militante del MAPU.

En el salón de oficiales de la Esmeralda

Profesora en una escuela del cerro Bellavista, con dos niños pequeños, separada.

Militante socialista desde el 70, vivía en el cerro Alegre donde también tenía su núcleo partidario con otras tres personas. Antes del golpe trabajó, además, en diversas obras de teatro. Jugaba basquetbol y había sido seleccionada de Valparaíso.

El lunes 10 me junté con unos compañeros en conversación informal. Estábamos preparando las actividades del día siguiente, el día del profesor. El martes 11 sentí aviones como a la seis de la mañana. Llamé a Carlos Camus, un compañero que vivía más arriba y el teléfono estaba cortado. Yo vivía con una señora muy de edad que era la empleada. Un vecino del lado, que era comunista, salió de su casa y algo conversamos. Ambos estábamos muy preocupados.

Bajé a comprar pan y había una cadena de marinos que impedía llegar hasta el plan.

Lloramos con mi hija de diez años cuando escuchamos en la radio que el presidente Allende estaba muerto, como a las cinco de la tarde.

“El oficial que nos conducía me dijo hasta luego. A los hombres se los llevaron al Maipo. A mí me agarraron y me tiraron para abajo, unos tres metros. Alguien gritó: ¡Otra perra para…!”.

Al día siguiente, en la noche, como a la una de la madrugada, sentí golpes en la puerta y me percaté que había un tremendo operativo. Todos andaban con las caras pintadas y tenían una lista de diez hombres y una mujer. Allanaron la casa, destrozaron todo. Yo pensaba que se habían confundido.

Tenían que llevarme a la Intendencia, hoy la Primera Zona Naval. Dejaron que me vistiera. Me subieron a un camión de la perrera. Estaban subiendo a Jorge Barahona, un profesor comunista; dos cabros que eran miristas, a Carlos Camus. Me subieron adelante.

Cuando llegamos me bajaron y me dejaron en sala sola, parada. Todos los compañeros los tenían parados y los llamaban de a uno.

En la mañana nos sacaron de la Intendencia, nos subieron al camión y se dirigieron al molo. Vi la Esmeralda y a unos tipos corpulentos que eran infantes de marina o submarinistas. El oficial que nos conducía me dijo hasta luego. A los hombres se los llevaron al Maipo. A mí me agarraron y me tiraron para abajo, unos tres metros. Alguien gritó: ¡Otra perra para…!

Abajo me subieron a una litera. Había una alemana, una señora de edad que era inspectora del liceo de Viña y yo. Pusieron un foco apuntándome. Eran como las bodegas. Yo estaba aterrada.

Una frazada hacía las veces de cortina. Se corrió un poco y pude ver a Sergio Vuskovic, con un boxer lila. Estaba también el alcalde de Viña; el director de Aduana, que era muy caballero; y el abogado de la intendencia, Luis Vega.

De repente empezó la fiesta. Los tenían de guata y les empezaron a pegar. Se ensañaban con los que habían sido marinos. Al más viejo le pegaban debajo de una ducha y gritaba ni te digo. A todos los tenían en ropa interior.

De repente dijeron la número tres y me tomaron y me pusieron una capucha que tenía sangre seca. Me colocaron esposas y me puse histérica. Me llevaron al salón de oficiales, un lugar alfombrado, donde había tres tipos sentados. Me sacaron la capucha y las esposas. Me sentaron al centro.

“Me llevaron a otra sala, me hicieron desnudarme la parte superior, después toda la ropa. Yo gritaba como loca. Tenía la capucha puesta. Yo me resistí y ellos me sujetaban. De repente sentí el perfume de Jaime Román”.

Estaba el capitán de navío Jaime Román Figueroa; otro que se llama Cristián Ganstel, que hace poco iba a reemplazar a Gonzáles, el máximo de la Armada ahora. Sacaron una carpeta que tenía una bitácora mía. Todos estaban con jersey de cachemira y de civil. El del medio, Román, era el más grande, tenía un perfume muy especial. Dijo: Esta es la hija del Tala (de talabartero), refiriéndose a mi papá a quien le habían dado la concesión del casino de la Escuela Naval nueva. Mi papá era como un mensajero y amigo de los cadetes. Por eso, esos tres tipos sabían hasta de mi abuelita. Jaime Román era imperturbable, duro. Él era el principal interrogador.

Me sacaron de allí los carceleros, me pusieron la capucha y de nuevo para abajo.

Las mujeres llegaron entre el jueves y viernes. El viernes también llegaron los de la Aduana; Arnaldo Toro, Juan y otros. Los tiraban a todos por la escala.

Llegaron unas niñas comunistas: la Mónica Moreno con la hermana; la Claudina, que lloraba mucho. Son las que hoy están en el Bolivariano. En total llegaron unas 15 mujeres.

Me fueron a buscar de nuevo. Me llevaron a otra sala, me hicieron desnudarme la parte superior, después toda la ropa. Yo gritaba como loca. Tenía la capucha puesta. Yo me resistí y ellos me sujetaban. De repente sentí el perfume de Jaime Román.

María Teresa Ríos, profesora, militante del Partido Socialista.

La parvularia de Caleta Abarca

En 1973 yo era estudiante de tercer año de Parvularia, el último, en el Pedagógico en Valparaíso. Trabajamos en verano con familias jóvenes de las poblaciones. Les explicábamos lo más fácil para cocinar con poca plata pero equilibrado. Éramos un grupo. Higiene para los niños. Cómo usar bien el agua. Lo hacíamos los miércoles en la tarde y los fines de semana. Yo era simpatizante del PS.

“El 11 me levanté y me vestí para ir a la U. No había radio ni nada. Yo vivía en Caleta Abarca, en Viña. Cuando bajé los marinos no dejaban pasar a nadie. Me ordenaron que volviera a casa”.

Las alumnas de la carrera eran en su mayoría muchachas de clase social alta y de derecha; éramos pocas las de izquierda. Nos juntábamos con estudiantes de Castellano, Historia y Sociología.

El Peda era bien politizado, había mucha lucha entre izquierda y derecha. Mucho debate.

Se conocían los dirigentes. La FECh era controlada por el PC, Patricio.

El 11 me levanté y me vestí para ir a la U. No había radio ni nada. Yo vivía en Caleta Abarca, en Viña. Cuando bajé los marinos no dejaban pasar a nadie. Me ordenaron que volviera a casa.

No había teléfonos y no pude hablar con nadie en una semana. No podíamos salir. Pasaron varios días.

La mañana del 11 escuché la arenga de Allende. Me dio mucha rabia. Nos están robando nuestro Gobierno, me decía yo misma. Mi papá me dijo que las cosas eran así y que había que aceptarlo.

Una semana después yo salí. Vino mi amigo Gabriel y me dijo que no se atrevía a salir por las patrullas. Me contacté con la Alicia Olea, amiga del Peda, y me dijo que había presos y que parecía que habían matado a otros. El Peda estaba cerrado y estaban los militares.

Un día me habla Abner Salazar, estudiante de Arquitectura, y me pregunta si quiero participar en algo. Me cuenta que trabaja para el MIR y que está tratando de rearmar un grupo. Yo acepto y me pide que encuentre una imprenta para poder imprimir panfletos y que busque casas de seguridad para compañeros que necesitan esconderse. Había que crear una sección en Caleta Abarca para ayudar y hacer panfletos. Empecé a buscar gente que quisiera hacer algo. Trabajamos con los cuidadores del Colegio Alemán, hoy Universidad de Viña del Mar. Ellos nos prestaron la imprenta y empezamos a hacer panfletos, que pegábamos o dejábamos por ahí.

Buscamos casas de seguridad con algunos vecinos y transportamos a algunos compañeros a Santiago para que los asilaran. En la capital los acogía una casa religiosa donde los estaban esperando. Varios de ellos se asilaron en las embajadas de Bélgica, de Suecia y de Francia. Nos íbamos en buses y los llevábamos disfrazados. Hacíamos de parejas. Incluso llevamos a Abner Salazar que también se asiló. Él era el enlace entre nosotros y otros grupos.

Milena Castro Neumann, parvularia, ayudista del MIR.

La muchacha que sólo servía para estudiar moda

Estudié hasta sexta preparatoria. La profesora habló con mi mamá y le dijo que yo no servía para nada, que sólo servía para estudiar moda y con 12 años fui a una escuela a eso. Después empecé a militar en la Jota, a los 17.

“Yo no era política, no entendía nada. En mi casa funcionaba una célula del partido, en la que estaba mi papá. Yo era una obrera ignorante”.

En el séptimo congreso de la Jota, después del 70, la consigna fue “Estudiar, trabajar y luchar por la patria y la revolución”. Entré al Eduardo de la Barra a estudiar la media, pero quedó truncada por el golpe.

Los mejores años de mi vida fueron en la Jota. En mi población teníamos un comité juvenil por la campaña de Allende, que fue muy hermosa. Yo tenía una alegría tan grande. Pensaba que cuando saliera Allende mi papá siempre iba a tener trabajo. Era el compañero presidente el que iba a salir. Para el pueblo, las 40 medidas, era lo soñado.

Yo no era política, no entendía nada. En mi casa funcionaba una célula del partido, en la que estaba mi papá. Yo era una obrera ignorante.

Hacíamos convivencias. Lo más importante eran los trabajos voluntarios. Participábamos en brigadas. Después fui encargada de finanzas de la Jota en la Tercera Comuna.

Yo decía: estoy de acuerdo con lo que dice el compañero.

Aprendí mucho allí. Los valores de un joven comunista. Lo más hermoso es tener una ideal. Cuando te desviai ya no soy nada. Aprendí a expresarme y vencer mi timidez.

Era una muchacha alegre, con muchos ideales y sueños.

Casi ni me percaté de que podía venir un golpe. Nadie sabía qué era un golpe, nadie sabía de las torturas.

El día 11 yo estaba acostada. Se había quedado a dormir una compañera de la Jota, que era de la dirección. Mi papá volvió del trabajo. Levántense, hay golpe de Estado, derrocaron al compañero Allende, nos dijo.

“Sacaron a mi papá, después a mi hermana. Yo les decía por qué hacen eso. Tenía 18 años y me puse insolente. Encontraron debajo de un colchón el Manifiesto del partido, que había salido hacía poco”.

Me dio una angustia enorme. Esa noche, con otra gente del partido en la casa, nos pusimos a quemar cosas.. La camisa y el carnet los enterré. Mi mamá quemó todo el resto: libros, revistas, afiches, mis estímulos, un anillo que hacían los vietnamitas con los aviones que derribaban. Se quemó Así se templó el acero, un disco de Neruda.

El 12 llegaron los marinos echando abajo todo. Hicieron tira el techo, como si fuera de cartón piedra. Sacaron a mi papá, después a mi hermana. Yo les decía por qué hacen eso. Tenía 18 años y me puse insolente. Encontraron debajo de un colchón el Manifiesto del partido, que había salido hacía poco. La niña de al lado lloraba porque le estaban pegando a don Polito, mi papá.

Me llevaron a la Escuela Naval y luego a la Esmeralda.

Mónica Moreno, pobladora, militante de las Juventudes Comunistas.

Una red secreta para los asilos

Al momento del golpe yo era estudiante del último año de Derecho en la Universidad de Chile y militante del Partido Demócrata Cristiano. También era dirigente de la Democracia Cristiana Universitaria, DCU. Trabajaba, además, en la Vicerrectoría de Comunicación de la UCV. El rector era Raúl Allard; el vicerrector de Comunicación, Juan Orellana Peralta. Yo estaba a cargo de la Secretaría Ejecutiva del programa Televisión Educativa del Pacto Andino.

El contexto que se daba era de profunda radicalización. La Vicerrectoría de Comunicación estaba en la calle Yungay, perpendicular a la UCV, que estaba tomada por el movimiento gremialista, y en una reunión en la oficina de Juan Orella Peralta recibimos impactos de bala que no nos dieron y que venían de la Casa Central. Quiero poner esta imagen para ubicarnos en lo que se estaba viviendo. En la Universidad de Chile y en la UCV el proceso político estaba muy radicalizado. No había diálogo entre la UP y los sectores opositores. Habíamos algunos dirigentes universitarios que tratábamos de construir el diálogo porque creíamos que el país lo necesitaba y que los mecanismos de la democracia debían ponerse en movimiento.

“Los gremialistas tuvieron una participación en diversas instancias del régimen militar. Ocuparon cargos de responsabilidad política. Muchos de ellos también en las fiscalías navales.”

Éramos nosotros los que creíamos en la doctrina del cardenal Raúl Silva Henríquez, de que el diálogo era el único camino posible. Éramos un grupo reducido, no la mayoría, y quiero reflejarlo en un hecho. La DCU en Valparaíso tenía su sede en la calle Pedro Montt 2080 y para ingresar a ella había que hacer unos cursos. Yo me acuerdo que estaba haciendo un curso con unos 25 jóvenes y que estábamos hablando del personalismo. Sentíamos mucha bulla, era una casa vieja. Voy a ver y hay unos 25 alumnos escuchando una charla sobre Emmanuel Mounier mientras en la sala de al lado había otros cien jóvenes haciendo karate y defensa personal. Dos realidades absolutamente distintas.

Esto motivó que cuando se vino el golpe también las opciones fueron distintas.

Los gremialistas tuvieron una participación en diversas instancias del régimen militar. Ocuparon cargos de responsabilidad política. Muchos de ellos también en las fiscalías navales.

A partir del 11 en el caso mío lo único que pude aportar fue en el Derecho. Aquí en Valparaíso no hubo Vicaría de la Solidaridad, no hubo un grupo -a diferencia de Santiago- que tuviera un liderazgo muy fuerte de la iglesia católica. En el primer tiempo, estuvimos absolutamente desorganizados, pero optamos por la defensa de los derechos humanos. Era un acto de confianza pues había muchas dudas y sospechas sobre con quien uno se relacionaba. Aquí hubo muchas personas que estuvimos en eso pero que no estábamos comunicados entre nosotros. Cada cual hacía lo que estimaba posible para cooperar.

Debido a mi vinculación con algunos funcionarios de Naciones Unidas, hicimos una red para ayudar a algunas personas a salir del país. Yo los trasladaba de alguna manera a Santiago, y ellos a su vez los ingresaban a las embajadas.

Luis Bork Vega, abogado, militante del Partido Demócrata Cristiano

Escabulléndose por los cerros

Había dejado una semana antes mi cargo de presidente nacional del Sindicato de Aduanas. Era secretario de Control y Cuadros del Regional Valparaíso del PS y estaba muy al tanto de la situación nacional.

“Como a las siete de la mañana ya se escuchaba el ruido de los helicópteros. Tenía la mala costumbre de no escuchar radio en la mañana, sólo me vestía y salía. Cuando bajé de más arriba de la fábrica Costa, por ahí vivía, desemboqué en la avenida Argentina y me topé con un batallón de marinos”.

El partido no había dado ninguna instrucción. La noche del lunes 10 estábamos con varios compañeros en una comida y llegó el “Magnesio”, un fotógrafo amigo del diario El Mercurio, que nos dijo que iba a estar todo tranquilo porque la Escuadra había zarpado para reunirse con las naves estadounidenses de la Unitas.

Nos separamos como a las 12 de la noche. Yo tenía un Fiat 600 que tenía estacionado por ahí por el Parque Italia y Francia. Yo vivía en Santa Helena. No pasaba nada, pero minutos después se produjo el asalto a la sede del Partido Comunista que estaba frente al Parque Italia.

Como a las siete de la mañana ya se escuchaba el ruido de los helicópteros. Tenía la mala costumbre de no escuchar radio en la mañana, sólo me vestía y salía. Cuando bajé de más arriba de la fábrica Costa, por ahí vivía, desemboqué en la avenida Argentina y me topé con un batallón de marinos que tenía apuntada una ametralladora punto 30 hacia el cerro.

Traté de llegar a la Aduana, pero ya no se podía pasar. Recogí a algunos compañeros, pasamos por la torre de Aduanas y estaba llena de marinos. Me devolví a la casa. No tenía garaje y le pedí a un vecino que me guardara el auto.

Mis dos hijos estaban en la casa de mi suegra. Le dije a mi mujer que se fuera a la casa de mi suegra. Había perdido el carnet en Pucón y decidí subir porque si bajaba me iban a controlar. Subí al cerro La Virgen hasta la avenida Alemania y fui a la casa de Guillermo Hansen Calderón, que era el segundo jefe de mi departamento. Nos montamos en su auto y fuimos a dar una vuelta larga.

A las dos o tres de la tarde supimos de la muerte de Allende, vimos por la televisión a los cuatro miembros de la Junta y el discurso de Leigh sobre la eliminación del cáncer marxista. Esa noche dormí en la casa de Hansen.

“En la puerta estaba un abogado que era el fiscal del servicio de Aduanas, Carlos Anabalón, que era hijo de un ministro de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, un hombre muy cercano al PS, con quien éramos amigos. El estaba cumpliendo la misión de identificar a los funcionarios de Aduanas frente a los marinos”.

Al día siguiente, el miércoles 12, me fui a la casa de mi suegro a encontrarme con mi mujer. Volvimos a la casa de Guillermo que vivía en una población de la marina mercante, en avenida Alemania. Andábamos en una citroneta y cuando estábamos ahí llegó una patrulla de la Armada. Se llevaron para un lado a Guillermo y le dijeron que él tenía unas armas a su cargo, una pistola PPK y una metralleta Walter, y que se las debía entregar. Se las llevaron y no pasó nada más. Posteriormente, alguien nos contó que vio el operativo con tiradores apuntando a la casa por lo que pudiera ocurrir.

Luego nos fuimos a mi casa en la citroneta de mi amigo. Tenía hartos documentos que opté por destruir y quemar.

El 13 en la mañana empezó a salir por las radios el bando que llamaba a todos los empleados públicos a presentarse a su trabajo. Llegué a la puerta de la Superintendencia de Aduanas, donde había una patrulla de la Armada. En la puerta estaba un abogado que era el fiscal del servicio de Aduanas, Carlos Anabalón, que era hijo de un ministro de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, un hombre muy cercano al PS, con quien éramos amigos. El estaba cumpliendo la misión de identificar a los funcionarios de Aduanas frente a los marinos.

Luis Azua Torres, funcionario de Aduanas, militante del Partido Socialista.

Nixon sabía que Armada preparaba golpe contra Allende

Estados Unidos desclasifica informes de Nixon sobre Chile: Sabía que Armada preparaba golpe contra Allende

“Se han recibido en Chile varios informes que indican la posibilidad de un intento de golpe de estado militar”, señala uno de los archivos de Nixon.

Por Leonardo Buitrago

Hace 10 horas

Publicado en

1973ChileMemoria / Actualidad / Chile / Estados Unidos / Mundo / Política / Portada

Este viernes, el Gobierno de Estados Unidos hizo públicos dos informes diarios del presidente Richard Nixon referentes a Chile, previos al golpe militar perpetrado por el dictador Augusto Pinochet. Los archivos corresponden a los días 8 y 11 de septiembre de 1973.

«Conforme con nuestro compromiso de aumentar la transparencia, el gobierno de los Estados Unidos ha desclasificado y publicado partes de los Informes Diarios del Presidente relacionados con Chile, del 8 de septiembre de 1973 y el 11 de septiembre de 1973», indicó la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado de la nación norteamericana.

Ambos archivos se encuentran disponibles en los siguientes links:

THE PRESIDENT’S DAILY BRIEF 08 SEPTEMBER 1973 (CHILE ARTICLE ONLY) | CIA FOIA (foia.cia.gov)

THE PRESIDENT’S DAILY BRIEF 11 SEPTEMBER 1973 (CHILE ARTICLE ONLY) | CIA FOIA (foia.cia.gov)

«Junto con los miles de documentos desclasificados con anterioridad, la publicación de hoy demuestra nuestro compromiso duradero con la asociación entre Estados Unidos y Chile, que es consistente con nuestros esfuerzos por promover la democracia y los derechos humanos en nuestros propios países y alrededor del mundo», señlaron en un comunciado publicado en el portal web de la Embajada de Estados Unidos En Chile.

Desde la Oficina del Portavoz del Departamento de Estado destacaron que desclasificación de documentos es un proceso complejo en el que participan múltiples agencias, en el cual el gobierno de los Estados Unidos toma en cuenta numerosos factores, entre los que se incluyen la seguridad nacional, la protección de las fuentes y la metodología, y otros riesgos y beneficios que conllevan la divulgación de información específica.

«Teniendo en cuenta estos factores, el gobierno de los Estados Unidos completó esta revisión de desclasificación en respuesta a una solicitud del gobierno de Chile y para permitir una comprensión más profunda de la historia que compartimos. Nos mantenemos comprometidos en trabajar con nuestros socios chilenos para intentar e identificar fuentes de información adicionales de modo de aumentar nuestra conciencia sobre eventos de alto impacto ocurridos a lo largo de la historia que compartimos y fortalecer aún más la importante relación entre nuestros dos países», plantearon.

La embajadora de Estados Unidos en Chile, Bernadette Meehan, también informó que su gobierno desclasificó los informes diarios del Presidente Nixon, referentes a Chile,

¿Que revelan los informes desclasificados de Nixon?

En el primero de los informes, fechado el 8 de septiembre de 1973 se revela que , los asesores del entonces presidente estadounidense, Richard Nixon (1969-1974), le avisan sobre un “posible intento de golpe” en Chile.

En concreto, el mandatario estaba al tanto de que había «planes de algunos oficiales de la marina para poner en acción sus fuerzas militares contra el gobierno de Allende”.

“Se han recibido en Chile varios informes que indican la posibilidad de un intento de golpe de estado militar”, señala el archivo consignado por Radio Biobío.

“Los disturbios se centran en la marina, cuyos miembros han estado nerviosos ante el inminente nombramiento de un nuevo jefe de servicio”, agrega.

En el segundo documento desclasificado, correspondiente al 11 de septiembre, se comprueba que Nixon tenía conocimiento que varias “unidades militares clave” apoyaban la intentona.

“Los hombres de la marina que conspiran para derrocar al gobierno reclaman ahora el apoyo del ejército y la fuerza aérea. Aún no hay pruebas de un plan de golpe de Estado coordinado entre los tres servicios. Los generales del ejército han estado hablando de (…) aumentar la influencia de los militares en el gobierno”, plantea el documento.

“Si los exaltados de la marina actúan creyendo que recibirán automáticamente el apoyo de los demás servicios, podrían verse aislados”, reza en el archivo de la administración Nixon previo golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 contra Allende.

Participación de Washington en el golpe de Estado

Cabe recordar que hace una semana, la representante federal estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, indicó que era imperativo que la administración de Joe Biden desclasificara aquellos documentos que podrían aclarar la participación de Washington en el golpe de Estado de 1973 en Chile,

«Queremos enfatizar que éste es un momento en que la transparencia de los Estados Unidos puede ser una oportunidad para un nuevo ciclo en nuestra relación entre los Estados Unidos y Chile», dijo la representante Ocasio-Cortez en perfecto español en un video en Instagram en el que estuvo acompañada de la Ministra Vocera del Gobierno Camila Vallejo,

La representante demócrata por Nueva York formó parte de una delegación de legisladores estadounidenses que viajó hasta Santiago con motivo de la próxima conmemoración del 50 aniversario del golpe militar contra Allende.

«Es muy importante enmarcar la historia en lo que pasó aquí en Chile con la dictadura de Pinochet. Y también a reconocer y reflejar en el papel de los Estados Unidos en esos eventos», aseguró la legisladora estadounidense.

EE.UU. desclasificó informes de Nixon sobre Chile: Sabía que Armada preparaba golpe contra Allende

 

Jorge Magasich sobre la Unidad Popular

50 AÑOS DEL GOLPE NACIONAL POLÍTICA

Jorge Magasich sobre la Unidad Popular: “Es el momento donde las clases populares han tenido más poder adquisitivo”

El historiador presentó esta semana los volúmenes III y IV de la Historia de la Unidad Popular. En su contenido aborda las medidas más trascendentales del gobierno de la UP, el rol de la Democracia Cristiana y la intervención de Estados Unidos.

Diario UChile

Viernes 25 de agosto 2023 20:06 hrs.

Como el momento donde las clases populares han tenido mayor poder adquisitivo calificó el doctor en historia y profesor en el Institut des Hautes Etudes des Communications Sociales de Bruselas, Jorge Magasich, al período que denomina como “la primavera de la Unidad Popular”.

En conversación con la primera edición de Radioanálisis, el autor de los volúmenes III y IV de la Historia de la Unidad Popular, que presentó esta semana, detalló que a partir de 1971 se decretaron una serie de medidas, entre ellas indultos a 50 militantes del MIR y el VOP que estaban presos o en clandestinidad, se disolvió el grupo móvil de Carabineros que cargaba contra las manifestaciones y los “guanacos” de la época fueron destinados a repartir agua en poblaciones, además se dio prioridad a la construcción de la Línea 2 del Metro.

Sin embargo, las medidas económicas Magasich las destacó como las más cruciales. “Los salarios más bajos, los que ganaban menos de un vital fueron aumentados, todo el mundo fue aumentado según la inflación de 1970 que fue un 35 por ciento, pero los que ganaban menos de un vital mínimo fue 45 por ciento y los que ganaban entre uno y dos 38 por ciento, aumentaron también las asignaciones familiares”, declaró.

“Con todos estos beneficios en conjunto, el ministro de Hacienda, Américo Zorrilla, calcula que un trabajador casado, padre de tres hijos, sus ingresos pasaron de 540 a 960 escudos, es una cifra que él dio en la época. Entonces, el año 71 fue efectivamente la primavera porque los desposeídos viven mucho mejor”, aseguró.

Con una inversión del 59 por ciento del Producto Nacional en los sectores populares, el historiador definió que “es el momento donde han tenido más poder adquisitivo efectivamente”.

Paralelo a esas iniciativas, Magasich destacó la nacionalización del cobre como “la medida económica más trascendente del siglo XX, trascendente por lo que aportó al país, aportó 115,000 millones de dólares de 1971 a 2020, son cifras de Codelco”.

Chile sin eso sería un país pero mucho más empobrecido, otra cosa es cómo se gastaron, pero llegó ese dinero al Estado chileno”, añadió.

En cuanto a la relación de la Democracia Cristiana con el gobierno de la Unidad Popular, el doctor en historia dio cuenta que “los roces comienzan a fines de diciembre de 1970 cuando Allende presenta el proyecto de nacionalización de los bancos, que los bancos se hicieran por compra de acciones a través de la Corfo. La Democracia Cristiana quiere que sean empresas de trabajadores, después en ese período llega a la directiva Narciso Irureta que ya era más duro y, hay algo que hay que decirlo, en enero de 1971 Estados Unidos destina a la oposición chilena, pero eso era sobre toda a la Democracia Cristiana, un millón 240 mil dólares“.

En relación al destino de ese monto de dinero, el historiador lo calificó como “un hoyo negro de la historia de Chile porque está el documento desclasificado, que lo consulté, todo dice sí mandamos este dinero a la Democracia Cristiana, pero ¿quién lo recibió en la Democracia Cristiana? Bueno, Sergio Ossa que fue el ministro de Defensa de Frei después en otros documentos desclasificados aparece agradeciendo la ayuda”.

“Pero yo creo que era imposible que la directiva no se enterara que estaban circulando sumas colosales de dinero y que eso se destinaron a una campaña electoral en aquellas elecciones municipales extremadamente agresivas contra el gobierno de Allende”, agregó Magasich.

En relación a la incidencia de Estados Unidos en nuestro país, precisamente por ese financiamiento, el doctor en historia aseguró que las primeras intervenciones comienzan el 64′ en apoyo a la candidatura de Eduardo Frei y luego en las parlamentarios del 69‘, según documentos no solo de la CIA sino otras instituciones como las embajadas.

“En las elecciones del ’70 no apoyan a ningún candidato pese que Agustín Edwards quería, pero disciplinadamente acató, pero sí financian una campaña anti Allende, una campaña del terror donde estaban esos afiches donde aparecían tanques soviéticos frente a La Moneda y que no tuvo el mismo efecto que el 64″, declaró.

En cuanto a las instrucciones que da Nixon sobre el golpe de Estado, el historiador anunció que “fue inducido por dos influencias, una fue Agustín Edwards que aterrizó en Estados Unidos dos días antes y dio un informe a la CIA que es conocido porque la CIA tomó nota y después lo depositó, y otro fue una reunión de Frei, el presidente, con un viceministro de Educación de Estados Unidos en Viña del Mar, donde le pide que lleve un mensaje a Nixon y le dice mira, ‘dígale, por favor, que hay 98 posibilidades sobre 100 que en menos de 2 años Chile va a ser una nueva Cuba’”.

Consultado sobre cómo interpreta que hayamos llegado a un momento donde la democracia no sea un consenso mínimo, Magasich declaró que circulan dos afirmaciones. “La primera es que todavía estamos metidos en esto después de 50 años pero la respuesta es clara, lo que pasa es que estamos viviendo en la sociedad que estructuró el golpe de Estado, estamos en la sociedad que resultó de esto, entonces los resultados del golpe de Estado lo están viviendo todos los chilenos todos los días porque se impuso un proyecto a través de la violencia”, señaló.

“Ahora otra cosa que me gustaría decir es que dicen que Allende no se decidió a llegar a un acuerdo con la Democracia Cristiana. La DC estaba controlada por un grupo que estaba siendo financiado y varias veces desde Estados Unidos, ese grupo no iba a hacer una política contraria a la que quería Estados Unidos, ese acuerdo era imposible”, señaló.

En ese sentido, el historiador afirmó que “lo que Aylwin exigía era que todos los ministerios o casi todos los subsecretarios, las altas funciones de la administración pública, o sea la Corfo, el Banco Central, etcétera, pasaran a manos de militares y ellos hicieron una política y esa política tenía que ser tomar medidas contra el ala izquierda, o sea, contra el Partido Socialista y el MIR, o sea, le estaba pidiendo a Allende que quebrará la Unidad Popular, traicionar a su partido y se transformara en una especie de monigote, una figura decorativa rodeado de militares”.

Sin embargo, para Magasich “Allende sí se decidió, Allende decidió que no iba a hacer esto, decidió no renegar de los proyectos sociales que encarnó durante dos épocas y que es necesario preservar la unidad del movimiento popular. Ahora tomó la decisión que probablemente sus críticos de hoy día no querían, pero yo creo que tienen que reconocer que sí tomó una decisión”.

Revisa la entrevista completa acá:

 

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